miércoles, 10 de abril de 2013

La obediencia



Hace más de un año que abandoné esta bitácora y en ese tiempo han cambiado muchas cosas en el tejido social y político a nivel nacional y europeo. Siempre hemos sabido que vivíamos en un simulacro de democracia (uno más entre otros simulacros) pero nunca como hasta ahora el cinismo, la mentira constante, la abierta depredación, la más rotunda abyección habían sido tan obvias, tan manifiestas, tan sangrantes como en estos tiempos de manipulación política y mediática. Un gobierno represor, corrupto e incompetente (y cuya acción en el asunto de los desahucios y en los recortes sanitarios ha provocado muchas muertes; y esto, hay que decirlo abiertamente, se define como criminal). Una monarquía intolerable y antediluviana, formada por asesinos de animales y ladrones. La atapuercana jerarquía eclesiástica que vuelve a campar a sus anchas y acaba de entronizar a un nuevo hipócrita en el solio de Roma. Unos medios de comunicación sin escrúpulos, que sesgan la información y trabajan para la ceguera y la sumisión colectiva, criminalizando el menor atisbo de desobediencia civil, designando como violencia todo lo que se sale de los márgenes del código cívico que ellos mismos han escrito (para defender los privilegios de las clases dominantes). Una Europa vendida a los especuladores financieros, a los arquitectos de las tendencias sociopolíticas, que se encargan de desmontar el relativo y precario Estado del bienestar que habían logrado las naciones occidentales en el capitalismo tardío.

Todo esto son obviedades que han sido diagnosticadas con gran precisión por algunas mentes lúcidas. Pero en todo ello hay algo menos obvio, algo muy inquietante y que nos afecta a todos: las razones por las que la población no se rebela contra este estado de cosas, las razones de la apatía, la sumisión, el inmovilismo político y social. Nos encontramos en una balsa de aceite, en una especie de resignación colectiva, muy preocupante y que causa una gran perplejidad. Algunos pensamos que con el caso Bárcenas algo estallaría, que la sociedad se movilizaría al fin, pero no ha pasado nada. El 15-M parece diluido, aletargado. Las protestas son pequeñas, sectoriales, difusas, ineficaces: los médicos por un lado, los profesores por otro; los bomberos en otro lugar (sólo la PAH está logrando algo, con su valentía y constancia). No se ha gestado un gran movimiento dinámico, una efervescencia mental, creativa, subversiva, que active las conciencias dormidas en un gran grito, en un gran frente de resistencia frente a la impunidad reinante y el desparpajo con el que nos ciegan día a día sin que movamos un músculo.

No cabe duda de que estamos en la sociedad más obediente de toda la historia, y me gustaría saber cuáles son las razones de esta apatía, de esta ciénaga en la que vivimos. Creo conocer algunas: los que hemos nacido en la democracia, hemos llevado una existencia cómoda, donde los aspectos básicos de la vida se daban por sentados. El consumo nos ha desactivado como seres políticos, ha domesticado nuestra conciencia con el sueño del progreso ilimitado, ha saciado nuestra inquietud con evasiones diversas (productos culturales, viajes a bajo coste, medios de comunicación...). Hemos sucumbido al gran sueño hipnótico del Mercado Universal, a la gran fascinación de la fiesta consumista, depredadora, adocenada, como marionetas teledirigidas cuyos hilos empiezan ahora a ser cercenados. Si miramos alrededor, encontramos una población embrutecida con el fútbol, enajenada en las redes sociales y los iphones y smartphones de última generación (tecnologías que han sido concebidas para el control social, para inducir un estado de somnolencia permanente, para disolver el impulso político en una falsa ilusión de comunidad), alienada por los cotilleos televisivos, el imperio de las modas, el gran hastío de la noria consumista. Los medios de comunicación, la familia, el mercado de trabajo y el sistema educativo nos han inoculado la obediencia hasta el extremo de que cuando se cercenan los derechos no hay reacción posible, no parece haberla, y quien se resiste enseguida es estigmatizado como "violento": porque pretende escapar al rebaño que corea un único estribillo servil.

Por mucho que organicemos el olvido y la indiferencia a escala nacional y europea, por mucho que nos ceguemos a esta realidad, no puede negarse que la solidaridad es prácticamente inexistente más allá de la ética de proximidad (los lazos familiares y de amigos). No estamos dando una respuesta global y solidaria a esta crisis sistémica, a este cambio de paradigma en el que estamos inmersos y que nos degrada. Este invierno, quien aún puede permitírselo sólo ha pensado en irse a esquiar. Quien aún puede consumir, sigue consumiendo, viajando, disfrutando de los placeres del mundo en el que ha sido educado y para el que no concibe ninguna alternativa. Quien aún se lo puede permitir sigue llevando la vida de siempre, ignorando el sufrimiento ajeno, el sufrimiento próximo de tanta gente desamparada y también el sufrimiento lejano, cómodamente invisibilizado, de tantos niños esclavos, de tantos seres humanos masacrados en otros continentes, de tantos animales asesinados y ecosistemas destruidos...

Seguimos en nuestro sueño, gestionando nuestras precarias vidas, nuestros afectos, nuestros pequeños vínculos, como islas independientes, egocéntricas, insolidarias... mientras, y ante la apatía generalizada, seguimos avanzando en la devastación ecológica inminente, inconscientes de las repercusiones medioambientales de nuestros actos cotidianos, ignorando la extinción de especies de plantas y animales, la barbarie genocida de la industria cárnica, la génesis secreta de las guerras venideras, etcétera...

A este paso, el mundo será un lugar difícil de habitar dentro de un siglo. Sólo un ciego no lo vería. Pero persistimos en nuestra indiferencia, en la defensa de nuestras pequeñas existencias en detrimento de un movimiento colectivo y un cambio de actitud que pasa, inevitablemente, por la conciencia ecológica, el decrecimiento, el respeto a toda vida, próxima y lejana; y la creación de vínculos solidarios, comunitarios, con nuestro semejantes y también, especialmente, con los que no están tan cerca: los seres que sufren lejos, los animales, las plantas, los otros, los siempre otros...

Es hora de romper nuestra inalterabilidad respecto al alter, el silencio petrificante, la ciénaga de la mente, la todopoderosa apatía tribal.

No seré tan ingenuo como para excluirme de este diagnóstico. Me aplico estas palabras a mí mismo en primer lugar. También tengo que activarme y despertar. Dejar de hablar y actuar de algún modo. Como todos nosotros. Porque todos somos responsables, nos toca a todos. Esta ignorancia e indiferencia somos todos.

Ha llegado la hora de indagar en las causas de esta obediencia total y empezar a abrir brechas en ella.

PD. El otro día encontré un vídeo de Iñaki Gabilondo en la Cadena Ser que habla de todo esto. Es obvio que este periodista no es un revolucionario ni pretende aniquilar el statu quo, pero se pronuncia con mucha serenidad y hace un diagnóstico muy preciso de la situación actual. No os perdáis este vídeo, por favor:
 
y pinchad también en esta viñeta para leer su contenido, no tiene desperdicio:

 
                           Imagen: viñeta de Miguel Brieva

24 comentarios:

Precesión del perihelio dijo...

Supongo que estas reformulaciones ideológicas de la Tercera Ecúmene acabarán por consolidarse en algo así como la superación de los estados nacionales, no en el sentido de poder difuso y multipolar que hay ahora mismo, sino como poder constituido y orientado por estos cúmulos de buenas intenciones sin posibilidad de desarrollo efectivo. Me parece que la crítica del converso George Soros en su libro "La crisis del capitalismo global" apunta en esa dirección, igual que el Club de Budapest del profesor Lazslo &co.

Qué difícil atinar en las consideraciones acerca de nuestra posición en el planeta, no digamos en el cosmos o en lo que viene siendo la vida de la vida. No hay más que echarle un ojo a la Carta Europea de los Derechos Humanos, sus tensiones internas, contradicciones y desarrollos legales en los contextos nacionales. Y qué feo y totalitario ese sueño de la responsabilidad ilimitada y de la mala conciencia que produce nada más que docilidad en ciega rebeldía.

Saludos

Stalker dijo...

Precesión del perihelio:

qué difícil atinar, por supuesto, en todo lo que atañe a la condición humana, tan esquiva e inasible siempre...

no he entendido la última oración de tu comentario, no sé cómo interpretarla, la verdad...

sí sé que la responsabilidad ilimitada para con lo otro, para con los otros, es lo que funda una ética universal (o con pretensión universalizadora); una responsabilidad parcial, anclada en lo próximo, puede bastar para construir lazos tribales, pero entiendo que eso no basta, no es suficiente para romper la deriva egocentrada del mundo en el que somos transeúntes...

en todo caso, esta entrada sólo da cuenta de una pregunta, de una extrañeza: no tengo soluciones, evidentemente

salud!

çç dijo...

la verdad es que no entiendo nada, en serio, el ahora que vivimos debiera, creo, debiera ser por decir de algún modo, propicio a grandes cambios. No me refiero a la calidad o cualidad de respuesta que da el individuo a lo que lo rodea. Muy profunda entrada, profunda e inquietante. el final previsto en las cámaras de gas en auschwitz era la muerte, el final previsto ahora por otros nombres, es el mismo. jurídicamente no sabría decir si se llama homicidio. es curioso, lo más cercano a la democracia está en las calles y también en las calles el gas nunca fue tan letal. es difícil ocultarse, es difícil no quebrar la voz al contaminarse de esta sed de ser. esa galvánica muchedumbre de traje y maletín que está en el eje que tiende a eliminar el exterior en un sacrílego pacto de estado.
no
puede
ser
doblar la mandíbula para emitir sonido no basta
sería necesaria una -predación verbal
a ras de suelo, en el mapa de las almas
tal vez los estados nacionales no existen/ __tal vez un pasaporte, un rédito, una barricada, el viejo paradigma del desmoronamiento,
en fin, pareciera que el hombre adquiriera razón solamente para construir una ciudad para reconstruir su casa. porqué? no, porqué dejar jugar al débito con la piel de nuestras vidas? Veré el video de Gabilondo// abrazos stalker

Laura Giordani dijo...

Precisamente, esa inmovilidad inexplicable ante el arrase, esa ilusión de respuesta social que algunas redes sociales virtuales crean pero que no terminan siendo más que catarsis, pataletas desde el teclado mientras ellos avanzan en su agenda devastadora... todo eso querido amigo y que con tanta lucidez detallas, es lo que me desvela. No su agenda oligopólica (siempre la han tenido), no su voracidad desatada sobre toda la materia planetaria e incluso su deseo de una próxima guerra para activar la un sistema económico agotado, no: no es eso, sino la inquietante sumisión de la mayoría, la ausencia (o presencia escasa)de intelectuales y artistas valientes (me incluyo en la crítica)que den un auténtico puñetazo en la mesa de la "cultura" y su mercadotecnia a la que repudiamos de boca hacia afuera, pero hemos adoptado en el corazón y no hay más que acudir a las redes sociales para constatarlo: las agresivas políticas de marketing personal, la aceptación de la lógica competitiva de los concursos y premios, el doblegamiento musical ante una sintaxis opresora. En fin... demasiadas preguntas.Abrazos!

Stalker dijo...

ÇÇ:

esa es la inquietud y la pregunta: este debería ser un momento propicio a grandes cambios, un momento primero de reflexión y luego de acción... y esos grandes cambios deberían pasar por desalojar de nuestro interior la pulsión consumista ilimitada, la comunicación alienante, etc. ¿A qué estamos dispuestos a renunciar para que un mundo, otro mundo, sea posible? Porque no hay salvación posible para las especies animales y para el propio ser humano si no se realiza algún tipo de decrecimiento industrial, consumista, poblacional: como especie, no podemos seguir multipliándonos indefinidamente, ya hemos rebasado el umbral donde los recursos peligran, y todos los indicios apuntan a que cuando la población mundial alcance los 10.000 millones de habitantes, la situación será realmente intolerable. Y entonces la solución colectiva que la especie humana se dará a sí misma será la guerra. Ese es el peligro, un peligro muy real e inminente (por inminencia entiendo las próximas décadas)

Ahora bien, ¿cómo se implementa esta nueva forma de ser? ¿Cómo se enseña el arte de la renuncia? Porque está claro que mucha gente tendría que renunciar a sus coches, a sus vacaciones pagadas, a los vuelos en avión, a sus embarcaciones, a parte de su consumo cultural y a su ocio, a parte de su ropa, para reequilibrar un sistema energético y de recursos que está tocado de muerte...

eso a nivel global... a nivel local, digamos, nacional y europeo, hace falta un movimiento de insurrección masivo que se dote de las herramientas necesarias para doblegar la voluntad de los gobernantes... una huelga general indefinida, por ejemplo, sería una solución que haría retractarse a más de un poder público...

un asunto complejo para el que no se me ocurren grandes soluciones, soluciones más allá de las palabras que utilizamos con cuidado y con cariño...

tus inquietudes son las mías

un abrazo!

Stalker dijo...

Laura:

son tantas cosas y somos tan pequeños, tan aparentemente insignificantes en la maquinaria del mundo... y sin embargo, cada gesto cuenta, cada movimiento es importante...

sé que compartes estas inquietudes, que hemos hablado en otras ocasiones: este silencio atroz, mientras permanecemos distraídos, embrutecidos, anulados como ciudadanos reactivos y políticos, es el signo de nuestro tiempo... el diagnóstico de la situación me hace pesimista, pero no así la voluntad: creo que realmente se puede, que hay que empezar por los pequeños gestos, gestos ínfimos que pueden unirnos en lugar de aceptar pasivamente el imperio la banalidad y dejarnos arrastrar por la vida atenuada, irreflexiva, acrítica, que pretenden imponernos...

volver a los blogs puede parecer poco, y lo es, pero los blogs son una herramienta de reflexión que nos dan tiempo y espacio, nos permiten indagar en las cosas sin la obsolescencia y el carácter efímero de las redes sociales...

gestos pequeños: uno puede decidir usar el transporte público en lugar del coche, o no tener coche, o ir caminando de un lado a otro siempre que sea posible (en mi caso, atravieso la ciudad a pie)...

podemos optar por compartir un gramo de belleza, por eclipsarnos junto a otro, por atender, estar, escuchar

pequeños gestos que tienen un carácter vital y político... la cuesión es: ¿cómo organizarlos y estimular su crecimiento en un ejercicio de resistencia global?

y la pregunta clave: ¿a qué estamos dispuestos a renunciar? Porque si no estamos dispuestos a renunciar a ningún privilegio, si queremos seguir consumiendo como hasta ahora (consumo ilimitado en un mundo con recursos limitados), entonces nuestra civilización está condenada al cataclismo, a la guerra, al empobrecimiento masivo...

ha salido un librito titulado "Indignación y rebeldía" con artículos que analizan este fenómeno y le toman el pulso a la realidad desde una perspectiva filosófica... Está publicado en Abada, sin ningún tipo de apoyo mediático... ahí sí he encontrado tres o cuatro artículos muy interesantes de intelectuales que adoptan una postura radical y dan ese "puñetazo sobre la mesa" (aunque el golpe no se oiga!)


en cuanto al ego-márketing y las políticas de la amistad en el campo literario, es una realidad cansina cansina y aburrida, que no obstante hay que críticar sin descanso...

un abrazo grande!

Say dijo...

Stalker,
los poderes establecidos tienen interés en comunicarnos que estamos en el mejor de los mundos, en el mejor de los sistemas, han conseguido anular nuestra potencia de acción y convertirnos en esclavos ignorantes, sumisos y obedientes. la consigna es: pásalo bien, no pienses. consume, consume, consume. limita tu vida a trabajar y gastar. haznos más inmensamente ricos a nosotros, tus amos. sí. se han apropiado de tu vida, y de tu ocio. ese que no se cansan de difundir tan bonito en los anuncios, ese que imbeciliciza hasta la náusea.

qué asco de estos instrumentos adscritos al poder, (televisiones, arte, cultura, filosofía, etc) y del séquito de niños bien que difunden pensamiento europeo, blanco, y apoya con sus demagogias, gobiernos progresistas-totalitarios, hablando de democracia, ciudadanía, paz, no violencia, y de todas esas categorías caducas esas ficciones aberrantes de este edén terrorífico. ahí los vemos invitados y pagados por los estados, con tanto miedo del conflicto anti-social, haciendo todo tipo de malabarismo cínico para preservar sus privilegios de casta.

stalker, yo tampoco sé cómo se puede desactivar socialmente este chip programado de obediencia a este heterocapitalismo fascista. nos obligan a obedecer. ejercen el poder muy violentamente contra nosotros, si desobedecemos. y por ética y por justicia no tendríamos que consentirlo. no tendríamos que admitir lo que está ocurriendo.

quizá nuestra última opción sea devolverles la violencia contra ellos. hacer algún tipo de revolución permanente hasta derrocarlos del poder. tendríamos que ejercer la ira y el enojo, la furia y la rabia y el coraje, contra ellos. por lo menos nos quedaría la dignidad de haber luchado contra ellos y sus totalitarismos.

un abrazo de persistencia y subversión

Luis dijo...

Adoptando una posición pragmatista, cabría decir es que si tu descripción de la realidad no explica o predice el hecho de la apatía y la desmovilización que, a pesar de todo lo que pasa, encontramos en nosotros y en los demás, es porque algo en el modelo no es correcto: faltan variables, la evaluación es imprecisa, el concepto ha perdido sentido o la imagen aún no revela significados...Pero, en verdad, aunque dices que no te explicas lo que pasa, al rato sí lo haces y apuntas varios factores creo que precisos.

¿Hay en la "indignación" un componente de autenticidad que se nos enturbia de "teatralización" o respuesta estetizante? ¿Hay una estetización de la política en el "indignarse"?.

Algunas sendas que quizás sea de interés meditar: seguimos creyendo que tenemos aún "algo que perder" si forzamos y nos aferramos a los restos como los náufragos a su pequeño madero. Además del muy personal endeuadamiento hipotecario,de la necesidad de atender con el propio salario a cónyuges, hijos y otros parientes. sucede, tal vez, que el cambio habido en los últimos treinta años - y que yo viví en la adolescencia - del mundo cutre y pobre de los años setenta al esplendor de los ochenta y noventa fue tan "palpable" (aunque fuera al modo Matrix), me sentí tan moderno y europeo, tan en "bienestar" que ahora, lo poco que queda, me lleva a agarrarme al pecio como clavo ardiendo (salvo que nada arde y lo que agarro es polvo).

Por otra parte, creo que la movilización exige estructuras de movilización y hay una desconfianza "patológica" (seguramente inducida y poco racional) hacia los partidos, sindicatos etc. que nos lleva a la atomización. No es fácil crear un movimiento. O, quizás, como alguien apunta también en los comentarios, nos han hecho creer con esta ideología de la TIC que las redes de átomos son el futuro y el trabajo tradicional de movilización de calle, reflexión política, virtud republicana etc. está superado.

Dices que hace dos años que cerraste el blog. Dios, cómo me ha pasado de rápido el tiempo ¿Será cosa mía o signo de los tiempos? Salud y librepensamiento!

Lola dijo...

No tengo respuestas...
La maquinaria es demasiado poderosa, el engranaje funciona sin darnos cuenta que somos parte o complices.
La educación, el trabajo, la familia, la "democracia", las afinidades, el patriotismo, el consumismo son una herramienta poderosa.

No sé qué más tiene que pasar para que se mueva esto????

Estoy triste, esta crisis me ha mantenido un tiempo muy enojada, muy enfadad, muy beligerante, pero al final estoy triste. Y creo que la sociedad en general está triste. Lo veo cada día en las caras de la gente, cuando me paro a mirar lo veo.

NO sé...

ana dijo...

"...los otros, los siempre otros..." desde allí te escribiré, querido Stalker. Cada palabra tuya es mía, y más, agregaría entre otras particularidades de esa apatía que se da ahora en la propia Europa, o en los centros de poder mundial, algo que ya tú mismo nombras, la apatía ante el extenso mundo que va más allá de la vieja Europa. Antes de la crisis, el capitalismo había generado un adormecimiento colectivo y criminal, los "otros" siempre han muerto de muchas violencias e injusticias, han habido y hay recortes infames en salud y seguridad social, han habido y persisten situaciones de profundas desigualdades y pobrezas extremas, a las que la civilizada Europa se ha mantenido indiferente o con un interés similar al de las series de animal planet. Ahora las metròpolis descubren la crisis en la que el mundo siempre sobrevive en muy peores condiciones , y esto lamentablemente creo, explica en algo la obediencia, la mansedumbre, aún nos miran desde la distancia del imperio, aunque sean imperios en decadencia...¿¿¿lo son??? todavía viven mejor que el resto del animal planet, todavía tienen sus siestas, sus viajes , sus aparatos electrónicos,sus museos, etc, que como bien apuntas, sirven para crear la fantasía del mejor de los mundos. El mejor despertar de la ciénaga y el llamado a la desobediencia tendrá que venir de vernos, de acercarnos, a todo el extenso mundo ...

abrazos desde esta otra orilla

Precesión del perihelio dijo...

Stalker, el Club de Roma tiene la respuesta:

The common enemy of humanity is man.
In searching for a new enemy to unite us, we came up with the idea that pollution, the threat of global warming, water shortages, famine and the like would fit the bill. All these dangers are caused by human intervention, and it is only through changed attitudes and behavior that they can be overcome.
The real enemy then, is humanity itself.
"
- Club of Rome

The First Global Revolution

http://green-agenda.com/globalrevolution.html

En esta web tienes un montón de referencias sobre estos temas que te preocupan. También sobre la construcción y puesta a punto de las nuevas buenas conciencias planetarias salvadoras de Gaia...

Ya me contarás qué te parece...

Salud!

(* dijo...

Se me saltan los colores leyéndote, querido Stalker, me ruboriza mi indigación sin respuestas, la falsa estabilidad en la que nos desenvolvemos mientras el socavón a nuestro alrededor es cada vez más evidente y despiadado. Quizás nos hayamos acostumbrado cómodamente a sobre-vivir. A veces nos veo así: como un equilibrio imposible en la cuerda rota hace ya mucho tiempo.

Un abrazo.

Stalker dijo...

Querida Say:

celebro siempre tu lucidez y tu ira exacta...

es así como dices, palabra por palabra: el embrutecimiento colectivo inducido, la astenia generalizada en virtud de unos intereses muy concretos, el desmantelamiento de la intimidad en las nuevas tecnologías, la mercantilización de los afectos, la servidumbre consentida a un totalitarismo disfrazado de grandes palabras (democracia, civismo) amparadas por grandes libros (la intocable y sacrosanta Constitución, que no es más que una Biblia apenas secularizada), la ceguera compartida y hastiante...

revolución permanente hasta conseguir doblegar a los gobiernos...

últimamente pienso que una huelga general indefinida acabaría derrocando al gobierno, no resistiría ni diez días...

por supuesto, una huelga así sería considerada violencia con mayúsculas (como ocurre ahora con los escraches). Es gracioso cómo se apoderan del término violencia de acuerdo a sus intereses: ir a protestar contra un diputado del PP es violencia; echar a una familia entera a la calle por una ley injusta es, simplemente, acatar el "curso natural de los acontecimientos". Qué cinismo!!!

y con el paso del tiempo me estoy convenciendo de que hay que salir del euro a toda costa, porque los verdaderos tiburones están en Europa (el gobierno de nuestro país no es más que un títere enojoso y patético, como ya se sabe)

salir del euro y reinventar la política monetaria y social... sólo un verdadero gobierno de izquierdas podría hacerlo...

mi ideal sigue siendo el anarquismo, pero esto está muy lejos y parece imposible y difuso

un fuerte abrazo combativo!

Stalker dijo...

Luis:

muy agudo comentario, como siempre!

es posible que, en efecto, en la indignación haya un poso estetizante: de hecho, no puede dejar de haberlo en cuanto que todo movimiento ciudadano requiere una puesta en escena, unos lemas teórico-retóricos, una mínima decoración de interiores y una cierta e inevitable construcción de la realidad...

otra cosa es si nos creemos el papel que nos asignamos

otra cosa es desde qué fuego, desde qué perplejidad ardemos, y si nos dejamos o no tutelar, apacentar, conducir...

cuando se produjo el movimiento 15-M, mi primera reacción fue pensar: he aquí una revolución burguesa e inocua, una revolución sumisa que no re-mueve nada. También pensé que era un acto de exclusiva defensa de los propios privilegios, ahora en peligro: siempre lo mío, lo propio, nunca lo ajeno, lo otro. Esto lo sigo pensando parcialmente, pero pronto descubrí que el 15-M escondía una realidad plural y rica, y que al menos era un movimiento colectivo saludable: una reacción a la infección terminal de un sistema carcomido hasta el tuétano. Ahora lamento que el movimiento esté desmantelado y sea inoperante. ¿Qué ha sucedido? Es una pregunta inquietante...

Luis, a mí me tocó ser niño en los ochenta, un niño que nació en una familia campesina muy humilde, en una casa donde nunca hubo libros, y cuando me asomé a esa realidad "moderna", europea, consumista, nunca me la creí: detecté siempre el simulacro, la mentira, el yugo con el que pretendían uncirnos. En los debates que organizábamos en clase de ética en BUP ya hablábamos de estas cosas. Más tarde, en la universidad, continuó ese mismo asombro ante la falsedad del mundo que se iba construyendo (la época de la burbuja inmobiliaria y el lujo low-cost). En la asignatura de Economía Internacional hice un trabajo sobre los posibles cambios en el modelo económico a escala global, siguiendo el hilo de una idea muy simple: cuando los flujos económicos transnacionales cambien de dirección y arraiguen en Oriente, la economía occidental (una economía especulativa y fantasmal) se colapsará. Una década más tarde esta sencilla profecía (para la que no hacía falta ser muy clarividente) empezó a cumplirse... lo que no me esperaba, lo que fui incapaz de predecir, es que ese colapso y empobrecimiento vendría acompañado por una apatía que dejaría a la lógica del Gran Hermano en un chiste inocuo...

Vuelves a dar en el clavo al mencionar esa desconfianza patológica hacia las macroestructuras que pueden inducir el cambio. Los sindicatos, desacreditados. Los partidos políticos, inoperantes. Quedan las redes sociales, pero éstas crean vínculos muy frágiles: nos separan y nos impiden fraguar una memoria colectiva, convierten la experiencia en un páramo de obsolescencia programada, nos impiden construir un relato, no ya real, sino verosímil sobre lo que nos está pasando... nos atomizan, exacerban la pulsión egoica, generan una falsa interconexión, cortocircuitan el pensamiento (Facebook se bloquea si intentas escribir un párrafo largo, Tweeter ni siquiera permite escribir más allá de unos pocos caracteres), el pensamiento entendido como algo que necesita tiempo, arraigo y cuidado...

todo esto que digo me parecen obviedades, me siento girar en círculos sin llegar a ninguna conclusión...

gracias por tus aportaciones, siempre sutiles y ricas...

un abrazo subversivo y bicéfalo!

Stalker dijo...

Lola:

tienes razón: la tristeza y el desánimo se ve cada vez en más rostros... en una ciudad como Barcelona, el número de personas que piden que duermen en la calle, que rebuscan en los cubos de la basura, se ha multiplicado por cinco o por diez, ya ni lo sé: se palpa la miseria y la desolación en cada esquina...

pero luego vas al centro y ves cómo los turistas se pasean ignorando esa realidad, tomando el sol, comprando souvernirs del Barça, paseando el Bus Turístic: y aquí no ha pasado nada. Barcelona: la millor botiga del món.

contra esa tristeza hemos de luchar también, que no haga mella... mantenernos lúcidos, interrogarnos, no claudicar... ¿podrá la rebelión ser alegre?

en todo caso, deseo la alegría para el ave zancuda y su lenta mirada sobre el mundo...

un abrazo!

Stalker dijo...

Anamaría:

fantástica reflexión desde el otro lado del océano!

completamente de acuerdo con todo lo que dices: por eso he querido conectar la obediencia cercana ante los ataques directos e inmediatos (política de recortes y demás) con lo global, con el sufrimiento a nivel planetario, y no sólo de los seres humanos, sino también de los animales, plantas, ecosistemas...

ahora mismo, acuciados por la cruda realidad del desempleo, por los problemas más próximos, parece que lo demás ha dejado de existir, pero no: está ahí, aunque no lo veamos es una realidad dolorosa. El imperialismo económico, tecnocrático y cultural de Occidente, su bienestar, se asienta sobre millones de cadáveres, sobre una esclavitud inadmisible y silenciada, sobre la destrucción de la vida y su conversión en mercancía...

otra obviedad que conviene no olvidar cuando sólo parecemos tener presentes los cuchillos que se afilan y acechan en las reuniones de la Troika...

vernos y acercarnos al extenso mundo: conocer todas las orillas y amar las diferencias, y no sólo las semejanzas: ése es el principio de la empatía y lo único que podrá salvarnos...

un abrazo fuerte!

Stalker dijo...

Precesión del Perihelio:

gracias por el enlace... me temo que, a la vista de sus miembros fundadores, ése no es mi club... tampoco quiero pertenecer a ningún club ni formar parte de una agenda verde convenientemente domesticada

me gusta más la senda del lobo, caminitos zigzagueantes en laderas escarpadas...

saludos!

Stalker dijo...

(*:

es tierno que te ruborices...

es cierto: nos acostumbramos a sobre-vivir, a sobrevolarnos a nosotros mismos, como pequeñas cometas, pequeñas ideas, y así olvidamos la vida, el contacto, el arraigo, la Posibilidad, la rosa de los vientos del azar, todo lo que depara la cercanía, la ternura, la morada en un mundo del que somos desalojados, abstraídos, desquiciados...

se nos conmina a la rapidez, el olvido y el reciclaje permanente, pero todo era tan sencillo como una gota en una hoja de hierba, abrazar a un árbol, sentir cerca a un animal, compartir un instante de fragilidad, el oro de los otros...

así, en el equilibrio precario, prolongar la cuerda o caer, pero hacia el cielo o hacia el cuerpo: no hacia el páramo que los arquitectos del mundo han diseñado a nuestra costa...

un abrazo!

Lola dijo...

Yo también tenía mucha fe en el movimiento 15M pero me parece que se ha difuminado.

Yo también en Valencia veo mucha gente pidiendo...

Pero sobre todo lo que veo es que la clase política se va blindando frente a la ciudadanía.
Que pronto están utilizando las leyes contra los escraches de la plataforma contra los deshaucios.
Es repugnante.

çç dijo...

espero que no sea un comentario demasiado extenso, pues simplemente quisiera añadir un pequño apéndice... del libro "has de..." de Peter Sloterdijk.

saludos


“la “revolución de Octubre”: un narcótico del éter //
Desde mediados del s XIX se añade a las operaciones quirúrgicas la anestesia, sin la cual hoy día ya no es concebible dejarse operar, en el sentido exacto de una expresión. Su aparición en el escenario de las opciones médicas viene asociada a una de las más profundas modificaciones de los tiempos modernos de la relación del hombre consigo mismo. Si alguna vez se utilizó legítimamente el vocablo revolución en relación con una innovación técnica fue en este caso de la reintroducción de la anestesia total. Ésta fue llevada a cabo, por primera vez con éxito el 16 de octubre de 1846 en una demostración pública del Hospital General de Massachusetts, con motivo de la extirpación de un tumor de cuello del paciente Gilbert Abbot, con la ayuda de un inhalador de éter construido especialmente para la ocasión. La operación se realizó en presencia del médico más importante de Boston y ante un público totalmente escéptico, después del fracaso un año antes de un intento parecido con gas hilarante en el mismo auditorio. Cuando William Morton, el constructor del inhalador de éter hubo conseguido que el paciente hiciese algunas inspiraciones del mismo, el cirujano, el doctor Warren, llevó a cabo la intervención en apenas tres minutos y sin que el paciente experimentase dolor alguno (antes de que los cirujanos emplearan la anestesia total la rapidez constituía el alma de la cirugía ). Warren se habría dirigido, al finalizar la demostración, a los presentes con estas palabras : “gentelman, this is no humbug ”. El más fuerte mensaje del nuevo evangelio era comunicado mediante el juicio más modesto de la historia de la medicina.//
Ese Catorce de julio de la cirugía, incorporado a los anales de la medicina con el nombre del ether day, ha transformado la situación antropotécnica de la modernidad de forma más radical que cualquier otro acontecimiento político o innovación técnica ocurridos desde entonces, incluyendo los experimentos biopolíticos de la Revolución rusa y todos los intentos de manipulación genética. Mientras que la Bastilla, presunto “símbolo del despotismo”, quedó demolida enseguida (el patriota” Palloy, un animoso constructor, que inmediatamente después de la toma de la fortaleza se había adelantado a hacer trabajos de demolición el 16 de julio ), los medios americanos conservaron piadosamente el escenario de la rebelión contra el despotismo del dolor. Todavía hoy día se puede visitar y ver tal como era originalmente el ether dome del Hospital General de Massachusetts. Un cuadro de Robert Hinckley, del año 1882, retiene aquella escena. La noticia llegó en pocos días, por correo marítimo, en casi 20 comunicados independientes entre sí desde América a la vieja europa. Los médicos europeos recibieron la noticia entusiasmados, celebrándola como una buena nueva secular y se pusieron a imitar aquello con total éxito; únicamente un grupo de escépticos y tradicionalistas algófilos, que defendían que el dolor era una parte integrante de la conditio humana, se negó al principio a tener en cuenta el nuevo método de destacarlo. Entre la inmensa mayoría se produjo una ola de imitaciones, no basada en una rivalidad mimética, sino en la necesidad sentida desde hacia mucho tiempo de liberarse de un mal epocal.///

çç dijo...

[y segunda parte ]

El 16 de octubre de 1846 sería una fecha clave en la historia del hombre operable: desde entonces, el radio de acción del dejarse operar por cirujanos ha experimentado, gracias a las posibilidades por dejarse anestesiar, una enorme difusión. A consecuencia del desarrollo de los nuevos narcóticos, como el Evipan (1932 ) o el Propofol (1977), así como los altamente eficaces derivados del opio, están a disposición de la anestesia profesionalizada una serie de narcóticos que permiten una notable reducción del tiempo del despertar de la anestesia; gracias a una investigación intensa, el narcótico casi se ha convertido en algo totalmente dominable; el resto de la optimización de la anestesia lo hace la continua mejoraa de los aparatos pertinentes.//
Tenemos que hablar de posibilidades que se habían vuelto a encontrar, ya que la medicina europea casi se había olvidado por completo, en el período que va de 1490 a 1846, las técnicas de anestesia de la Antigüedad y de la Edad Media, sobre todo las conocidas como frecuentemente utilizadas “esponjas soporíferas”, a base de extractos de plantas como la adormidera, el beleño, la mandrágora o la cicuta. Esta amnesia, apenas explicable, coadyudó al mantenimiento de un clima de dureza durante toda la Edad Moderna, hasta mediados del s XIX; en ese periodo las operaciones quirúrgicas eran casi siempre auténticas torturas y para los pacientes, lo más parecido a una agonía.

Stalker dijo...

Lola:

el intento de criminalizar a los "escraches" por todos los medios es ciertamente sonrojante... cualquier movimiento que se salga de la hoja de ruta pactada será considerado violento, ilegítimo y criminal... ellos en cambio no importa lo que hagan: se sienten legitimados por su falsa democracia y su libro sagrado (la Constitución...)

habrá que cambiar esto de un modo u otro...

un abrazo!

Stalker dijo...

çç:

infinitas gracias por el texto, muy instructivo y revelador...

la anestesia aplicada a la biopolítica y al control total: es una buena definición del "buen hacer" de los poderes públicos...

un mundo inodoro, insípido, indoloro, que ahora empieza a resquebrajarse y mostrar los inquietantes cimientos sobre los que ha sido edificado: he ahí lo que nos resistimos a mirar, lo que nuestros ojos despolitizados no quieren comprender...

urge la lucidez

urge el pensamiento salvaje

un abrazo!

Lazaro dijo...

Interesante entrada sin duda... Vengo del Blog de un amigo que me enlazó hasta aquí... Te diré que no descubres nada nuevo que no se huela ya desde que se empezó a hablar de crisis, y yo , al igual que tú y muchos otros tantos, me dedico a cacarear sobe el tema sin realizar verdaderas acciones. No somos de pasta revolucionaria la gente de nuestra España actual, una porque solo miramos nuestro ombligo (demasiadas divisiones en todos los aspectos) y otra porque somos unos vagos decadentes y descreidos. Para montar revoluciones, hacen falta lideres valientes y honrados que sepan sembrar en las mentes unos ideales; y tambien hacen falta mentes credulas y al limite, que se crean esos ideales y se tiren a la arena a defenderlos. Se que en cierto modo hablo de fanatismos, pero es que es así de duro el tema. No se puede montar el cotarro y la defensa revolucionaria sin cojones y cierta inocencia credula en lo que se defiende, es asi de sencillo. Hoy por hoy no tenemos nada de esto, no hay lideres de verdad, y hasta la fecha la gente parece ser que, aun en deficit vivencial, van tirando con las ayudas, por lo que la verdadera necesidad, esa que muerde las tripas y te hace al final morder a ti, no se padece todavia (algunos que si tocaron fondo, en vez de matar optaron por morir de suicidio). Esto es triste pero es así. Ningún cambio radical se realiza sin matires, ni sin violencia, por mucho que nos empeñemos en frases como "estas son nuestras armas" mostrando las manos vacias... La gente ya no cree en nada, y todo el mundo opina sobre todo, esgrimiendo verdades absolutas: las de cada cual... verdades que solo son excusas para no moverse. Un dia discutia con alguien sobre consignas, sobre centrarse en defender un frente comun contra un enemigo comun, y mientras esto no se consiga, mientras sigamos enquistados en el debate, en la palabra, en acciones escasas y dispersas, en multiples plataformas que solo defienden lo suyo... amigos... no iremos a ninguna parte. Necesitamos creer... tal vez aún debamos tocar más el fondo para reaccionar... aun no lo hemos tocado bastante. Un saludo Stalker

 
Free counter and web stats