miércoles, 10 de agosto de 2011

briznas (10)


en tres obras aparentemente disímiles descubro un gesto estructuralmente idéntico: la película "The Hole", de Tsai Ming-liang; la canción "Le mal de vivre", de Barbara; el libro "Husos", de Chantal Maillard.

La estructura común es la siguiente: diagnosis de una condición límite. Grito. Entraña. Dolor de existir. Luto. Lucha por la supervivencia. Y al final, cuando las fuerzas menguan, un mismo gesto vertido en tres lenguajes, en tres cuerpos de sentido: una mano que salva, que aferra; la alegría de vivir que emerge del mal de existir; el gozo, el insuperable gozo que nace después de atravesar la dolorosa introspección de la conciencia, después de arrasada la vida.

Por eso me resultan tres momentos tan conmovedores e imprescindibles: cada uno construye un mundo, el mismo mundo. Y el gesto no se plantea como exorcismo, no se formula como catarsis: es un pequeño movimiento compasivo, después de la demolición implacable de todos los signos, de todos los pactos, de todas las cegueras; después de la audaz denuncia de la deplorable condición de la existencia en nuestras sociedades enfermas; después de haber recorrido, con los ojos quemados, el yermo de la interioridad, sin anhelar la salvación.

En los tres casos, el gesto brota de dentro. No tiene su morada en una exterioridad consensuada ni se apoya en una ficción colectiva de orden profiláctico, moral o sacerdotal. Brota de las entrañas. Brota de lo que duele. Crece de la ceniza de los gritos que han quedado enterrados, en el fondo.

Es hermoso ver eso. Cuando se lo comprende y se lo deja entrar, uno lo tiene para siempre. No importa que otros no puedan o no sepan apreciarlo. Ya está dentro de uno. Ya es uno.

12 comentarios:

ana dijo...

"...el gozo, el insuperable gozo que nace después de atravesar la dolorosa introspección de la conciencia, después de arrasada la vida." creo que sólo después de ese sentirse póstumo es posible tal hallazgo: la ramita de olivo, el primer brote de musgo en un osario,la mano que aferra

abrazo desde adentro

Say dijo...

con la tríada Bárbara-Tsai Ming liang-Maillard, las briznas caen dulcemente enganchándose a nuestras cabezas,

...junto con las preciosas palabras de ana...

Ahab dijo...

Allí (fuera): bichobola.
Aquí (en Marienbad): aliento y vida; acogido, siempre.

Algo atraviesa todo impulso, toda expresión. Una corriente invisible vertebra, horizontalmente, el estarsiendo de Barbara en "Le mal de vivre" y los versos de Chantal (Tsai Ming liang está pendiente); y como alguna vez hemos hablado, esa corriente puede ser tan fuerte que consiga desprenderse del sujeto, como ocurre con Bach, que la dejó impresa en la música en sí misma. Después de todo la vida no es otra cosa que "le mal de vivre" y "la joie de vivre" en interminable sucesión.

Un abrazo animal

Isabel Martínez Barquero dijo...

El gesto es el retorno, la meta sencilla que aguarda todo viaje iniciático, la ausencia de dolor por haberlo sentido tanto, el definitivo aferrase a lo simple y verdadero, "que no se llama guerra, fortuna o ambición, sino amor o deseo".

Esta brizna es de una gran lucidez, se hace pequeña en su grandeza y sale a bailar a la luz del sol con los pequeños seres, con las pequeñas cosas, aquellas que nos salvan del abismo.

Un abrazo con sonrisa, apenas un gesto imperceptible, apenas una brizna que recuerde mi paso y mi aprecio.

Stalker dijo...

Anamaría:

desde adentro creces: tú eres el brote

abrazo!

Stalker dijo...

Say:

las mismas briznas que se desprenden del cabello vivo de pájaro de tu avatar...

las palabras de Ana, siempre bellas, necesarias, siempre-miguitas-de-pan

un abrazo!

Stalker dijo...

Ahab:

me alegra esta sintonía. Eres de los pocos capaz de percibir lo que hay ahí (sin el "hay", más allá del "hay"),

todo eso que no se pronuncia pero nos pronuncia: nos va deletreando el miedo y la vida,

salve

Stalker dijo...

Isabel:

tu gesto pequeño quedará aquí, vivido aquí, hollado, esculpido en esta materia transitoria (la blogosfera)

dentro de unos milenios, seres del futuro encontrarán tu gesto y con él tejerán guirnaldas y canciones, rumor amigo, ternura entre los cuerpos

abrazo fuerte!

Laia dijo...

una palabra:sí.

una carencia (en mi sentir): ese gozo que nombras.

¿arrasada la vida, queda el gozo, o queda el puro gesto de arrasar?

una adición a esa tríada (y no he visto la película): "La pasión según G.H." de Clarice Lispector, libro que seguro conoces. El final de la novela es ese gozo. La Adoración.

buenas noches o madrugadas de san lorenzo;)no vi estrellas fugaces, pero decían...

Stalker dijo...

aia:

ese gozo surge como algo que apenas se puede nombrar. Es espontáneo, brota ahí donde menos se lo espera, es un gesto-géiser, no obedece a ninguna ley salvo su propio impulso. Quizá es la vida que hay debajo de todo sufrimiento...

no es que quede el gozo, éste simplemente se presentea. Podría no haber llegado pero ahí está...

releo los últimos capítulos de "La pasión segun G. H." (he leído toda Lispector, algunos libros muchas veces) y pienso que la adoración no es ese gozo, ese gesto último, pequeño, que adentra y se acerca... creo que es otro gozo, otra forma de superar la inmanencia, incluso el lenguaje...

leyendo esos últimos capítulos, detecto que Lispector sigue utilizando lo que Claire Lejeune llama "la lengua del padre". Es su texto hay luz, hay ascensiones, hay la adoración final; una lengua androcéntrica que, aunque atravesada por mil sutilezas, torsiones y desplazamientos, es una lengua de fe, una lengua del creyente... Siempre he viso a Lispector como una escritora "religiosa", casi el anverso de Simone Weil, por eso su gozo se da en algún tipo de trascendencia (no necesariamente la del Dios cristiano, aunque éste también está presente).

El gozo de estos tres gestos que digo me parece, en cambio, fundamentalmente ateo, arraigado en la más dolorosa inmanencia. Son lenguas que mataron al padre (Barbara), que nacieron maldiciéndolo o que nunca supieron de él.

Una lectura muy personal la mía, claro, y que no agota los casi infinitos cuerpos de lenguaje de algunos de esos párrafos finales de Lispector...

Un abrazo a la espera de que ese gozo sin nombre te colme un día (mostrándote la gozosa carencia: el otro lado en el que nos vamos-siendo, más allá del quiebro, la amputación, la pérdida)

Laia dijo...

Ya sabes que siempre trato de expresar interrogantes o perplejidades. A veces despojar toda realidad de nombre, arrasar la vida, me produce inquietud, quizás porque es algo que llevo aparejado a mi forma de "estar en el mundo". No hay otro motivo...la duplicidad...

Me interesa mucho eso que dices acerca de la lengua androcéntrica de Lispector.

Precisamente ella es leída por muchas pensadoras feministas como Cixous, y concretamente en un libro que releí hace unos meses, "El orden simbólico de la madre" de Luisa Muraro se citaba ese final de "La pasión...", en paralelo a una propuesta de un punto de arranque casi insólito (con todas las contradicciones que esta frase conlleva) para el pensamiento filosófico. Quizás te pueda interesar este libro, bastante curioso, si no lo has leído ya.

Sin embargo "La vida me es", y no saber qué se quiere decir con ello (más allá de las metáforas que lo acompañan) podría ser repetido como una letanía desesperada cuando la cuchilla ha cortado todos los resortes. A veces, se trata puramente de sobre-vivir (o infra-vivir, o vivir como una línea ausente trazada en el aire...)

abrazos desde la carencia

Stalker dijo...

Laia:

es cierto, produce inquietud, pero de ahí surge un punto de fuga, algo que se proyecta, nueva vida, tal vez...

no conozco ese libro y me interesa (como Cisoux, de mis favoritas...)

"La vida nos es" incluso cuando nos es sustraída. Una invitación a traducirla en otra parte, a injertarla en otro hundimiento. Y así vamos pasando de llama en llama, de hambre en hambre. En los intersticios, el regazo,

incluso la carencia puede ser un lugar donde descansar y tal vez re-crearse,

un abrazo fuerte

 
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