lunes, 27 de octubre de 2008

Pavorosa belleza



Esta es una fotografía de dos galaxias en colisión tomada por el telescopio Hubble. Me he quedado embobado mirándola, absorto por la belleza de la instantánea, imaginando los remotos terrores(pues ocurrieron en el pasado) que tal vez hayan vivido las civilizaciones destruidas por la colisión de mundos que no podemos imaginar. Al fundirse dos galaxias, una parte de estrellas se destruye, el resto se funde en una galaxia mayor. Se supone que los agujeros negros situados en el vórtice galáctico suman su masa y de paso engullen unas decenas de miles de estrellas.

Al observar cosas así me invade una avalancha de preguntas. Las más obvias, las que fascinaron mi adolescencia. ¿Por qué una inmensidad tan vasta? ¿Cuál es la estructura real del universo, tan grande que no podemos percibirla? Se sabe que los cúmulos y super-cúmulos de galaxias no se distribuyen de forma homogénea en el universo observable; por el contrario, hay zonas de gran densidad de galaxias y grandes espacios vacíos... los supercúmulos parecen extenderse a lo largo de filamentos, trazar figuras que escapan a nuestra visión de diminutos observadores.

Por desgracia aún estamos en una fase primitiva de la especulación cosmológica y la física teórica; tenemos una teoría para lo muy pequeño, la teoría cuántica, y otra para lo muy grande, la teoría de la relatividad. Ambas presentan notables incompatibilidades que indican que no están completas o que, si una de las dos es cierta, la otra ha de estar forzosamente equivocada. Se cree que el futuro puede deparar una teoría del campo unificado que reconcilie la física cuántica con la relatividad. En ese momento se abrirían puertas insospechadas para la comprensión del universo, amén de aplicaciones prácticas inimaginables (como una fuente de energía inagotable, la posibilidad de plegar el espacio-tiempo, controlar la gravedad o detectar el célebre "taquión ESP", supuesta partícula capaz de superar la velocidad de la luz... todo esto son especulaciones, pero no hay que olvidar que el descubrimiento de la relatividad trajo consigo la energía nuclear)

Pero, sobre todo, todas estas cuestiones me arrastran a la esencial: ¿por qué el ser humano tiene, en general, atrofiado el sentido metafísico, por qué no se abisma en el anonadamiento al pensar en la pavorosa belleza del universo? Y es que la física teórica es el crisol que amalgama a la ciencia, la filosofía, la mística, la poesía; caminos todos que pretenden dar una respuesta a lo que somos y a la inmensa contingencia de una existencia aparentemente azarosa.

A veces, cuando me duermo, me entra un vértigo "trascendental" que se traduce a lo físico. Imagino que estamos en una bola minúscula flotando en el Universo. Siento la presencia de los planetas vecinos. Siento el vacío inconmensurable que se extiende entre las estrellas (si el sol tuviera el tamaño de un garbanzo, la estrella más cercana -un garbanzo distante- estaría a... 180 km. de distancia), y toda esa distancia cae sobre mí, me abruma, me siento caer hacia arriba, hacia las estrellas, succionado por el abismo insondable, apenas una víctima insignificante inmolada al infinito, reclamada por un vacío que, de pronto, sospecho es el mismo que habita en la parte oculta de mi ser. Entonces siento que mis músculos se contraen y sobreviene el vértigo físico: me aferro a la almohada o al colchón con todas mis fuerzas hasta que se me pasa.

A veces, viendo documentales sobre Júpiter o Saturno, he sentido ese mismo vértigo, la sensación de caer hacia el planeta. Numinosa belleza la de esa gravedad y esa sensación que mis palabras, siempre huérfanas, palabras a la intemperie de lo que no sé decir, no aciertan a describir.

14 comentarios:

soperos dijo...

siempre te leo con la máxima atención que soy capaz. esta mañana, después de atender espiritualmente o como sea a tiza, después de pasar por el baño y de tomar café y una galleta... me subo a los blogs (muy parecido a ponerse a mirar el universo pero con posibilidad tangible –parece broma– de estar ahí, en todos estos universos etcétera...)...

hoy me fascina de tu entrada lo físico que en ti se produce en ocasiones...

para entender, claro, me voy a la cómoda comparación, mi cerebro muchas veces me centrifuga y me escupe afuera y me asomo y aferro a este mundo chiquito del dormitorio bastante acojonado, al final se pasa, claro, ¿uno, dos, medio, tres segundos?, no sé medir ahí...

hecho esto, releo tu entrada, los dos últimos párrafos...

¡ya lo tengo!. para seguir debo retroceder miles de palabras hasta el òscar chico, en el pueblo, fijarme en una de las dos mulas de mi abuelo...

una vez una de ellas pasó gran rato pastando, en el huerto, ya terminó su trabajo, yo permanecía a su lado, mirando cómo un tábano bebía en su piel dura. yo no actué porque me parecía que era tan lógica la sed de un animal tan pequeño como lo podía ser la mía o la de la propia mula, y estaba convencido que el animal grande no corría peligro... entonces ocurrió:

el tábano estaba muy cerca del cerebro, yo no sabía utilizar bien mi mirada, la mula tembló unos segundos y se vino al suelo, fulminante... llamé a mi padre, vinieron el abuelo, mi tío, mi padre, mi hermano... todo era mi misma sangre, la mula y el tábano también... ese episodio me ayudó a comprender el funcionamiento de lo que a partir de entonces determiné mi familia... todo eso, todo junto, la mula, el tábano, sobre todo mi hermano, etcétera...

el animal grande se levantó a los ocho segundos, antes del ko, aún no les había dado tiempo a llegar a la mula a todos ellos cuando el animal se levantó, digo, y siguió como si nada... ya no había tábano, seguramente no había tenido nada que ver, pero el tábano era la pregunta y la mula lo espantó aferrándose al pasto, al suelo, desmesuradamente, como hacemos tú y yo algunas veces, como hacen las personas que lees algunas veces, como hacen las cabezas para aprender a no-entender como forma impecable de conocimiento...

todo es muy grande, incluso lo pequeño, como el gusano de tierra que vi ayer, tan parecido a una de esas galaxias...

entonces, todo queda resuelto, cuando decido ser actor de eso, contemplar la belleza de la naturaleza cósmica y terrestre y de la mula...

quedo tontosabio, intuyendo que la respuesta acertada es la de mi parte animal.

nunca pregunté qué le pasó a la mula. y nadie dijo una sola palabra. yo continué queriendo a ese animal grande y, ahora, cuando veo un tábano, tengo ganas de echarle una foto con el móvil y colgarla en mi blog...

besos,
òscar (buf, creo que me voy a hacer otro café).

Laura Giordani dijo...

Preciosa entrada, Stalker. Esa imagen de las dos galaxias en colisión es brutalmente bella... y desde nuestra pequeñez podemos imaginar cuánta fractura, cuánto temblor en el vientre de ese "abrazo" cósmico. Seguramente, esa cópula dará lugar a un cuerpo nuevo. Cuántas vidas, soles, océanos, amores... todo sacudido en ese fragor de fuego.
Tienes razón, es increíble que el ser humano tenga atrofiado ese sentido metafísico, eso que nos conectaría con la inmensidad en la que estamos instalados. Y apertrechados en nuestras pequeñas rutinas cotidianas, en esta miopía , en esta amnesia de pertenencia nos enajenamos de lo inmenso... Y ese vértigo que comentas, cuántas veces lo he sentido, de pequeña viendo el cielo de noche austral (las constelaciones parece que están al alcance de la mano), y otras veces sin más, bajo los pies, en un sentido de deriva inefable, no sé.
"Vértigo de sentir el temblor del mundo en las varas" (poema "las varas del zahorí") No pude decirlo mejor, es muy difícil hablar de ese vértigo.
Gracias y un abrazo.
Laura-

Stalker dijo...

Òscar:

sensacional escena de la burra. Me siento muy cerca, también, porque yo me crié en el árido campo de las alpujarras almerienses, con mis abuelos, y he visto y sentido muchas cosas.

Todo es muy grande, en efecto, incluso lo pequeño, como dices. Y todo tan extraño y deliciosamente inagotable.

Toda una vida no da para comprender una flor...

Stalker dijo...

Querida Laura:

qué alegría me da siempre cuando apareces por aquí. Qué lindo eso que dices: "amnesia de pertenencia donde nos enajenamos de lo inmenso".

Y ya tengo unas ganas locas de leer ese poema tuyo, "Las varas del zahorí"

Abrazos

Inma dijo...

Me adhiero a la sensación que describes de vértigo. Soy incapaz de pensar en términos que no alcanzo a asimilar, el universo está en continua expansión, hacia dónde, ¿hacia un primitivo vacío?

Nuestra galaxia es una espiral de cien mil millones de estrellas distribuidas en una distancia de cien mil años luz.

Si tenemos en cuenta que cada año-luz equivale a casi nueve billones y medio de kilómetros, ¿es posible hacerse una idea de lo que eso significa espacialmente hablando? Para algunos es fácil o al menos está a su alcance, para mí es imposible y me marea.

Vuelvo a la Tierra, abro los ojos, recorro una distancia mucho más inferior, mirando hacia adentro. Y pienso, el hombre ha sido capaz de estudiar y clasificar una ingente cantidad de información sobre lo que hay ahí fuera, pero sigue siendo torpe incluso cuando tiene que descubrirse a sí mismo.

Es como si la distancia corta fuese más complicada incluso de abarcar que la inmensidad interestelar. Y muchos de nosotros no estamos preparados para enfrentarnos a una cosa ni a la otra.

Tropezamos unos con otros, como si nuestros ojos no pudiesen ajustarse a nuestras pequeñas medidas, en el fondo me siento cobarde porque no me atrevo a preguntarme qué hay más allá de lo que nuestro ojo percibe ni qué hay más acá, en mi propio yo.

Y a veces, a solas, cuando escarbo en ambas cosas acabo como tú, por necesitar la inmediatez de un objeto al que agarrarme para no perder el norte.

Fackel dijo...

¿Sabe vd., mi querido Stalker, que la naturaleza se soporta sin la necesidad de nuestras preguntas? ¿Ha meditado alguna vez en ello?

Pero entiendo a mi especie. Sin nuestra soberbia, indagación, capacidad de prospección o mera curiosidad, los logros (y desatinos) en materia científico, que lo llena todo, no se habrían producido.

Está bien traer a colación la inmensidad del universo, pero ¿qué me dice vd. de la no menos inmensa imensión del cerebro humano?

Pero me gusta que plantee estas cosas y que este público inquieto que le rodea cada post diga esas cosas tan interesantes. Lo siento,
no llego tan lejos como sus contertulios, pero adelante.

Stalker dijo...

La inmediatez de un objeto al que agarrarte para no perder el norte, eso te deseo ahora mismo, esta misma noche, Inma. Y que te traiga paz y el descanso que mereces.

abrazos

Stalker dijo...

Querido Fackel:

aparte de que pareces algo irritado por mi entrada o no sé bien por qué (sea lo que sea, te pido disculpas), te diré que sí he pensado en todo lo que dices. Verás, he pensado tanto en eso, precisamente, que he acabado harto de pensar.

La naturaleza se basta a sí misma. De acuerdo, pero, y he aquí la paradoja, ¿para qué ha surgido en su seno la conciencia, esa instrumento capaz de escrutar en la entraña misma de lo natural? ¿Necesitaba el universo el minúsculo espejo de nuestra conciencia para mirarse? Si la naturaleza se bastaba a sí misma, no veo por qué la vida, que imagino abundante y variada en el universo, por qué el pensamiento, por qué la conciencia...

Siempre he pensado que hay una interconexión entre los vacíos exteriores e interiores: esto no es original, es la identidad entre el macrocosmos y el microcosmos, algo casi tan antiguo como el hombre. Pero no creo que sea inútil observar e intentar comprender lo que hay ahí fuera. Tal vez hallemos alguna respuesta a nuestros silenciosos terrores interiores.

Sé que es difícil entender que la física especulativa roza con la filosofía (con la metafísica, más concretamente) y es inmensamente poética, además de alterar por completo nuestra razón, que salta por los aires al tratar de comprender que hay partículas que aparecen en el vacío, de la "nada", que hay otras que necesitan dar dos vueltas sobre sí mismas (y no una) para volver a su posición original. Que la tierra no sigue una elipse alrededor del sol sino que sigue una línea recta en un espacio-tiempo curvo. Que el tiempo no era la entidad absoluta, inamovible, que pensábamos.

El universo puede ser un aliento que se expande y contrae, y la vida surge entre ambos ciclos. O una música, una esencia vibratoria que teje mundos, o...

Creo que nuestra mente está preparada para asumir fenómenos locales y que los fundamentos del lugar en que estamos se nos escaparán siempre. Demasiado soberbios, en efecto, para reconocer los límites de lo que podemos conocer.

En fin, Fackel, ten una buena noche, abrazos

ana dijo...

muy buena entrada, stalker, la imagen, lo que dices. ¿cuánto hace que no miro yo las estrellas, que no me paro a detener el cielo estrellado? hace unos meses y debería hacerlo todos los días.

cuando pienso en el universo, a mí me sucede un efecto similar a cuando pienso en la muerte, me viene un vertigo, una ansiedad, una pérdida de mí y una idea de tanta insignificancia, los objetos de mi alrededor -ropa, libros, el vaso manchado del té- me parecen tan insultantes, en cambio las piedras y montañas pienso que son las más sabias.

en fin, una entrada para guardársela -yo le he copiado y me la he quedado en mis archivos, espero que no te importe, pero quería conservarla. un beso, stalker.

Stalker dijo...

Querida Ana:

es verdad que olvidamos mirar arriba y pensar en la inmensidad que nos rodea. La pregunta es evidente: ¿para qué algo tan grande? Aunque, claro, pensar en términos de finalidad o de causalidad; aplicar, en definitiva, categorías racionales a esa cosa incomensurabla, quizá sea del todo absurdo. ¿Imaginamos a una hormiga intentando comprender el concepto del dinero, de la entropía o del amor? ¿Cómo podría, si esas ideas superan su estructura mental? Posiblemente a nosotros nos ocurre lo mismo, pero ay, pretendemos comprenderlo todo sin saber que muchas cosas escaparían a nuestra comprensión. Hormiguitas con ínfulas...

Claro que puedes conservar la entrada. Me alegra que te haya gustado, y me sonroja un poco tu entusiasmo: este blog nunca será ni la mitad de bueno que el tuyo. Mi escritura es ínfima y tiene pocas pretensiones; en cambio, mis recomendaciones musicales, cinéfilas o literarias... ahí sí pido que me hagáis caso...

Fackel dijo...

Pero Stalker, compañero, no sas susceptible, no entiendo qué te puede parecer irritación mía. Al menos si lo estaba ayer, seguro que nada que ver con tu post que, como siempre, está pleno de aseveraciones meditadas, sugerencias que desencadenan a su vez otras nuevas. Si me expliqué mal, diculpas. Es cierto que no se trata de elegir entre investigar espacios siderales o espacios del cuerpo humano. De hecho, los hombres han compatibilizado históricamente todo tipo de indagaciones en cualquier dirección y sólo limitados por los hallazgos anteriores, las técnicas y los avatares. No crea que yo estoy seguro de que la naturaleza -si es que ésta exise en estado puro o separada del hombre y demás especies- se baste por sí misma. Dije una memez. La naturaleza es un acontecer donde todos los elementos se interfieren, se influyen y ejercen cambio los unos sobre los otros. ¿No es obvio que la acción de la civilización contemporánea humana con sus abusos en materia de CO2 está hirieno gravemente el planeta (mal qe le pese al personajillo Aznar)? La naturaleza es una totalidad de seres, materia, manifestaciones de todo carácter -físicas, químicas, nucleares-, sucesos y devenires interrelacionados en su complejidad y con una buena dosis de simbiosis. La conciencia es parte de esa naturaleza, evidentemente, tal vez uno de los logros más geniales de la evolución y choque, y las culturas son su exponente -no obstnte sus contradicciones y limitaciones- global. Vamos, que asumo lo que dices con matices más científicos que los míos, y reflexionaré sobre esa dimensión de la poética en la física especulativa, necesito aclarar conceptos o al menos conocer aquellos que que transmites. Y d verdd, tranquilo, a veces uno es un tantocortante exponiendo sus comentarios, pero de verdad, que nada que ver con vos. Gracias por tu confianza, Stalker.

Stalker dijo...

Querido Fackel:

ya suponía que no era irritación, forma parte, como bien sabes, del tono a veces irónico y espero que siempre cómplice que a veces mantengo contigo en tu blog. Lo que sí es cierto es que por primera vez te he visto descolocado, como si hubieras perdido, repentinamente, tu centro, y eso me ha resultado curioso en alguien tan "centrado" (aunque digas lo contrario) como tú.

Fíjate hasta que punto la física teórica o las teorías cosmológicas rozan la poesía: son la poesía de la ciencia, porque rompen con la linealidad de los conceptos, innovan, quiebran, astillan, como la buena poesía hace con el lenguaje, ofreciéndolo renovado, en otro crisol, vertiéndolo en otro centro...

Por otra parte, asumo que me llames de usted como una marca de estilo. Yo, que me reputo más joven que tú, sigo con la impertinencia del tuteo.

Gracias por tu presencia.

Laura Giordani dijo...

El comentario de Fackel me corta un poquito para participar, no sé a lo mejor hace falta tocar más la tierra. Es que me sentía muy cómoda fluyendo en este espacio, más que eso: abriendo el corazón. Uno nunca sabe qué tipo de recepción tienen las palabras. Aún así, me gusta entrar a visitar el blog y leeros.

Un abrazo.

Laura

Stalker dijo...

Querida Laura:

no te cortes, te lo ruego. No hay motivos para ello. Déjate llevar por ese espacio inconmensurable... a tierra siempre hay tiempo de volver.

Abrazos

 
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