lunes, 6 de octubre de 2008

Contribución a la demolición del hombre teórico


En pleno mundo humano he construido mi cabaña
y no escucho el barullo de caballos y carrozas.
¿Me preguntas cómo puede ser esto?
Si tu corazón está lejos, vives aparte.

Recojo cristantemos bajo el seto del este,
contemplo sereno las cumbres del sur.
Magnífico el aire de la montaña por la tarde,
revolotean las aves regresando en bandadas.

Todo esto tiene un sentido profundo,
iba a explicártelo pero olvidé las palabras.

Tao Yuanming, conocido como "el maestro de los cinco sauces", fue un funcionario de la China imperial que vivió entre el 365 y el 427 de nuestra era, cuando el imperio romano occidental empezaba a ser asediado por las hordas bárbaras. Hastiado de su época, se retiró al campo y llevó una existencia humilde, dedicado a las tareas agrícolas, al vino y al cultivo de la sana perplejidad y el asombro ante la belleza del mundo.

Me quedo en el enmudecimiento de las dos últimas líneas. Toda la historia del arte y de la filosofía quedan, en cierto modo, en suspenso ante esa evidencia: la revelación que no se ofrece y el silencio como único gesto que podemos tributar al vertiginoso palimpsesto de lo real. Por eso en China y, sobre todo, en Japón, apenas ha habido filosofía especulativa: el instante se aprehende en unas pocas líneas que dan testimonio de una presencia. Toda retórica, toda hermeneusis palidece ante la "trascendencia" de lo inmanente, ante la inmediatez de un perfume, una oruga que trepa por un tallo, un gorjeo o la corriente de agua que horada, muy adentro, a quien es poroso y la atiende.

13 comentarios:

fackel dijo...

Tal vez por eso que dices..."el instante se aprehende en unas pocas líneas que dan testimonio de una presencia"...haya cundido tanto el haiku, ¿no te parece? Luego filosofía y poesía no son tan dispares. Ah, muy interesante ese Tao Yuanming, deberé informarme al respecto, pero, Stalker, nollego, ya no llego. Me dejo informar (indirecta)

Stalker dijo...

La verdad es que sé muy poco de Tao Yuanming, sólo la información que ofrece la edición "El maestro de los cinco sauces" de Hiperión.

Puede haber una filosofía implícita en esa percepción de la inmediatez del instante. Pero intuyo que esa manera de obrar se opone al pensamiento especulativo occidental, de corte racional-ilustrado y que sigue el árbol de Porfirio, la lógica causal, y por lo tanto la categorización jerarquizada de lo real; frente a eso, la aprehensión rizomática, instantánea.

El que queda atrapado en la belleza del ahora no especula (especular era utilizar el especulum: mirar al cielo, fatigar las vastas inmensidades) ni utiliza la razón. Se ovilla en el ahora.

soperos dijo...

mi cuñada ayer compró patatas.

ahora mismo estoy cociéndolas... patatas de la china, que vienen de ahí.

por si acaso estuviesen fatigadas o confusas (yo, a primer golpe de vista, las he visto bien), cuando vayamos a comerlas no utilizaré tenedor, sino las manos, para a la vez que me las como, calmarlas...

no sé si lo que digo y voy a hacer tiene algo que ver con todo esto. pero de esta parte, hay esto...

muchas gracias, chicos, por hacerme pensar en las patatas...

besos,
òscar.

Stalker dijo...

Gracias a ti, Òscar, por centrarme en el tema.

Hay una novela de Stanislaw Lem, "Diarios de las estrellas", en uno de cuyos capítulos unas patatas toman conciencia, y los filósofos del mundo se estrujan el cerebro para esclarecer el meollo del asunto. Y las patatas, tan ricamente, claro.

Laura Giordani dijo...

Además del Tao, también en India hay un yoga (agni yoga) que se centra -entre otras cosas- en el poder liberador del instante, de la atención centrada en el ahora, pero no al modo especulativo.

También creo que esa línea se opone al pensamiento lineal, especulativo occidental. La mente está cargada de tiempo, postulan- mientras el corazón es puro espacio. La narrativa pareciera seguir más la primera línea, mientras la poesía me parece -a veces y no toda las poesía por supuesto- rozar la segunda vía, la de la aprehensión relámpago, intuitiva. Algunos poemas de Chantal con sus infinitivos y sus desgarraduras a la temporalidad, nos depositan en esos repliegues luminosos del ahora. Al menos esa es mi impresión, insuficiente y cambiante.

Si esto invita a hablar sobre las patatas, fantástico jaja. Ellas son también una metáfora de la vida mansa, del tiempo domesticado en su espera de algodón y agua bajo la tierra. Pueden reirse a gusto.

Un abrazo,
Laura.

Stalker dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Stalker dijo...

Me gusta mucho que entres por aquí de vez en cuando, Laura, son un bálsamo tus comentarios y tu sensibilidad.

Maillard parece haberse situado en un grado cero de la escritura, allí donde nada sucede, donde queda abolido todo devenir y la sensación estalla en la inmediatez del grito. No pensar, "dejadme contemplar la ropa tendida en las ventanas", no añadir a lo que se ha des-dicho o dicho de otro modo, en otra vibración.

Las patatas saben mucho, Laura. A veces más que la vida. Hay que aprender de ellas y aprender, al fin, a ser humildes como el polvo. Si podemos.

Besos

Condesa Morfina dijo...

Mi cabeza no está ahora para adentrarme en terrenos filosóficos, ni orientales ni occidentales. Sólo quería decirle que el texto me ha transmitido una paz que me hace mucha falta.
Me gustaría dedicarme a recoger crisantemos, contemplar las cumbres de las montañas y sacar lustre a una cabaña sencilla y humilde.
El grito urbano, asimilado porque es cotidiano a menudo me ahoga tanto que mi cuerpo florece sin mi consentimiento volando hacia esos lugares.
(siento ese estúpido malentendido de la cola de la charcutería, blablabla, estoy muy espesa estos días y no caigo a la primera)

Condesa Morfina dijo...

Tomando sus propias palabras, me abrazo a la aprehensión instantánea y niego la especulación, al lugar donde nada sucede y el torturado yo descansa vaciado de su propio peso.

Condesa Morfina dijo...

gracias por tus palabras, Stalker, creo que me entiendes a la perfección siempre.

Quimera dijo...

Este año vuelvo a la facultad. Da un poco de miedo ver a los futuros "profesionales del mañana".

Voy a cursar una asignatura de historia de la antigua India y Oriente. El objetivo es que me tutoricen un trabajo que quiero realizar sobre estética comparada entre oriente y occidente.

ya os iré poniendo al día...

... por cierto... mi texto sobre Chantal ya está en el horno.

Stalker dijo...

creo que sí, condesa, gracias a ti por estar ahí.

Stalker dijo...

Me interesa mucho tu trabajo, Quimera, no dejes de informar de ello, por favor.

Envíame tu texto cuando quieras y lo pondré en "Chantal Maillard II". Y muchísimas gracias por tu preciosa colaboración.

Abrazos.

 
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