viernes, 26 de noviembre de 2010

Ese pequeño punto azul



Estas palabras e imágenes entraron en mí en la infancia. Recientemente volví a habitarlas.

Ahora llegan otra vez, de la mano de Alfaro (¡gracias!).

Poco puede decirse: está todo en las palabras de Carl Sagan. Y especialmente en los pliegues de su voz. Una forma de delicadeza inolvidable.

A flor de piel

16 comentarios:

Stalker dijo...

Qué puede decirse:

conmoción, conmoción

Raticulina dijo...

Cosmos, de Carl Sagan, es uno de esos libros al que me gusta volver de vez en cuando, para no perder la perspectiva.
De muy joven viví la experiencia, inducida por la mescalina, de sentirme en ese puntito azul perdido en la inmensidad del universo, y de sentirme al mismo tiempo en un lugar absolutamente único por su diversidad y maravilloso, y te aseguro que nunca me ha abandonado. Doy gracias.

Un abrazo, terrenal y cósmico a la vez.

José Antonio Fernández dijo...

Para echarse a llorar, amigo Stalker. Realmente este video rompe todas las estructuras, sean religiosas, filosóficas o sencillamente culturales. el problema es que más que respuestas me saltan preguntas que siempre están ahí, latentes, pero que por higiene mental evitamos hacernos. ¿Que coño pinto yo aquí?¿Para que vale lo que te estoy escribiendo ahora mismo?¿Qué repercusión tiene mi no existencia?. En fin, no somos nadie, o sólo eso, una minúscula mota de polvo que se lleva el viento.
Tendré que construirme pilares nuevos.
Un abrazo y gracias por compartir.

Flavia Company dijo...

Entrañable el hecho de que esta entradaesté situada justo tres días después de tu cumpleaños. :-)

Ataúlfa Braun dijo...

Que soledad preciosa habita en el negro espacio. Ese puntito azul, eso que somos, eso que habitamos tan perfecto...¿Tan difícil es de entender? ¿Tan difícil?
La emoción que siento ahora mismo me hace oscilar entre la ingravidez de la felicidad y la gravedad de la rabia.

Un abrazo

hiniare dijo...

Yo también vi “Cosmos” en su época y transportó mi pensamiento a distancias siderales, pero ahora me ha recordado a lo que en el siglo XIV dijo la mística Julian de Norwich en su visión: “Entonces me fue mostrado algo muy pequeño, del tamaño de una avellana, descansando en la palma de mi mano según me pareció, y era redondo como una bolita. Lo miré con el ojo de mi entendimiento y pensé: ¿Qué puede ser? Me fue respondido de manera general: Es todo lo creado. Me sorprendió que esta cosa pudiera subsistir, pues, a mi parecer, semejante nonada podía ser aniquilada en un instante. Y se me respondió en mi entendimiento: Subsiste y subsistirá siempre, porque Dios la ama”.

Es curioso que en esa época ella también comprendiera lo relativo que es todo lo que existe. Entre el “no somos nada” y el “somos el centro del mundo” hay un equilibrio según el que podemos vernos tan grandes o tan pequeños como queramos. No son las dimensiones lo que nos da la importancia. Yo siempre me aplico la lección de Einstein: todo es relativo.

Gracias Stalker por los viajes espaciales y temporales.

Fackel dijo...

Sí, Stalker, ese leve tilde de la caligrafía extensa de lo que damos en llamar Universo.

(Probablemente, haya más tildes, pero este es el que reconocemos de momento y donde nos reconocemos al habitarlo. Qué fascinante aquella serie Cosmos que hacía parar nuestros quehaceres y nuestras cuitas por un rato. Después de ver cada capítulo, las tensiones habían cedido o rebajado. El puntito azul había causado efecto. Lo pequeño era grande. Lo pequeño no era lo único)

emmagunst dijo...

qué certero, qué puntería...va directo al alma. Apunta al enojo diario y lo pulveriza. Yo le agrego: ...cada poeta suspendido en un rayo de sol...

Gracias

LUG dijo...

¿Por qué la conmoción y el "sin palabras" que reiteran los comentadores? Miro el vídeo y tengo la impresión de que en los pliegues del decir a los que aludes en tu entrada, en la voz-Sagan, se produce un borrado de lo dicho nada más ser dicho(como cuando en las películas del oeste los jinetes ataban ramajes a las colas del caballo para no dejar huellas). Queda el peor de los silencios, el del borrado, el de la frase mal escrita que tratamos de cancelar y queda como olvido que rasga la piel sin figura.

Todo se traduce en el silencio final del discurso que es el mismo silencio del principio porque cada frase, cada tesis y verso, se han ido borrando por las propias quiebras del decir, por la carga del escepticismo que nos regala Sagan, por el sentido que se desdice ( a modo calienta braguetas). Santos e hijoputas son la misma tilde azul---- ¿azul?¡qué poéticos tontorrones somos! ¿qué azul?¿qué es azul?. La tilde como la huella del trazo borrado torpemente. Gana el silencio porque los santos y los hijoputas habitan el mismo acento frustrado.

Creo que realmente no podemos hablar de estas cosas (por eso, en esta época verborreica hay una serpìente de silencio que cada vez se hace más fuerte y se engorda con nuestros silbidos).

Simulamos articular emociones e ideas porque son las 07:51 y esa pequeña certeza sabemos que es otra más de las tontunas. Creo que en el fondo sólo habita el miedo del mono en la noche invernal que ahora mismo, en mi ventana, se viste ilusoriamente de azul.

(En todo caso, bueno es felicitar tu cumpleaños con velitas de fondo cósmico y tintineo azul. ya sabes: "miénteme, johnny, dime que me quieres". Y que cumplas muchos más)

Stalker dijo...

Hola a todos:

me disculparéis si por una vez me tomo la licencia de no responder individualmente.

Creo que las palabras de Carl Sagan son más que elocuentes y no me gustaría subvertirlas, incomodarlas, glosarlas, desplazarlas con las mías propias.

Baste decir que suscribo punto por punto su emoción al ver el mundo desde lejos, su escepticismo, su ironía (la hay, una ironía tierna y suave, en los emparejamientos: "todo santo y todo pecador, todo formador de moral"; Sagan no era creyente), su ternura, su visión compasiva.

Su rastro y su voz reverbera en mí.

Agradezco a un grillito el haber compartido esta belleza.

abrazos a todos

mjromero (alfaro) dijo...

Más diminutos que el punto más diminuto, y a pesar de ello cuánto dolor y cuánta felicidad.
Un abrazo.

Stalker dijo...

Así es, Alfaro,

un abrazo

rubén m. dijo...

Este vídeo conecta con ciertas emociones/reflexiones que me asaltaron ayer y que me llevaron a publicar la última entrada de mi blog (improvisada en comparación con otras, pero curiosamente la única que he reformulado hasta en el título). Nunca podré ver la Tierra como una insignificante "mota de polvo suspendida por un rayo de sol", desde el Voyager, pero el contraste entre esa insignificancia y la complejidad de una sonrisa me estremecen. Entre la fragilidad tan hermosa de determinadas personas, emociones y momentos, y la vorágine de la Historia que nos puede destruir o convertir en asesinos de masas.

(espero que el comentario sobre Cave te haya llegado, no estoy seguro...)

un abrazo fuerte

Stalker dijo...

Rubén:

celebro, por inesperada, tu presencia en esta pequeña entrada, donde sin embargo se conjugan, se conminan, se refutan, se recrean tantas cosas importantes y definitivas respecto a nuestro extraño mundo y nuestra insignificancia.

Entiendo tu asombro, incluso tu pavor, ante esos contrastes. Y sin embargo es así: todo lo que somos, lo que el hombre ha sido hasta ahora, todo lo que podemos sentir e imaginar, lo hemos vivido ahí, en un lugar minúsculo y que desaparecerá un día, cuando el horno solar queme su combustible y los planetas interiores (entre ellos la tierra) queden reducidos a cenizas. Si lo humano (o lo que sucede a la "humanidad") continúa existiendo en otros mundos, se crearán leyendas sobre el origen: muchos intentarán encontrar, infructuosamente, aquel planeta perdido en el océano del tiempo. Es un poco extraño, pero a veces pienso en eso: pienso en esos seres futuros que buscarán el origen y no lo encontrarán, y siento afecto y una rara compasión por ellos.

Ya no quedará rastro de nada, y todo aquello de lo que hablamos aquí, todo lo que leemos, sentimos, compartimos, habrá desaparecido para siempre, engullido en la fosa común de los eones implacables, por la eterna mudanza de un universo vivo y que se alimenta de su propia incesante transformación.

El vértigo que esto procura es inefable...

abrazos

grillito dijo...

carlitos!! gustaaaa... jijii!!

ajrr ajrrr
cricriii

Stalker dijo...

¿A que sí, grillito?

ajrr, ajrrr...

 
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