miércoles, 3 de agosto de 2011

briznas (3)

Este último mes he leído mucho. Autores occidentales: Heiddeger, Blanchot, Levinas, Spinoza. Autores orientales: "Fundamentos de la vía media" (Nagarjuna), "Prosopoema del arte de la escritura" (Lu ji), "Tratado de la flor de oro del uno supremo" (anónimo chino), "diarios de viaje" (Basho), sutras del Majjhima Nikaya (diálogos con el Buddha).

Una vez más, la rigidez conceptual de los pensadores occidentales (en el caso de Spinoza, las increíbles trampas dialécticas, los sofismas, los irreductibles prejuicios de quien pretende pensar sin poner en duda el parti pris fundamental: Dios) frente a la flexibilidad, precisión, delicadeza de los orientales. Por nada del mundo cambiaría todo Heidegger por el "sermón del fuego" del Majjhima Nikaya, el primer intento conocido de acabar con la especulación metafísica, abandonar la discusión y dedicarse a lo que le duele al hombre, a lo que somos más acá de las estériles abstracciones y trascendencias que nos obstinamos en construir a costa de la extremada fluidez de todo lo viviente.

Por supuesto, nuestras universidades y pensadores actuales seguirán siendo reacios a detenerse en las filosofías orientales, que rápidamente encorsetan como religiones o esoterismos. ¿Para qué examinarlas más de cerca, cuando estamos tan tranquilos, inmóviles en nuestros propios centros de sentido? Podríamos encontrar argumentos para desmontar el etnocentrismo en que apoyamos nuestra forma de vida, nuestra visión del mundo, el ego con el que vamos engordando cada uno de nuestros gestos. Algo que no interesa.

Preferimos la gelatina de palabras, la inflación conceptual, a la oblicuidad, a la delicadeza. Preferimos lo lleno a la vacuidad, el progreso lineal a la teoría de los ciclos. El dualismo y la opinión, la guerra de contrarios en lugar de la superación de las diferencias.

Con todas esas herramientas mentales arrasamos el mundo. Nada es inocente, claro. Ni siquiera en una facultad de filosofía. Especialmente en una facultad de filosofía. Hegel y el idealismo alemán han contribuido a escribir una historia sangrienta. El Espíritu Absoluto marca a fuego la depredación de Occidente, señala el camino hacia el apocalipsis ecológico y la ruina absoluta de un mundo, de muchos mundos. El Dios Uno es inevitablemente conquistador. Y sólo sabe gritar, intimidar.

***

Hoy Laia ha escrito este mensaje asombroso en una entrada anterior, titulada "La extraña ternura". Lo copio aquí, con su permiso, porque quiero compartirlo con los pocos que pasáis y leéis en estos calurosos días. ¿Qué decir ante algo así? Sólo agradecer, callar, aprender:

"Estoy viajando por el desierto.
Luces verdes saturadas. Signos hechos de tierra. Huellas. Calor. Ausencia de sombra.
No hablo de un paisaje interior. Mis paisajes interiores están llenos de imágenes, de golpes, de lluvia. Tienen ruido. Metralla. Briznas. Música arrogante e inconclusa.
Estoy hablando del desierto. Fuera de mí. El desierto real. No lo metafórico. No lo auspiciado, como un nudo inextricable, en el sueño del lenguaje.
Estoy huyendo en el desierto. No hay fuego, no hay barcos surcando la arena, arrastrando la cola de las alimañas.
No parezco un pájaro de plumaje seco. No parezco la voz incendiaria de un hombre que camina.
Esoy viajando por el desierto. Cuando digo esta frase, hay algo que se rompe.
Porque nadie me ve caminando por el desierto ahora.
Me ven sentada ante la pantalla, escribiendo.
No ven al cuerpo desplazarse, buscar con su rodaje la textura efímera de las dunas.
--------

stalker,soy muy lenta. tengo que confesarte que tu ficción me engañó.aún creía que fuera posible que rommel hubiera escrito precisamente eso. ¿qué ingenuidad?. zorro del desierto. demasiado hermoso, en el fondo, y a pesar de.

(tal vez deberías escribir una novela sobre esto. con estos fragmentos.)


pd:el fragmento entrecomillado por el que me preguntabas no tiene autor, yo lo escribí como si fuera rommel quien escribía pensando en su escritura o como si fuera yo. porque eso es lo que creo de la escritura algunas veces.aunque creer es un verbo que ya no nos es dado, o escasamente.

recibí hace poquito el libro de ana hidalgo. creo que es excelente,me pierde en el ritmo, y en esa pérdida hay encuentros como quien tropieza con algo valiosísimo. y sigo leyendo aún muy despacio esa intensidad pura que es "Bélgica".

abrazo de animal desperezado.

Laia"

16 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Los occidentales caminamos con botas pesadas mientras los orientales se calzan sutiles sandalias.
Como tú, prefiero la ligereza, lo que se cuestiona más que lo que se afirma, lo que abre interrogaciones antes de lo que las cierra, lo que dispara la fantasía en vez de lo que la anula.
Las verdades absolutas me dan miedo, y aún más miedo quienes las postulan.
Abrazos.

Jordi Pascual Morant dijo...

"Spinoza había alcanzado un "punto de vista exterior" en el filosofar que tiene lugar al lado de Dios, sin la necesidad de insertar esa filosofía en los contextos mundanos.
...
En Spinoza parece faltar esa fuerza del amor que une a los hombres en su inestabilidad, la cual conduce, dentro de un destino común, desde los compañeros de vida a la incondicionalidad del destino histórico común. Pero Spinoza era, ante todo, él mismo. Y lo que él pensaba e imaginaba no era sino lo univesal, el reino frío pero absolutamente fecundo del pensamiento, el "amor intellectualis dei" por el que se realiza su vida en su forma más elevada, es decir, la razón. Mantener una conversación con Spinoza tendría que ser algo muy distinto a hacerlo con Kant o Max Weber. Se impondría, ante todo, su sosiego casi sobrehumano. En lugar de abordar en serio la realidad actual del destino, Spinoza haría que ésta se desvaneciera en lo inesencial. Seríamos conscientes en silencio de nuestra rebeldía contra el destino."

Eso decía Karl Jaspers del filósofo, entre otras muchas cosas. Cuando alguien pronuncia el nombre de Spinoza siento gran curiosidad por saber su opinión sobre él. Conocida la tuya, siempre a tener en cuenta, me he atrevido más con las palabras de Jaspers que las mías propias.

Un saludo, Stalker-Rommel.

ana dijo...

"...Y temblará solemne mi corazón como si tuviera escarcha en el pecho..." tomando prestadas las palabras de Lu ji. Así tiembla mi corazón al leer tus palabras y las de Laia.
Tal vez el filósofo de occidente se amuralla en las palabras para evitar la escarcha y el bambú,y asì huir de la escritura, atroz o espléndida,que somos

abrazo escarchado
anamaría

Stalker dijo...

Isabel:

lástima que dentro de poco sólo tendremos verdades absolutas. A partir del 20-N. O quizá no: quizá sólo seguirá imperando la ley absoluta del mercado, con títeres diferentes...

aupémonos a la ligereza...

abrazos

Stalker dijo...

Jordi:

agradezco las palabras de Jaspers, cuyos vuelos poéticos son estimables pero poco convincentes para los que concebimos la filosofía como un hecho de lenguaje que debe obedecer a un rigor lógico impecable.

Me explico con un ejemplo. He aquí la proposición XXVIII de la "Ética demostrada según el orden geométrico":

"El supremo bien del alma es el conocimiento de Dios, y su suprema virtud, la de conocer a Dios.

Demostración: Lo más alto que el alma puede conocer es Dios, un ser absolutamente infinito, y sin el cual nada puede ser ni ser concebido; y así la suprema utilidad del alma, o sea, su supremo bien, es el conocimiento de Dios. Además, el alma sólo obra en la medida en que conoce, y sólo en dicha medida puede decirse, absolutamente, que obra según la virtud. Así pues, la virtud absoluta del alma es el conocimiento. Ahora bien, lo más alto que el alma puede conocer es Dios (como acabamos de demostrar). Por consiguiente, la suprema virtud del alma es la de entender o conocer a Dios."

El razonamiento utilizado por Spinoza es circular, tautológico y parte de premisas axiomáticas que no se ponen en duda y que no han sido demostradas (aunque se pretenda lo contrario). Dios existe y es lo más alto que el alma puede conocer... Pero conceder la existencia a un ente de razón, el Uno supremo, motor inmóvil o verdad última, producto de una mera síntesis "lógica", es una operación injustificada e intelectualmente fraudulenta. El "filósofo" no duda de ninguna de las substancias ontologizadas: alma, Dios. No falta ni siquiera lo "alto" (ese ingrediente imprescindible en la teología y la ética judeocristiana).

Lo curioso es que, incluso dentro de las reglas y el contexto de axiomas que Spinoza utiliza, hay incoherencias lógicas, saltos en la cadena de razonamiento, inconsistencias asombrosas para quien pretende pensar dentro los cauces de un sistema estricto.

Ahora bien, para mí un filósofo, un pensador, es aquel que pone en duda las ideas heredadas, aquel que procura subvertirlas, desplazarlas, incluso aniquilarlas. Aquel que abandona las abstracciones y procura acercarse a lo fluido, al acontecimiento, con otro lenguaje. Una ética de lo humano que tiene su centro de gravedad en la teología, en el Dios Uno, me parece poco menos que un látigo para conducir al rebaño.

En otras palabras, y esto es evidentemente una opinión (me temo que menos poética que la de Jaspers), para mí un filósofo que parte de una verdad intocable e indemostrable, como Dios, no es un filósofo: es un lacayo al servicio de la teología, un siervo abnegado que se limita a velar por el correcto funcionamiento de un dispositivo ideado para la sumisión colectiva.

saludos

Stalker dijo...

Anamaría!

el Wen fu, o prosopoema del arte de la escritura, es una verdadera delicia que nadie interesado en la escritura, o en la lectura, debería perderse. Cuántos pesados tratados de gramática y retórica no empalidecen al lado de ese delicado fluir...

el arte del escamoteo, la gravedad, la retórica, el ego inflado, la Luz... lastres todos del pensamiento occidental, atento tan sólo a contabilizar, al tamaño de las cosas, a la grandeza, la visibilidad absoluta (panóptico del pensamiento, cárcel de la sensibilidad), tan ridícula cuando se la mira con ojos pequeños, con la visión del mundo desde la alcantarilla cantada por Pizarnik...

en fin, como decía un pintor chino, antes de pintar bambú, tendremos que cultivar bambú en el pecho...

¡un fuerte abrazo!

Jordi Pascual Morant dijo...

Spinoza es uno de los filósofos menos comprendido y a la vez más admirado.
“Para poder ser filósofo, se requiere poder comprender a Spinoza”, según decía Hegel.
Pero después de su muerte, en Alemania lo ignoraron; en Francia se burlaban de él, y en Inglaterra lo injuriaban. Sacerdotes y fanáticos de diversos credos religiosos iban a su tumba para escupirla.
Hume, filósofo que me complace, calificaba de “horribles hipótesis” la obra de Spinoza, y Voltaire lo ataca en su “Diccionario Filosófico”, mofándose de él llamándolo “Jefe de los Ateos”.
Por otro lado, Goethe dijo: “Yo me atengo cada vez más a la religión del ateísta Spinoza; dejadme con éste y quedaos allá con eso otro que os empeñáis en llamar “religión”…”.
Y seguiría con Nietzsche, que calificó a Spinoza como “el más puro de los sabios”.
Pero ya sé que esas opiniones, per se, no pueden cambiar la idea que se tiene de un autor, pero quizás nos alertan de nuestras certezas hacia él.
Spinoza no reflexiona sobre un Dios verdadero, sino en la razón de su reflexión.
“El más alto bien -decía Spinoza- consiste en el conocimiento de la unión que hay entre la mente humana y la Naturaleza toda…Este es el fin que yo me propongo: alcanzar ese conocimiento para mí mismo y tratar de que la mayor parte de las gentes alcancen también ese conocimiento. En otros términos, es parte de mi felicidad, ayudar a los demás a comprender el destino, siquiera tanto como yo lo he logrado.”
Parece que no lo ha conseguido contigo, pero estoy convencido que se alegraría de que hayas encontrado en las filosofías orientales, que a mi entender son paralelas al Spinozismo, esa sabiduría resultado de la conciencia del todo en uno, la unión existente entre los infinitos modos de la sustancia.
El que quiere buscar, encuentra, cada cual con sus lecturas y convicciones, sus diferencias y maneras de entender. Es evidente que por tu manera de escribir y reflexionar sobresale la poesía en todo lo que te interesa, en ese sentido Spinoza es el menos indicado, pues para entender y gustar de él hay que ser Spinoza, aunque sea por unos instantes.
También he de decirte que soy el menos indicado para hacer entender Spinoza, ni en los momentos más inspirados lo conseguiría, aún teniéndolo cultivado en mi pecho.

Un saludo.

Ataúlfa Braun dijo...

Los filósofos occidentales han intentado/siguen intentando pensar el mundo que les ha tocado vivir. No es de extrañar entonces que podamos calificar al mundo, según su tiempo histórico, con los adjetivos que utilizas para describir la filosofía producida.

Lo destacable es la curiosidad, que siendo occidental puedas ver más allás en lo oriental, incluso viceversa. Probablemente ambas visiones del mundo se complementen; probablemente, pueblos que carezcan de filosofía y aún hoy mantengan sus mitos sean el tercero que complementa la tríada. Y todas ellas hagan la visión total del cosmos.

Probablemente sí, la filosofía occidental sea demasiado cerebral y nos aleje como seres de nuestras propias esencias. Sin embargo, las verdades absolutas, por desgracia, se producen en todas las sociedades. El lenguajes es nuestro salvoconducto y nuestra trampa. Pero cuidado, hemos de mantenerlo porque la imagen devoradora va ganando camino.

Como dice nuestro querido Fackel, "paseemos por el verso".

Abrazos

Stalker dijo...

Jordi:

Agradezco de veras el enorme trabajo que te has dado en tu comentario. Leo y pienso, pienso… y sin embargo no encuentro en esas ilustres opiniones nada que me haga cambiar de parecer. En realidad no tengo certezas hacia Spinoza; la única certeza es que él pretende explicar la ética con argumentos rigurosos, intachables, con deducciones, silogismos, escolios, proposiciones; la única certeza es que, en esa tarea, comete una infinidad de incoherencias, inconsistencias y, como digo, afirmaciones axiomáticas que no son puestas en tela de juicio. Me importa poco que entienda a Dios desde un monismo panteísta o como un creador único y omnisciente; en ambos casos se trata de una construcción racional a la que otorga, de forma gratuita, la existencia. En ambos casos se trata de una síntesis de la razón. Y en mi opinión el filósofo ha de ser analítico, auscultar, desplazar, inquirir. No echarse a dormir en síntesis últimas inamovibles.

En todo caso, intuyo que estamos aplicando categorías diferentes, porque no has dedicado un solo argumento para intentar rebatir los míos; te has ido a otro lugar, alejado de los parámetros de los que yo hablaba. Y a mí los tuyos me parecen irrebatibles porque pertenecen al ámbito de la opinión. ¡Tal vez ambos tenemos razón, tal vez ambos nos equivocamos! (y esto carece de importancia, tener o no tener razón no es importante).

Así que saludo nuestras divergencias con un abrazo

Sí quería llamar la atención sobre una afirmación apresurada en tu comentario:

“Parece que no lo ha conseguido contigo, pero estoy convencido que se alegraría de que hayas encontrado en las filosofías orientales, que a mi entender son paralelas al Spinozismo, esa sabiduría resultado de la conciencia del todo en uno, la unión existente entre los infinitos modos de la sustancia.”

Es una comparación ilícita por una razón muy sencilla: las filosofías orientales son heterogéneas e incluso contrarias entre sí. El hinduismo incluye seis sistemas ortodoxos, no siempre reconciliados en sus ideas. El monismo panteísta de Spinoza podría ser afín al Vedanta no dualista; en ningún caso al Samkhya, cuya doctrina es dual. Por otra parte, el budismo surge como una heterodoxia frente al hinduismo oficial. También son heterodoxias el jainismo o el materialismo de Charvaka. Por no hablar del confucianismo, taoísmo y las diversas ramas que ha desplegado el budismo a lo largo de la historia. Poco tiene que ver el lamaísmo o budismo tibetano con el budismo Zen, y éste a su vez está muy alejado del primitivo budismo hinayana o theravada que aún persiste en Ceilán o Indochina. Es decir, es una realidad muy rica, compleja, que no admite la generalización y, mucho menos, comparaciones de trazo grueso.

De tus palabras se desprende que no he sido capaz de comprender a Spinoza. Es posible. Reconozco que me irrita que alguien pretenda demostrar algo irracional (o que para mí es irracional o sólo puede concebirse desde la fe) con argumentos pretendidamente racionales que ocultan falacias, tautologías, debilidades estructurales, cobardías. Aún recuerdo cómo monté en cólera en el instituto cuando nos enseñaron a san Anselmo o santo Tomás y sus patéticos argumentos sobre el motor inmóvil, etc.

Me sigue pareciendo cobarde abordar el mundo y la vida con conceptos profilácticos como Dios y Alma (independientemente de a qué llamamos Dios y a qué llamamos Alma). Esto tiene que ver con cómo uno es: un “ser” que tiene atrofiado el órgano de la fe, que sólo conoce el temblor si lo desplaza, si lo lleva a otra lengua, a otro lugar.

Ha sido un placer compartir contigo estas perplejidades,

Un abrazo

Flavia Company dijo...

Me ha resultado muy interesante esta entrada, y también todos los comentarios que se le han sumado. Llego a la idea de que quizás lo importante es que quienes han esbozado o lanzado teorías sobre el mundo lo hicieron después de haber decidido que lo más importante de este mundo era pensarlo. Personalmente me parece más interesante la reflexión que parte de la observación que la que parte de las certezas, pero sin duda el ejercicio de la pregunta sigue siendo una de las habilidades más emocionantes que puede practicar el ser humano.

Stalker dijo...

Ataúlfa:

quizá los mitos siguen siguen vivos bajo todas las filosofías posibles, quizá las filosofías y religiones no son sino reactualizaciones de algunos mitos arquetípicos adaptados a las circunstancias de cada época...

Sé que hay diferencias objetivas: que el cristianismo ha tenido Inquisición, quema de herejes y brujas, cruzadas y el budismo no es un hecho, no una opinión. Muchos templos chinos acogían simultáneamente santuarios budistas, confucianos y taoístas. ¿Imaginamos una iglesia occidental en cuyo mismo atrio se celebrara, el mismo día, el culto judío, musulmán y cristiano?

No digo que oriente sea la panacea ni el remedio a lo que somos. Sí que ha ideado sistemas de pensamiento y religiones más flexibles, más amables, lejos de los complejos de culpa de los pueblos del Libro.

Como bien dices, el lenguajes es nuestro salvoconducto y nuestra trampa. Nagarjuna habría estado de acuerdo contigo, cuando deconstruyó las trampas del lenguaje en el siglo II. Era budista. Para judíos, cristianos y musulmanes el lenguaje no se pude tocar, no se pude deconstruir: es palabra de Dios, palabra sagrada.

"Si aparece el Buddha, dale cien golpes de bastón", dice una sentencia Zen. No apegarse al Buddha, rechazar al Buddha, porque esa idea es tan vacía como cualquier otra. ¿Imaginamos algo tan sofisticado aplicado a Cristo? Difícilmente

Paseemos por el verso, dice Fackel. Él sabe hacerse verso, a veces: sabe fluir así hacia los "seres". Para nuestra alegría,

un abrazo!

Stalker dijo...

Flavia:

emocionante, sin duda, ese impulso que nos inclina a formular la pregunta, que nos acerca así al mundo,

no otra cosa es amar

un abrazo

Jordi Pascual Morant dijo...

Stalker,
el placer es mío y un gusto la amabilidad y el respeto con que tratas las discrepancias. Es evidente que estoy a años luz de tu intelecto, del conocimiento que tienes de las filosofías orientales y las occidentales, por lo que sabrás que también en ellas hay grandes diferencias. Seguramente Sócrates no se consideraba un filósofo, pero me parece una buena referencia del pensamiento occidental (responder con una pregunta) del que podemos aprender mucho. La lista de filósofos es larguísima, de una gran riqueza intelectual y profundidad de pensamiento. Si hubieran nacido en Oriente sus discursos se adaptarían a las sociedades en las que les tocaría vivir y ese creo, es el matiz que hay que considerar cuando se lee a un autor. Al igual que con el humor, no todas las sociedades se rien de la misma manera, hay excepciones que se pueden considerar universales, como sonreirnos si alguien tropieza.

Creo que mis opiniones no están a la altura de tus argumentaciones, pues como bien dices sólo son opiniones.
Y ante la posibilidad de tropezarme y hacer el ridículo debo reconocer mi falta de solidez argumental.
Seguiré leyéndote con curiosidad.

Un abrazo.

Stalker dijo...

Jordi:

el placer es mío,

sé bienvenido una vez más!

abrazos

Laia dijo...

Estudié filosofía en Barcelona y es cierto que en esos años de carrera no tratamos ni a un solo autor oriental. Para mí eso es una gran pérdida y no sé si ya puedo recuperar un punto de vista filosófico otro si no es a través de la poesía. Apunto esos títulos que mencionas, pues me interesan.

Pero desde un punto de vista puramente subjetivo y no necesariamente filosófico, tengo que diferir un poco respecto de la idea que presentas sobre Spinoza.

Personalmente Spinoza fue un encuentro clave porque -te parecerá extraño- me ayudó a vivir y salir a flote en un momento muy complicado para mi, digamos, salud mental. lo que menos me interesó de Spinoza fue su armadura lógica. pero sus conceptos y la hilazón de los mismos, su filosofía práctica, su visión de las relaciones entre conciencia y realidad, me ayudaron a comprender.

Creo que fundamentalmente hablamos de un problema de LENGUAJE. El lenguaje filosófico es ese monstruo de dos cabezas, esa abominación. Yo desprecio el lenguaje filosófico. También el de Heidegger. Recuerdo que leer a Heidegger era entrar en un mundo de palabras duras, concentradas, áridas y excluyentes. Y sin embargo, ese extraño placer de comprender. Apenas comprender. Como quien lee una lengua extranjera por primera vez. Y ahí, todo lo contradictorio.

La ética de Spinoza, según creo, es un libro que hay que desmenuzar, deslindar, SEPARAR. Es como si leyéramos dos libros,uno de letra y otro de humo: el de la forma asombrosamente estricta y razonada y los pequeños dibujos circulares que traza a su alrededor.

Para mí el dios al que dices Spinoza presupone y no cuestiona es un dios hereje, un dios subversivo. En su momento Spinoza fue maltratado y rechazado por su idea de dios, pues en el pensamiento de Spinoza dios equivale a la naturaleza y la naturaleza es la entera realidad. Afirmar a un dios así en su unicidad e identificación con todas las formas es, en parte, lo que hizo que Spinoza fuera acusado de ateo, inmoralista y materialista. La Ética llevada a sus máximas consecuencias en efecto deriva en unas consecuencias similares. Así su visión del mal.

"Ahora bien, para mí un filósofo, un pensador, es aquel que pone en duda las ideas heredadas, aquel que procura subvertirlas, desplazarlas, incluso aniquilarlas. Aquel que abandona las abstracciones y procura acercarse a lo fluido, al acontecimiento, con otro lenguaje. Una ética de lo humano que tiene su centro de gravedad en la teología, en el Dios Uno, me parece poco menos que un látigo para conducir al rebaño."

Estoy de acuerdo contigo. Sin embargo, no creo que Spinoza cuadre con esa visión del filósofo alineado con el "poder". Lo que dijo Deleuze de Spinoza, su lectura nietzscheana del pensador: "con toda su forma tanto de vivir como de pensar erige Spinoza una imagen de vida positiva, afirmativa, contra los simulacros con los que se conforman los hombres. Y no sólo se conforman con ellos, sino que el hombre odia la vida, se avergüenza de la vida, un hombre de la autodestrucción que multiplica los cultos a la muerte, que lleva a efecto la sagrada unión del tirano y el esclavo, del sacerdote, el juez y el guerrero, siempre ocupado en poner cercos a la vida, matarla a fuego lento o vivo, enterrarla o ahogarla con leyes, propiedades, deberesm imperios: tal es lo que Spinoza diagnostica en el mundo, esta traición al universo y al hombre."

Quizás deberíamos ver a Spinoza como un pulidor de lentes, como me hizo verlo un amigo cuando estudiábamos. Porque esa fue su profesión, lo que le dio de comer...y lo que hizo o pretendió hacer en su filosofía.

Ya ves que sigo caminando por el desierto. Me he enrollado como una persiana, no he argumentado casi nada y me he dejado llevar por mi víscera y mi rara pasión spinozista, Stalker. Pero en cualquier caso quería apuntar alguna cosa, no sé si bien o mal, que me parecía importante.

Gracias y más abrazos:)

Stalker dijo...

Laia:

una intervención con entraña y tiempo, que se da el tiempo, como ésta tuya, me es muy querida,

reconozco que encontrar ese libro de humo, esa lengua segunda bajo la lengua visible, me resulta muy atractivo, y debo concederme el tiempo, y leer algo más que la "Ética", para encontrarla...

el panteísmo de Spinoza no me sorprende porque es una idea muy antigua: muchos siglos antes está en el advaita vedanta, rama no dualista del hinduismo,que propugna la equivalencia entre Brahman (principio universal) y atman (aliento individual, "conciencia" o "alma"). La multiplicidad sería una ilusión producto de la tendencia de la mente a discernir, a conceptualizar. El mundo sería alma, serían las almas. Y sin duda todo esto se remonta a fuentes más antiguas.

Se trata de filosofías que han sido cuidadosamente alejadas de los planes de estudio y que nos han privado de más de un estremecimiento, de más de un "despertar" (a cierta alteridad en la comprensión, a cierta piel-otra en el acercamiento al hecho de pensar)

tu relación con el pensamiento de Spinoza me conmueve. Todo lo que cuentas sin duda está ahí, sin duda late ahí y aún no lo he visto. Pero creo que eso se debe al tipo de lectura que he realizado: una lectura que atiende exclusivamente al entramado lógico, al enconfrado del discurso. Spinoza pretende someter su pensamiento a una disciplina rigurosa, pretende pensar correctamente. Aquí es donde encuentro los fallos: como sistema lógico me parece insostenible, demasiadas fisuras minan una arquitectura que se sueña inexpugnable.

Entre otras cosas, creo que pretende justificar, demostrar y universalizar lo que no son más que meras opiniones:

"El deseo que surge de la alegría, en igualdad de circunstancias, es más fuerte que el deseo que brota de la tristeza.

Demostración: El deseo es la esencia misma del hombre, esto es, el esfuerzo que el hombre realiza por perseverar en su ser. Un deseo que nace de la alegría es, pues, favorecido o aumentado por el afecto mismo de la alegría; en cambio, el que brota de la tristeza es disminuido o reprimido por el afecto mismo de la tristeza. De esta suerte, la fuerza del deseo que surge de la alegría debe definirse a la vez por la potencia humana y por la potencia de la causa exterior, y, en cambio, la del que surge de la tristeza debe ser definida sólo por la potencia humana, y, por ende, aquél deseo es más fuerte".

No parece una demostración sino una justificación ad hoc. Con un pequeño giro podría demostrarse lo contrario: que el deseo que surge de la tristeza es más fuerte (Schopenhauer argumentaría esto último). Entre otras cosas, no demuestra que la tristeza limite el deseo y la alegría lo refuerce. Lo da por sentado, sin más (y quizá esa tectónica de placas de lo senti-mental no sea, a fin de cuentas, más que estrictamente indemostrable, quizá obedece a fluctuaciones -¿las llamaremos cuánticas?- tan puramente contingentes que no pueden amonedarse en una ley discursiva).

A estas inconsistencias me refiero... pero sin duda no agotan el vertiginoso caudal, el sentido global de la aportación de Spinoza,

tu intenso comentario me hace pensar que debo ser más paciente y leer más a este autor,

encontrar las señales que aún no he sabido ver, el humo, los rescoldos, las sombras calladas que delimitan los contornos: toda esa vida...

tu comentario me ha emocionado de verdad

gracias,

abrazos

 
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