viernes, 23 de diciembre de 2011

cuando penetra el corazón

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Se dice en el libro del Kin Tan: "La gallina puede empollar hasta el final los huevos porque está siempre a la escucha de su corazón": importante fórmula esotérica. La gallina empolla mediante el poder del calor. Pero el poder del calor sólo puede calentar la cáscara, no penetrar en el interior. Por eso la gallina debe introducir ese poder en el interior con ayuda del corazón. Y lo hace mediante el oído. Así concentra totalmente su corazón. Cuando penetra el corazón, penetra la fuerza, el polluelo recibe el poder del calor y accede a la vida.

T'ai-yi Kin-hua tsong che (Tratado de la flor de oro del uno supremo), autor desconocido (trad. Pierre Grisson, Francesc Gutiérrez)

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13 comentarios:

vera eikon dijo...

Estar a la escucha. Esa ha de ser la clave...Los humanos ya apenas percibimos la música del corazón. Por ese silencio debe penetrar la rutina, la esclerosis del alma, y se vacía el gesto. Sin embargo ahora pienso en la vida humana, en si en cierto modo sucederá de la misma manera en el interior de la mujer. El corazón de la madre insuflándole la fuerza al feto. Desconozco las capacidades auditivas según su grado desarrollo. Pero se me ocurre que quizás el latido se lo pueda escuchar desde su pequeño corazón. Y cuando nos arrojan al mundo no sólo caemos en la luz, y en la intemperie, sino también en el silencio. ¿Y si la inclinación del hombre por la música tiene algo que ver con la nostalgia del hombre por el latido del corazón de la madre? ¿Y si aquellos entre todos que tienen cualidades, capacidades creativas para la música, lo fueran por que todavía conservan en la memoria de la piel el sonido del corazón materno?....
Bueno, claro está, que esto sólo son (i)lógicas de un delirio propio...
Un abrazo que suene a corazón,
Stalker

Cierzo dijo...

Gracias Stalker. "De corazón".
Gracias de corazón a corazón.

Cierzo

http://cierzo-vientosdeleste.blogspot.com/

L dijo...

¿Cabe la bidireccionalidad en eso que cuentas? ¿Estar a la escucha y estar siendo escuchado?¿No hay múltiples posibilidades para el engaño? ¿escuchar tan atento que sólo se oye a uno mismo, el rotar en la nada de las propias tripas hambrientas? ¿Hastiarse en el ruido hasta creer ver fantasmas?

¿Qué entra a través del oído? ¿El calor y el tacto rotos por el temblor que divide la geología o eleva la clara hasta formar la arquitectura del merengue...que, finalmente, no es nada?

Corazón, contesta, por qué palpitas...

Elvira dijo...

"Cuando penetra el corazón, penetra la fuerza, el polluelo recibe el poder del calor y accede a la vida." Muy bello y muy cierto. Y la ilustración, preciosa.

Saludos

ana dijo...

Me encanta el comentario de Vera, quien con su exquisita feminidad pone el acento en el oído y en la música que brota del corazón de una mujer que gesta. Siempre me ha parecido que el oído es el más femenino de los sentidos, por su absoluta recepción, su curvilínea concavidad, sus trazos laberínticos, su oscuridad, su abandono a ser penetrado por el sonido. Corazón y escucha, calor de la profundidad, poema de la anunciación.Hágase el calor, hágase la tibia ternura,en la ciega vida del polluelo ...
se llega al final del anhelo sólo atentos a la música del corazón...

un abrazo acorazonado

Stalker dijo...

Vera:

las lógicas de un delirio propio son maravillosas, y encuentro fundamentos muy sólidos que avalarían todo lo que dices: nostalgia de lo percusivo-amniótico, de ese ritmo primordial, después de la caída en el silencio que es nacer...

desnacer tal vez sería regresar a ese pulso antiguo y que no hemos olvidados, a través de todas las músicas, los ritmos, los anhelos: la ley del deseo al fin, pues el deseo es una especie de música que gobierna la gravedad de los cuerpos...

maravilloso comentario que te agradezco de veras

un abrazo fuerte

Stalker dijo...

Cierzo:

gracias a ti,

un saludo!

Stalker dijo...

L:

no tengo respuestas pero me sumo gozoso a tu río de preguntas. Lo bueno es que el "Tratado de la flor de oro del uno supremo" es un tratado alquímico, de alquimia "espiritual", dentro de u sincretismo budista y taoísta. Creo que no ofrece respuestas, sino conjeturas, huellas, puntos de fuga, oblicuidades para el sentir-pensar. Un camino a fin de cuentas, para quien quiera recorrerlo.

El fragmento del huevo y el calor, y la escucha, me ha parecido magnífico. Espléndido.

También tu última frase: "Corazón, contesta, por qué palpitas"

Y el corazón, esa máquina dulcemente rumiante, esa víscera apaciguadamente convulsa, contesta con su lengua de latido. Creo que dice que no lo sabe, no sabe por qué la vida, pero sigue ahí, construye el ahí. Suavemente nos va ritmando el Ahí al oído, al oído-corazón al que ponemos el nombre de mente. Sólo hay Ahí y sólo hay Aún, parece decirnos. Eso debería bastar, por ahora... ¿Es suficiente?

Un abrazo fuerte, L

Stalker dijo...

Elvira:

comparto tu sentir, tu latido,

un abrazo!

Stalker dijo...

Anamaría:

"hágase el calor, hágase la tibia ternura"

a un credo así adheriría con gusto mis perplejidades...

el oído es mi sentido más desarrollado, o eso creo. Me gusta cómo lo defines: suave concavidad, su abandono a ser penetrado por el sonido...

un abrao deseándote esa ternura y ese calor

Tera dijo...

El corazón, el calor, el oído. Precioso.

Stalker dijo...

Tera:

el corazón, el calor, el oído: juntos, provocan una dulce música del mundo, la vida que desborda todo nombre, toda expectativa, y se ofrece como promesa o torrente imparable.

El calor del corazón a través del oído parece decirnos: vivimos aquí. Y este paso por el mundo, por efímero que sea, es precioso y único, imborrable en la secreta economía universal,

un abrazo

Sex Shop dijo...

Muy buenoo!!!!!!!!!

 
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