martes, 21 de octubre de 2008

Paolo Conte, la felicidad una vez más


Ocurrió una vez más. Sabía que el nuevo disco de Paolo Conte no iba a defraudarme y así ha sido. Nunca, en su larga trayectoria, he sentido que el gran compositor de Asti hiciera un disco prescindible, vendido, desinflado o de cara a la galería. Es el único, quizá, de los autores de canciones vivos que nunca ha engañado ni ha rebajado su estándar de calidad (cosa que no puede afirmarse de otros autores que me gustan o gustaron, como Leonard Cohen o Nick Cave).

Psyche es un disco de canciones abiertas, atmosféricas, algunas de las cuales parecen apuntes, bocetos sin resolver, casi haikus a la intemperie de una melodía escueta, minimalista, envolvente. Lejos queda el broche, el universo cerrado y circular de cada una de las canciones de Elegia, su anterior disco, obra maestra de la melancolía en las postrimerías de la vida que pareció ser su último disco. Y más lejos aún, la fiesta dionisíaca y colorida del jazz dixieland de Una faccia in prestito, allá por 1995.

Pero Paolo, siempre idéntico a sí mismo, sabe encontrar márgenes por donde reinventarse. Esta vez aborda sus composiciones con la ayuda de teclados y sintetizadores que, aunque parezcan desentonar en un músico tan clásico como él, realzan el tono y construyen una lánguida atmósfera de interregno, de paseo irónico por el crepúsculo de una vida observada desde la calma de la senectud.

Hay quien dice que Paolo Conte es el Tom Waits mediterráneo. Falso. Sólo su voz aguardentosa, ajena a cualquier canon y belleza convencional, pueden justificar esa comparación. Conte es un músico de otro calibre, con otros quilates... También se dice, escuetamente, que Paolo canta jazz en italiano, y punto. Eterno reduccionismo de cierta crítica perezosa. Es cierta la influencia del jazz en el compositor, pianista y letrista italiano, pero es un jazz que le llega a través del tamiz de la música francesa: es el jazz de Trenet y Gilbert Bécaud, el jazz sutilmente incorporado a los ritmos de Georges Brassens lo que late en sus armonías y melodías. Paolo Conte nunca ha ocultado su admiración por los grandes cantantes franceses y por Francia y París como lugares soñados; no en vano asegura que la región donde habita, Asti, en el norte de Italia, es territorio francés, que por diversas circunstancias quedó en manos italianas. Pero las influencias del italiano no se quedan en el inenarrable mundo de la chanson, el jazz, el music-hall y el cabaret europeo. Sus ritmos están abiertos a todas las influencias imaginables: tango, habanera, son cubano, copla... todos los estilos caen en el crisol de su estilo impresionista y emergen inéditos, porque Paolo Conte, en sus múltiples avatares, es siempre fiel a sí mismo...

Aquí la canción Psyche, del disco homónimo:



Y aquí un vídeo para que veáis a Conte en acción:

8 comentarios:

Inma dijo...

Qué bueno, me gusta esa voz aguardentosa, es un tipo elegante sin duda, escuchando ahora el tema del vídeo mientras te escribo, parece sacado de un musical de Broadway de los años 40.
Mis pies bailan solos!! jeje..
;)

Stalker dijo...

Otro día pondré una canción llamada "Dancing" y verás cómo tus pies dejan de obedecerte,

Abrazos

Bashevis dijo...

Antonio, ya tengo la entrada para el bueno de Paolo!

Saturnianos Saludos desde Trobriand!

Stalker dijo...

A disfrutarla y espero una crónica detallada!!!!

dionisio ruiz casas dijo...

Coincido con usted: la crítica, con Paolo Conte, acostumbra a ser perezosa. Qué fáciles las comparaciones, con Leonard Cohen, con Tom Waits... con todos mis respetos, ambos son de mis autores favoritos, y no es el foro, ni el momento, ni el lugar de desmerecerlos... sin embargo me duele en el alma que Conte se relegue a un papel de telonero, de secundario de provincias, de poeta menor mediterráneo. Para mí - y eso es muy discutible - Paolo Conte es el mejor poeta y músico, poeta, músico, músico poeta, poeta músico (la enumeración no es casual) de toda la historia. Y, vuelvo a coincidir con usted, el disco "Psyche" no defrauda. No, no defrauda. Es silenciosamente bello y maravillosamente frágil. Sólo temo que no haya más. Más discos así de plenos, bellos, auténticos... más discos que nos sorprendan y nos extasien. Que nos iluminen de inmensidad. Que nos reconforten y nos guíen en esta vida contraria en la que sólo se puede sobrevivir si eres un poco hombre camión o un poco sandwich man.

Tera dijo...

Estoy fascinada con Paolo Conte gracias a tu cd, Stalker. ¡Me encanta! Mientras lo escuchaba ayer pensé que me recordaba a Brassens en algo que no sabría precisar. Ahora leyendo esta entrada tuya comprendo mejor.

Esta música me despierta una alegría...

Stalker dijo...

Tera:

Paolo Conte es la experiencia de la felicidad, de una alegría que despierta y nos desborda, y que quizá no sabemos nombrar apenas, o apenas ella nos nombra y ya renacemos en ese torrente de notas balsámicas, acogedoras, inefables...

intuyo que Brassens pinta a carboncillo

Conte pinta con acuarela, con vivos colores y una paleta muy amplia en comparación a Brassens,

donde el francés es ascético y depurado, Conte es colorido y exuberante: musicalmente políglota, por mucho que venere las líneas maestras, espartanas, refinadas, imprescindibles, de su admirado Brassens

ambos son magníficos, ambos declinan la felicidad en tonos distintos

he vivido a Paolo Conte con mucha intensidad desde hace unos quince años: forma parte de los ritmos internos que uno ha asimilado y ya son inconscientes; fluye dentro, como las cosas que amamos y que se confunden con la vida que uno apenas sabe dibujar pero que late en el pulso, en la vibración más íntima, indefinidamente

para mí Paolo es el mejor cantante-compositor en activo y una de las referencias ineludibles de la canción del siglo XX (en mi opinión, sólo superado por Barbara, mais elle est toujours ailleurs, au délà des frontières...)

por eso celebro que te despierte esa alegría, justo esa alegría que tan bien conozco...

Dancing! ;)

Tera dijo...

Dancing! :-)

 
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