domingo, 4 de diciembre de 2011

Fuego, silente armonía

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Estando una vez el venerable en el bosque de las Ardillas, se dirigió a los monjes y les dijo:
-Monjes, todo arde.
¿Qué todo es el que arde?
El ojo arde. Las formas arden. Arde la percepción. Arde el contacto. Hasta la nieve arde.
Y todo lo que se origina por el contacto del ojo y de las formas, que atrae, que inspira aversión, que deja indiferente. Todo eso también arde.
¿Con qué?
Con el fuego de la atracción, con el fuego de la aversión, con el fuego de la necedad, con el nacer, envejecer, morir, con penas, lamentos, aflicciones, angustia.
Arde el oído.
Arden en llamas los sonidos.
Y el olfato, y todos los olores.
La lengua y los sabores.
Y el cuerpo.
Y el tacto.
Y arden la mente y las ideas.
Y arden los pensamientos.
Y arde la conciencia.
Y arde el contacto.
Suave, implacablemente arden las palabras que nos dicen, y ya no sabemos decir debido a nuestra lengua abrasada.

El Buddha Sakyamuni, Samyutta Nikaya XXXV.28 (siglo VI a. C.)



Aquellos que se apegan a la idea de un yo o a la idea de que las cosas del mundo no son condicionadas, quedan atrapados entre lo eterno y la nada. Sólo los que consideran las cosas condicionadas no caen en estas redes. Sólo ellos son capaces de ver que las cosas del mundo son como el reflejo de la luna en el agua, ni verdaderas ni falsas, ni existentes ni inexistentes. Ellos no quedan atrapados por las conjeturas (por la trampa filosófica, la trampa del "Ser" o la "Nada"), pues esas conjeturas son el resultado del deseo y el odio por lo que existe o lo que no, y al liberarse de esa forma de ver las cosas no se da el apego o la aversión por las mismas y uno queda limpio de toda impureza mental y libre de toda conjetura.

Nagarjuna, Yuktishashtika (siglo II d.C.)



La mente es el Buddha, la no-mente es la Vía. Basta con no generar una conciencia turbulenta con pensamientos sobre el ser y el no-ser, cualidades y defectos, uno mismo y los otros, o sujeto y objeto, pues la raíz de la mente es el Buddha, la raíz del Buddha es la mente y la mente es como el espacio vacío. Se dice que: "El verdadero dharmakaya del Buddha es como el espacio vacío", es inútil buscarlo en algún lugar, ya que "toda búsqueda es sufrimiento". Tratar de lograr el despertar de un Buddha dedicándose a la práctica de las seis perfecciones, o mediante otras prácticas durante miríadas de eones tan numerosos como las arenas del Ganges, no dará como resultado el fruto último, pues todo ello aún pertenece al ámbito de las causas y condiciones. [...]

Sólo tenéis que hacer una cosa: a cada instante, ya estéis caminando, de pie, sentados o acostados, indagad en la no-mente sin dar pábulo a la discriminación, sin apoyaros sobre nada, sin fijaros en ninguna parte, permaneciendo todo el día como un idiota que se deja llevar por el flujo de los acontecimientos. No habrá nadie en el mundo que os conozca, pero ¿qué necesidad tendréis de que se os conozca o se os ignore? Tendréis una mente cual sólida piedra, sin fisuras, que podrá atravesar todo sin que nada se adhiera a ella, pues seréis lo suficientemente tontos como para que nada se os aferre. Sólo así podréis saborear la silente armonía.

Huang-Po, Enseñanzas sobre la mente única (siglo IX d.C.) (trad. Aigo Castro)

Imagenes:

(1) las huellas del Buddha, en Bodh Gaya
(2) Hasegawa Tohaku
(3) Gibon Sengai
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10 comentarios:

Eastriver dijo...

La afirmación por la negación... Leer esas enseñanzas para la mente única es como entrar en un estado meditativo.

Stalker dijo...

Eastriver:

así es... además, esa forma aparentemente paradójica de enunciar las cosas, esa sutileza, me resulta especialmente atractiva... creo que los vínculos con la deconstrucción y la fenomenología son evidentes (se llega a conclusiones semejantes desde otros parámetros, con otro juego de lenguaje)

el estado meditativo: por supuesto, las disquisiciones "teóricas" del budismo no son nada sin la meditación sedente o zazen; ya las propias palabras parecen invitar a esa introspección, obviar el pensamiento especulativo y apaciguar los contenidos mentales...

en las entradas de temática oriental bajan bastante los comentarios, por eso valoro especialmente tu presencia y tu atención en ellas. Siempre eres el primero, siempre estás abierto a lo que en ellas se expone

lo agradezco de veras,

un abrazo fuerte

Laia dijo...

el primer texto me ha impresionado, no sé qué decir...

de los otros textos me interesa esa enseñanza del desapego, la salida de la dualidad (de la "trampa").

sospecho que el vacío es ese ancla íntima y necesaria que sí escapa al lenguaje. hace poco, el vacío acudió a mí en un poema. no sé de qué otro modo expresarlo...

Stalker dijo...

Laia:

estos textos me impresionan profundamente, por eso los traigo aquí aun siendo consciente de que suscitan un interés relativamente escaso...

desde el principio, los filósofos y pensadores budistas detectaron la trampa filosófica: la dualidad. Lo hicieron observando el proceder de la mente y del lenguaje: pensamos a partir de dualidades, quizá todo lenguaje es en sí mismo doble y no podemos escapar a él. Por eso la liberación, el despertar, es impronunciable; por eso la vía no se enseña: experiencia intransferible, más allá de la lengua que no puede cifrarse en un metalenguaje. Y sin embargo, el budista sigue hablando: expresa una verdad convencional, habla consciente de la trampa.

También es cierto que el vacío, o la vacuidad, no es el vacío occidental, que entendemos como ausencia, sustracción o pérdida. Aquí tiene tintes positivos: implica la condicionalidad radical de todo ser, acto, sensación, volición, pensamiento. Todo es una cadena de dharmas (chispas fugaces; destellos, si se quiere) en perpetua y vertiginosa sucesión: no hay un sustrato, una esencia. Todo es un flujo extremo, un "eterno" devenir, y el mundo es un texto, una red de conexiones. Pratityasamutpada, surgimiento condicionado o generación dependiente, anuncia ya, con milenios de adelanto, el célebre rizoma de Deleuze; sunyata, la vacuidad, o nirvana, la extinción o apaciguamiento de los contenidos mentales, acaban por ser no-conceptos; los budistas advierten contra la tentación de hipostasiarlos, de ontologizarlos: dotarlos de una existencia, atribuirles una esencia y un contenido trascendental. En realidad son marcas, huellas, palabras-margen, algo en cierto modo (forzando quizá la analogía) similar a los no-conceptos derridianos de "differance", "huella", etc. La posmodernidad y oriente tienen múltiples vías de contacto: sospecho que la posmodernidad occidental es una especie de traducción remota, un eco distante de aquellas intuiciones fabulosas (por supuesto, todo esto no es más que una opinión: precisar esta sospecha requeriría análisis pacientes y minuciosos).

Creo que es estupendo que el vacío acudiera a ti en un poema. El estado que predispone a la llegada del poema, la propia inminencia del poema, tal vez invoca al vacío de la forma más intensa posible.: dejándolo estar, haciendo hueco. Ahuecándonos, el poema es. Resuena. Traza el marco necesario a la perplejidad y la escucha.

Abrazos!

El Joven llamado Cuervo dijo...

Liberarse, definitivamente del yo, arder como todo arde. Un abrazo.

ana dijo...

Estos textos me incitan de inicio al silencio, interpelan cualquier zona de dualidad, cualquier apariencia entre el ser y la nada. Lo expresado es más que una filosofía, yo diría que más bien es la disolución de toda filosofía, el fuego en el que arden las palabras, los tratados, las grandes ideas, las visiones. Las cosas de mundo son como el reflejo de la luna en el agua. y se pudiera agregar:el agua es el Buddha y la vía el reflejo,la consciencia de la precariedad, del vacío, toca sin saberlo y sin tocarlo al Despierto.
un gran abrazo, Stalker

Stalker dijo...

Joven:

arder, silenciarnos en los rescoldos venideros

medrar ahí

/abrazo

Stalker dijo...

Anamaría:

con dedos delicados pasas por esta delicada seda... en efecto, los textos apuntan al abandono de la discusión, la renuncia a los puntos de vista, que en el caso de Nagarjuna le llevará a desmontar y reducir al absurdo todas las tesis contrarias, proponiendo la ausencia de enunciados como condición previa a todo proceso soteriológico

me conmueve el texto de Huang-Po. Sed como el idiota, no sepáis nada, avanzad sin aferraros. No puedo dejar de sentir esa reivindicación de la inocencia como algo urgente y necesario,

muchos abrazos!

Bel M. dijo...

Siglo VI a.c. y dijo: "Suave, implacablemente arden las palabras que nos dicen, y ya no sabemos decir debido a nuestra lengua abrasada."
Después de esto, llevarse las manos al corazón y cruzarlas en silencio...

Stalker dijo...

Bel M:

y que el silencio sea nutricio, y que arda también, a su vez...

un abrazo

 
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