martes, 6 de diciembre de 2011

El sabor de la fresa

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Un hombre que atravesaba un bosque se topó con un tigre. Huyó, pero el tigre le persiguió. Un precipicio escasamente visible interrumpió su carrera; estuvo a punto de caer, pero, en el último momento, pudo agarrarse a la raíz de una viña silvestre y se quedó balanceándose sobre el vacío. El tigre estaba arriba, olfateando. Temblando, el hombre miró hacia abajo, y vio otro tigre que esperaba su caída para devorarle. Sólo la viña le sostenía. Entonces, dos ratones, uno blanco y otro negro, se pusieron a mordisquear la raíz de la planta.

El hombre vio entonces una fresa apetecible cerca de él. Agarrándose a la viña con una mano, cogió la fresa con la otra. ¡Qué buena estaba!

Cincuenta cuentos Zen (trad. María Tabuyo y Agustín López Tobajas)

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6 comentarios:

grillito dijo...

cricriiiii
ñami
zzzzzz
cricriiiii

Stalker dijo...

ñam ñam

zzzzzzz

(cosquillita)

ana dijo...

no hay mejor fresa...

Bel M. dijo...

Desde luego, la mejor (y única) elección.

Stalker dijo...

Anamaría:

todo el sabor, en ese instante detenido entre dos demoliciones...

abrazo

Stalker dijo...

Bel M:

la única dulzura posible ante dos abismos...

un abrazo

 
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