lunes, 4 de abril de 2011

Japón



ありがとうございます。

22 comentarios:

emmagunst dijo...

Hola Stalker! tantísimo tiempo!!! esta imagen me recordó la película Baraka, la viste? Seguro que sí. Te dejo un abrazo, espero estés bien.

Curiyú dijo...

Puedo decir...me cagaste? Por qué: "gracias"?

Anónimo dijo...

ありがとうございます。Sí, por tantas cosas...
Stalker, vi la imagen y me puse a llorar. En mi corazón doblan las campanas...
Un abrazo en absoluto silencio.

Lola Torres Bañuls dijo...

Que tristeza verdad?

Un abrazo.

emmagunst dijo...

estuve buscando y no puedo encontrar nada, solo puedo leer entre líneas y no desconozco lo que sucede en Japón. Estos son los macacos japoneses que se sumergen en aguas termales durante el invierno, no es cierto? Ahora, decime Stalker, les pasó algo? Algo mas que el terremoto, el tsunami y la fuga radiactiva? o es que ellos nos dicen a nosotros: Gracias

DOLOROSO

Stalker dijo...

Querida Emma:

me apresuro a decirte que, hasta donde sé, los monitos japoneses siguen en las aguas termanes, no les ha pasado nada...

La entrada pretendía ser un agradecimiento a todo lo que Japón me ha transmitido o enseñado: una calma, una respiración, un ritmo. También una forma de delicadeza y un gesto de recogimiento que tiene que ver con "lo calentito" (como calentitos están esos moniros)

Vi la película Baraka hace tiempo y me gustó,

un abrazo muy fuerte y espero que también estés bien

Stalker dijo...

Anónimo:

comparto lo que dices y el pudor con que te sinceras,

un abrazo

Stalker dijo...

Lola:

tristeza, pero también alegría por toda la vida que hay ahí, toda la vida dentro,

abrazo zancudo

Stalker dijo...

Curiyú:

gracias por muchas cosas. Por todo. Por una tradición milenaria que nos ofrece una forma de estar en el mundo, un tiempo propio que resguarda de la intemperie, gracias por el haiku, por Mizoguchi, por los monos en las aguas termales, por el ejemplo de solidaridad y calma ante la catástrofe que el pueblo japonés ha dado en estas fechas al belicoso, nervioso y depredador Occidente (donde en una situación análoga habría habido saqueos, vandalismo, violencia sin fin; porque aquí impera el individualismo más feroz y sólo pensamos en salvarnos a nosotros mismos). Una lección que no vamos a aprender, estamos demasiado aferrados a nuestros valores egocéntricos, al sálvese quien pueda (al "yo primero").

Por todo eso y mucho más, el agradecimiento no tiene fin (para mí, se entiende),

un abrazo

Say dijo...

... deberíamos bañarnos con ellos en esa natural fuente termal para quitarnos el frío...seríamos felices...y lavarnos unos a otros como ellos hacen…y buscarnos entre el pelaje los bichos para tocarnos…y tener las relaciones de afecto y de juego que tienen entre sí...

Estos tranquilos macacos japoneses son un precioso símbolo de serenidad, sosiego y calma, que como dices, el pueblo japonés nos han ofrecido estos días tan duros para todos.

Desgraciadamente la mentalidad individualista e insolidaria de occidente acabará por invadirlos y destrozar toda su cultura. Ya casi lo han conseguido. En las ciudades todo el entramado del sistema capitalista y de consumo ya es asfixiante.

Bello homenaje, Stalker

Un fuerte abrazo!

Portinari dijo...

Hoy voy a intentar soñar con esos monitos y lo bien que se esta debajo del agua.

Un abrazo fuerte.

d. dijo...

Una pausa...hermoso!

Gracias

PÁJARO DE CHINA dijo...

ellos sabrán cómo volver a empezar. ellos, los animales, sabrán cómo ayudarlos a volver a empezar. un perro flota a la deriva, aterido, hambriento y aterrorizado, en el techo de lo que fue una casa, una vez. ese perro encuentra a quien fue su amo. juntos pegarán los restos de madera que imaginen, que busquen, que encuentren.

acá nos hubiésemos comido unos a otros.

te abrazo fuerte, mi búfalo tibio como un mono (son bellos, desarmantemente bellos).

Bashevis dijo...

no se que decir

Fackel dijo...

Ese segregacionismo de los humanos respecto a los animales me ha espantado siempre. No queremos a otras especies sino en función de nosotros mismos. Para tirar del carro, para guerrear, para entretener a nuestros niños en los horribles zoológicos y en los circos, para ponerles vacunas por si funcionan, para pasear por la calle y que llenen vacíos en los hogares...

Y no lo digo por los monitos, como dices. Lo digo en general y en concreto por ese vertido de agua radiactiva al mar. ¿O las miles de especies marinas no cuentan? Ah, sí , que se va a joder el negocio pesquero...Ésa es la conciencia humana: el negocio siempre.

Respecto a lo que Japón transmite, sabes que tanto yo como tú admiramos parte de su cultura secular, pero avancemos en los tópicos. La Segunda Guerra Mundial, las barbaridades japonesas en China y el papel de Japón se cargó parte de ese mito japonés y de filosofía "oriental". El desarrollismo robótico (de las personas, no sólo de las máquinas) se cargó otra parte de la visión, aunque tanta tradición budista dicen que influyó como elemento de "inteligencia emocional" para la integración obrera en el trabajo. Pero ahora llega esto último...y resulta que son vulnerables, autovulnerables.

Entiéndaseme, por favor. El comentario puedo hacerlo extensivo al resto del género humano en cualquier parte del planeta. El Doctor Faustus ataca continuamente, está ahí, aquí.

Salud y reacción activa, hermano.

Lola Torres Bañuls dijo...

Fackel a mi me pasa igual con los zoológicos y con el ciro. No me gustan nada. Me parece que no deberían de existir. De hecho mi hijo no ha ido nunca al circo ni al zoologíco.

saludos

Stalker dijo...

Querida Say:

esos monos, vivir como ellos, en su tiempo, estar así, descansando, sin mente, despiojándose...

Es cierto que la sociedad japonesa ha aceptado como suyo el capitalismo salvaje, pero no creo que eso haya aniquilado un sustrato cultural previo que los hace muy diferentes a lo que aquí somos. Mi impresión es que el capitalismo es distinto en una sociedad donde la noción de individuo no está tan perfilada, no ha sido hipertrofiada (atiborrada de contenidos espúreos) como aquí. El japonés medio prefiere no destacar, le horroriza exponer sus mérito, exhibirse de una u otra forma. Casi estaría tentado de decir que es la modestia, la delicadeza como una de las bellas artes.

La industrialización no ha aniquilado ese espíritu comunitario ni sus herramientas convivenciales; el capitalismo salvaje, con su brutalidad inherente, adquire allí un tono muy particular.

Estas semanas los japoneses han dado a Occidente una lección de belleza y serenidad. De apoyo mutuo y comprensión.

Ahí hay algo que no se puede matar y que apenas acierto a nombrar salvo como una forma de acercamiento sensorial al mundo, donde las cosas se imantan, son piel sin tocar, manos que apenas rozan, caricia del ojo que no devora lo real... no otra cosa es la delicadeza,

un abrazo fuerte

Stalker dijo...

Portinari:

¿acaso has dudado alguna vez que tú eres uno de esos monitos?

Tan calentito y ahí

no te hace falta soñarlo

/abrazo

Stalker dijo...

D:

tan hermoso como el gato de tu perfil... me hago pausa en él...

un abrazo

Stalker dijo...

Passarinho:

saludo tu clarividencia y tu lucidez. Es justo así: ellos les enseñarán a empezar...

de hecho, los japoneses tienen una larga tradición de animismo y culto a los animales, como el Shinto, con su culto del hormiguero. Hay algo lento que ellos quizá han aprendido en los bosques y en los animales que tanto nos enseñan y que exterminamos sin piedad.

No estaría mal decretar el día del mono y despiojarse aquí mismo: acceder a la cercanía del otro, la ternura, el pelaje...

el passarinho vuela sobre China y vigila. Su mirada cuida nuestro crecimiento...

abrazos

Stalker dijo...

Bashevis:

quizá ellos ya nos han dicho todo. Ni siquiera el agua hablará.

Enmudezcamos: aún estamos a tiempo...

Stalker dijo...

Querido Fackel:

no te falta razón, pero verás: no todo es igual, las culturas no son monolíticas, no absorben de igual modo los influjos (sean éstos comunistas, capitalistas, etc.). El capitalismo en Japón no ha ahogado lo que a mí (y a ti) no interesa, y a fin de cuentas, el imperialismo japonés, las atrocidades de la II Guerra Mundial, no invalidan el haiku, a Mizoguchi, a Yoshida Kenko, a Naomi Kawasi; no eliminan, ni refutan, ni ponen en entredicho la delicadeza, el pudor, la caricia evanescente que se sugiere en mínimos gestos.

Ése es el Japón que me interesa...

Por lo demás, conozco bien la historia e intuyo esa naturaleza humana, esa depredación universal a la que aludes,

pero no era ése el objetivo de esta entrada. Me quedo con la vida que llevan dentro,

un abrazo

 
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