martes, 2 de febrero de 2010

Razón de estado. Un poema de Antonio Méndez Rubio



Lo que no hay que decir:
para qué. Rézale únicamente
a quien entonces dio la explicación.
Un temblor de animal recorre el fondo.
Tantos rostros miraron desde arriba
que el final no se vio. La tortura se concibe anónima
desnudez: pero en la desnudez
se amanece también
sin la luz
a no ser
que se agradezca el crepitar del miedo.
Para qué. No hablar desde la voz.
¿Decir? No es tampoco una ayuda.
Elegir responder.
Y cavar, y cavar. Y más cal viva.

47 comentarios:

Lola Torres Bañuls dijo...

Jo. el último verso es apoteósico, es genial. Cierra fenomenal el poema.
Me gusta este poema en general pero el último verso es tremendo.

Gracias Stalker. Un abraZO.

(Lo del abrazo ha salido así, pero queda bien, lo dejo tal cual).

raúl quinto dijo...

no me esperaba encontrar a Méndez Rubio aquí, pero el poema bien merece la pena, además me siento identificado y atrapado tanto por el texto como por el poderoso cuaadro de nuestro amigo Bacon. Por cierto, muchas de mis ideas respecto a la poesía se las debo a una conferencia a la que asistí de Méndez Rubio, más que darme ideas y les dio un soporte fuerte a algunas que ya revoloteaban dentro de mí.

Bonita sorpresa.

leonardo dijo...

De acuerdo con Lola Torres. Un poema muy fuerte. En el punto de ruptura.
Abrazo

soperos dijo...

estamos frente a un poema cremallera. los poemas cremallera son rarísimos de ver.así que estamos de enhorabuena. hay millones de personas que no vieron uno de estos en toda la vida.

ahora que lo pienso no es extraño verlo aquí. viven en hábitats como este. ¡qué suerte!

besos,
ò.

ana dijo...

Este poema por un lado es muy sencillo, quizá en ocasiones me puede parecer demasiado sencillo: la sintaxis clara, el vocabulario poéticamente correcto -luz, amanecer, voz, etc.-, algunas construcciones casi esperadas -ese "y cavar y cavar"- pero hay una gran complejidad, o más que complejidad hay una gran atrocidad, bajo esa claridad, así que me ha removido -digamos que me he sentido como esa masa de carne humana que muestra Bacon.

Un abrazo.

p.d- ¿Me recomiendas leer a Méndez Rubio largamente?

Laura Giordani dijo...

Este poema me parece buenisimo y una muestra además, de que los temas políticos pueden ser abordados desde un lenguaje alejado de cualquier planfletarismo o literalidad. Esa es una de las cualidades que valoro en la poesía de Antonio, además de tantas otras. Agujerear el sistema, cuestionarlo, pero no hablando su lenguaje. Creo que es u o de los poetas más interesantes en este momento y estoy convencida que la amistad, en este caso, no enturbia este juicio.
No sólo un excelente poeta, sino una de las personas más coherentes y humildes que he conocido. En un mundilo tan plagado de narcisos y egos, él propone respirar de otra manera.

"Las hojas transparentes
las más embelesadas
me hacen daño"

de Historia del daño.

Esos versos suyos podrían representar muy bien el lugar desde el que habla Antonio y su solidaridad con lo más frágil
Un gusto encontrarlo por aquí, stalker.

Abrazos,

Arturo Borra dijo...

Qué bueno que traigas esta poesía aquí, Stalker. No tengo dudas que es una de las que persistirán con su huella horadada, interrogando las presuntas evidencias del presente, incluso de un "fascismo de baja intensidad" (sic) que se ha naturalizado en muchos lugares (y no sólo de Europa).

En cuanto al poema que elegís creo que lleva implícito una resistencia a la interpretación. No es que no pueda arriesgarse una, pero dejará un excedente, el mismo que la "razón de estado" reprime, en nombre de supremos e inescrutables alegatos.
Que use términos sencillos apenas si oculta un planteamiento complejo, que pone en cuestión la lectura (¿la ciudadanía que se desentiende de la construcción de lo común delegada en el estado?) como espacio de comodidad. En primer lugar, porque erosiona esa complicidad de código y porque además de sus referencias a Celan (imposible no irse a su "Fuga de la muerte" y a otros de sus poemas), está todo el cuestionamiento libertario detrás: la "tortura" aquí es otro nombre del crimen de estado, generalizado en el presente como estado del crimen. AM produce esa resistencia como su propia resistencia a la asimilación (de la crítica a los dispositivos dominantes).
En otro orden, todo su cuerpo está ahí. Es lo que hace que su vulnerabilidad conmueva. También él sabe de su pequeñez, sin claudicar, sin un ápice de impostura.
Gracias por traerlo entonces.
Un abrazo,
Arturo

Bel M. dijo...

A mí también me gusta mucho este poema y Antonio Méndez Rubio, pero es que nunca me ha dejado de interesar la poesía social, o de la conciencia, o como se la quiera llamar. Como ya han dicho aquí, aunque parezca de perogrullo,la cuestión es el lenguaje, por supuesto, nunca un lenguaje fosilizado, a no ser que se utilice como voluntaria parodia, servirá a un poema.
Como a Raúl Quinto, Méndez Rubio me confirma que esa poesía es posible.
Un abrazo, Stalker.

Marrast dijo...

Lo que me llama la atención de estas líneas es esa suerte de tangencialidad que socava lo no dicho. Ese estremecimiento que se va forjando en el fondo del poema. y las palabras que no resuelven nada en el decir y que sin embargo se articulan para dar paso a una respuesta más honda y lacerante.

Esa, hasta ahora, mi ligera aproximación.

Un gran saludo Stalker.

Eastriver dijo...

Ahí sí... Me ha sorprendido: una voz poética yo creo que muy genuina. El verso final supone un quiebro altamente poético, de sugerentes lecturas.
He visto también tus mujeres laterales. Destaco, si me permites, a Marina Tsvetáieva y a Idea Vilariño, la hija del anarquista. Siempre cosas cuando me paso por tu casa... por eso me paso, porque despiertas sugerencias y puntos de vista.

El Toro de Barro dijo...

Desconocía a este poeta. Y lo lamento. Así, a bote pronto, me parece imposible que la orfandad absoluta, la falta de encuentro con uno mismo, pueda tener un poema mejor. Aunque reconozco que este no es el mejor momento para leer un poema que pareciera escrito para mí...cuando ya no hay puentes que culguen desde mi alma a la vida...

Portinari dijo...

La cal resuena como el animal pronunciado, aunque en silencio. Sólo a veces cuesta, que uno se despierta atravesado de cal por años.

Portinari dijo...

P.S: Bacon no vio la cal; debió quemarse con su propio ácido.
Me encanta Bacon.

(perdona el doble comentario)

madison dijo...

Que poema más bueno. No lo conocia así que gracias por ponerlo

Stalker dijo...

Lola:

estoy de acuerdo contigo. El último verso cierra el dispositivo poemático de forma muy contundente. Te dispara algo dentro, algo que no se frena, penetra, horada, causa estragos.

Muy bueno,

abrazos

Stalker dijo...

Raúl:

hay una concordancia muy obvia entre texto e imagen: ambas son declinaciones de un mismo desasosiego. Tienen una rima interna y externa: vibran al unísono.

Bienvenido a estas mínimas encrucijadas...

Stalker dijo...

Leonardo:

en el punto de ruputura, en efecto. Una fisura se nos insinúa al leer textos de esta potencia. Algo que amenaza. No es cómodo, no, quien así se acantila...

abrazos

Stalker dijo...

Un poema cremallera, Búfalo, qué bien lo has visto. El poema sube y baja, y tantea todas las tonalidades en la escala del dolor-desasosiego. Se demora en cada estancia y pasa a la siguiente. Mecano, también, que podríamos sintetizar o armar en nuestra mente...

abrazos, animal

Stalker dijo...

Ana:

el poema es aparentemente sencillo pero muy complejo. Esa sencillez, en mi opinión, deriva de la herencia de un lenguaje clásico que ha sido periférico en la poesía española pero que está acabando por normalizarse. Se aprecian préstamos de la tradición más reciente, pero se los desplaza en una sutil tectónica de placas emocional, para construir algo nuevo.

Te recomiendo la lectura de Méndez Rubio, por supuesto.

abrazos

Stalker dijo...

Querida Laura:

estoy de acuerdo en que se trata de una de las voces más interesantes y lúcidas del panorama actual. Sin embargo, observo que se lo quiere encasillar en "poesía política", y en mi opinión (y voy a decir probablemente una barbaridad) no es un poeta político en absoluto (aunque haya alusiones, incluso aunque temáticamente aborde esas cuestiones en alguna ocasión). No sólo no es reductible a esa categoría, sino que lo político en su poesía queda muy diluido por otro tipo de preocupaciones, que son las que a mí más me interesan y me acercan a su modo de articular, de ensamblar e inquirir. Aquí creo que Méndez Rubio está muy alejado de Falcón o Riechmann, que sí abanderan un discurso político explícito (que me resulta muy próximo, todo hay que decirlo), para acercarse a temas más existenciales, para palpar con mayor ambigüedad la contingencia y la intemperie que define lo humano. O ésta es, al menos, mi impresión.

Y no creo que la cercanía merme un ápice la objetividad en estas cuestiones, al menos en una gran lectora como tú.

Besos y abrazos

Stalker dijo...

Arturo:

estoy plenamente de acuerdo contigo. No se puede "interpretar" este poema, no cabe una sola lectura. Es imposible inferir de él un código, un lema; imposible etiquetarlo. De ahí su poder universalizador, refractario a la univocidad. De ahí, también, esa sensación de puntos de fuga que surgen de él y agrietan cualquier intento de descodificación desde el pensamiento homogéneo.

"En otro orden, todo su cuerpo está ahí. Es lo que hace que su vulnerabilidad conmueva. También él sabe de su pequeñez, sin claudicar, sin un ápice de impostura".

Dices bien, sin claudicar, sin impostura. Así mismo.

abrazos

rubén m. dijo...

Vaya, ¿es posible que mi comentario haya desaparecido o no se haya enviado? :(

Stalker dijo...

Bel M:

me alegra que te guste este autor, que te imante con su palabra contraria a toda fosilización...

abrazos

Stalker dijo...

Rubén:

sin guda blogger ha extraviado tu comentario. No he recibido nada en el correo... ¿Te animas a repetirlo?

Salve

Stalker dijo...

Marrast:

la tangencialidad: creo que está muy bien visto. Méndez Rubio parece un poeta tangencial, va auscultando, palpando, no termina de entrar de lleno en "materia". Ésta es una de sus virtudes. Esa tangencialidad también le lleva a pertenecer a una tradición de poetas que Eduardo Milán (con notables excepciones en su nómina y una clara mentalidad de clan) denomina "poetas conflictivos con el lenguaje". Yo no creo que Méndez Rubio sea un poeta conflictivo con el lenguaje. En todo caso, y por usar tu palabra, es un poeta tangencial, oblícuo al lenguaje. Él demora al lenguaje, lo hace lento, se remansa en las fallas, en las líneas telúricas que el lenguaje le permite. Pero no lo ataca de frente,no descree de él. No aún (veremos en próximos libros). Tampoco somete el lenguaje a una tensión que amenace con pulverizarlo. En otras palabras, para mí es un poeta "clásico", pero situado en una singularidad de lo más interesante.

abrazos

Stalker dijo...

Querido Ramón:

¿Ves como al final lo iba a conseguir? Me alegra que te haya gustado este poema. Al final he conseguido que a un lector de poesía más bien clásico como tú (Machado, Kavafis...) le golpée de pleno alguna Marienbalada (o Mariembalada...) :)

Si me permites, sin embargo, quisiera hacer una mínima puntualización. Y es que señalas que se trata de una voz poética muy genuina. De eso se trata, de buscar ese tipo de voces. Pero en este blog creo poder afirmar que nunca he subido un poema malo y que todas las voces que van surgiendo son "genuinas". Otra cosa son nuestros gustos, nuestros intereses, lo que nos reclama y nos convoca, lo que nos alude, nos cerca y conmociona. Pero Antonio Méndez es una voz poética tan genuina como Esther Ramón, que no te gustó o no te interpeló. Esto creo estar en condiciones de poder asegurártelo. ¡Pero tendrás que fiarte de mí! ;)

Marina e Idea son dos mujeres extraordinarias. Pero las otras también lo son. Las he situado sin jerarquía ninguna porque no es necesario: todas me han aportado cosas que, tengo que confesarlo, pocos poetas varones han logrado despertar en mí. Por eso, para todas ellas sólo tengo agradecimiento,

abrazos

Stalker dijo...

Querido Toro de Barro:

la orfandad absoluta tiene otros poemas, otros alientos, otras declinaciones. Te invito a encontrarlas aquí mismo, pero también cruzando otros umbrales: en la red secreta urdida por los topos. Pero sí, es un poema extraordinario como pocos, quizá mi favorito de Antonio Méndez (a falta de leer su libro "Para no ver el fondo", el único que aún no he tenido la oportunidad de tener en las manos).

abrazos

Stalker dijo...

Portinari:

bienvenido el doble comentario, que propone una reflexión especular: la cal, el ácido.

Corrosión... y no se seguir, lo dejo ahí. Mientras tanto.

besos

Stalker dijo...

Madison:

me alegra que te guste...

besos

Stalker dijo...

Nos honra un visitante de Ciudad del Vaticano, según me dice el lector de búsquedas.

Espero que haya encontrado algo de su interés en esta morada...

salud

Lola Torres Bañuls dijo...

Creo que este es un gran poema. Muy bueno. Sigo pensando que el último verso es una maravilla.

No había leído casi nada de Mendez Rubio, pero si he leído "Para no ver el fondo" y me parece que no encuentro en ese libro "poesía política".


En cuanto a la aparente facilidad de los poemas. A mi me parece que es una dificultad añadida que los poemas parezcan fáciles. Tránsitar por las palabras justas en un poema me gusta. Y creo que es un logro encontrar esas palabras en el repertorio cotidiano.

Ave zauncuda aprendiz de hormiga se despide con un abrazo a los topos.

Stalker esta cueva es más animal que humana. Gracias.

Eastriver dijo...

Sí, desde luego, que señalar que el poema que traes es genuino no intentó significar que los demás no lo fueran. Estáte tranquilo, no intenté ni por asomo decir eso.
Dices que soy un lector clásico de poesía. Nunca me lo había planteado así. Pero soy un lector frecuente de la poesía de algunos que creo que alguien clásico no frecuentaría. La poesía de Borges, por ejemplo. Y en cambio otros que me adjudicas casi no los leo, no porque no me gusten sino porque fueron una época que ya pasó (Machado, por ejemplo). En cambio fíjate que leo al otro Machado, ese sí en ocasiones. (Le preguntaron al inglés, perdón, al argentino quise decir, qué opinaba sobre Machado. Y respondió Borges: Excelente poeta don Manuel... El periodista sorprendido: Quise referirme al hermano de Manuel, a don Antonio. Y el cínico de los jardines que bifurcan responde: No me diga usted que don Manuel tenía un hermano..,). Y otros que frecuento que también son demasiado feroces como para ser canónicos (¿conoces la antología?). Un abrazo.

Enrique M. dijo...

Me quedo, sin duda, con la tortura como anonima desnudez (ligada a la posterior cal viva), que me recuerda los terribles, y a la vez hermosos, martirios chinos.

Un saludo.

Stalker dijo...

Lola:

que me digas eso, que esta cueva es más animal que humana, es un cumplido maravillos, que acepto con mucho agradecimiento.

Tú también eres animal...

abrazos

Stalker dijo...

Ramón:

ahí estriba la diferencia, en que considero la poesía de Borges como completamente "clásica", es decir, formalmente pertenece a otro modo de mirar el mundo. Borges renovó el cuento y el ensayo en el siglo XX, pero en el terreno poético, increíblemente, fue muy conservador: escribió poesía como si no hubieran existido Vallejo o Paul Celan, es más, ¡escribió poesía como si no hubiera existido Emily Dickinson, allá por el XIX! Es obvio que la poesía de Borges es conservadora, casi retrógrada, mucho más antigua que la de Dickinson. Lo cual no quiere decir que no tenga calidad y muchos poemas extraordinarios (el increíble "Poema de los dones", entre otros). Sin embargo, en poesía Borges no aportó nada nuevo, o a mí no me aporta nada nuevo. Es lo que le pasa a Rachmaninov: pese a los grandes, incluso estremecedores, momentos musicales que conquista, su estructura mental, la carnalidad de sus composiciones, es decimonónica: compuso de espaldas al siglo XX, negando cualquier tipo de vanguardia, olvidando a la escuela de Viena, etc. Es una actitud estética legítima, pero que aporta pocas cosas salvo un recrearse en las formas ya consabidas, una nostalgia quizá por un paraíso perdido, no sé.

En cuanto a la antología "Feroces", claro que la conozco. Mi visión es quizá un poco radical, pero ahí la antóloga excluyó, precisamente, a algunas de las voces más feroces y radicales del panorama poético. El resultado, en mi opinión, es poco feroz, y ese gesto heterodoxo ha acabado convirtiéndose en una ortodoxia más, en un transitar por senderos apacibles. No otra es la labor de las antologías, por muy subversivas que se pretendan: el propio dispositivo antología desactiva toda voluntad emancipadora respecto a los lenguajes normalizados y al acuñar un concepto o lema generacional o estético, fosiliza y hasta cierto punto anula la singularidad de una obra individual. Al acotar la realidad, negamos el carácter re-flexivo de la misma y sobre la misma: domesticamos la irrupción incontenible de lo real y abolimos la ilimitada sopresa que propone el encuentro con lo singular.

Va un abrazo fuerte...

Stalker dijo...

Enrique M:

bienvenido tu punto de vista, siempre refrescante...

abrazos

PÁJARO DE CHINA dijo...

Las líneas flotan sin ancla (o dejan que uno intente anclarlas, inútilmente, para fijarles un sentido).

Toda palabra es política, creo yo. Todo gesto. La literalidad contra la que apunta Laura es un excedente innecesario, que solo convence a los que ya están convencidos. No mueve nada.

Y el excedente necesario, el inasible, el que señala Arturo como reprimido por la razón de Estado, solo puede rozarse oblicuamente. Rozarse, en el mejor de los casos. Está en movimiento permanente.

Adhiero a la teoría-Portinari-Bacon. Es el ácido el que hace que las bocas se abren y se quemen, de esa forma.

Te abrazo fuerte.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Que me lapiden, los que quieran. Pero no recuerdo haberme dormido jamás con un libro de Borges bajo la almohada. No recuerdo haberme llevado un libro de Borges al baño para llorar ni haber guardado fotografías o boletos de tren o de cine dentro de un libro de Borges. Nunca necesité que me abrazara. No temí perder sus libros en las mudanzas.

Todo eso me pasó y me pasa, todavía, con Cortázar, que para tantos quedó tan atrás pero me hizo tatuajes entrañables.

Stalker, yo siento que Borges estaba de espaldas a todo lo que vos tan claramente decís y, también, de espaldas a las vísceras. No sé cómo explicarlo. Sus extraordinarias catedrales son de hielo.

No me susurra. No me estremece. No me toma por asalto. No compartiría con Borges mis juguetes.

Esto lo sentí desde chiquita, cuando empecé a leerlo. Volví a leerlo una y otra vez, por si algo se me estaba escapando. Pero es raro que en la primera cita se escape algo del orden del deseo y la complicidad.

Más tarde descubrí al Borges de la "vida real", cuyos diálogos con su amiguito Bioy Casares dan dolor de estómago. Para mí uno de los actos más gloriosos de Evita fue nombrarlo inspector de aves de corral en los mercados municipales, cargo para el que se declaró incompetente. Ella diseñó deliberadamente, en los hechos, una ironía más corrosiva que las que salían de la lengua borgeana.

Su cabeza construye espirales y bucles prodigiosos pero no me lo imagino conmovido hasta el desamparo por el dolor de un perro, un chajá o una rana.

La ausencia de esa vulnerabilidad, que en un cuento de arquitectura mayúscula puede pasar desapercibida, en la poesía (que reclama arquitectos mínimos liberados de las estructuras) se convierte, para mí, en una dentadura esterilizada y completa. Y a mí me enamoran los desdentados o los de dientes averiados por la forma de morder.

Me causa ternura leer acerca de la timidez de Borges, de la impaciencia de Estela Canto para que le metiera mano de una bendita vez en los interminables paseos por Parque Lezama y la cortara con los comentarios eruditos y pasara a la acción. Pero honestamente no me lo imagino cogiendo. Supongo que uno es el mismo en todas partes y que en definitiva se escribe como se vive.

Si al final somos policías o ladrones, a Jorge Luis me lo imagino de uniforme y garrote.

No me lo imagino sonriendo diáfana y desbordadamente, tampoco. No adhiero al malditismo literario y no le exijo a Borges una inmolación pero me excluye que no se ría, que no goce, en el sentido físico del término (porque escribir y leer son actividades físicas, del cuerpo, como respirar y hacer pis).

Ahhhh, ya está. Cada vez que los leo, a los topos, digo "sí, sí, sí" y me siento a desahogarme.

Un abrazo impúdico bajo los faroles de Parque Lezama.

PÁJARO DE CHINA dijo...

P.S.: Creo que sé por qué construiste un olimpo personal femenino. Acabo de darme cuenta de que el mío, en el pajarito, también lo es. Esto tampoco puedo explicarlo atinadamente. No lo metiste también a oscar porque es como si oscar no tuviera género, sino temperatura. Y creo que tampoco es una cuestión de modernidad tecnológica o de disponibilidad de imágenes que la única foto en colores sea la de Laura.

A mí, en un punto, también me vuelan la cabeza las mujeres. El último movimiento revolucionario de la historia es el feminismo, que implica nada más y nada menos que la reivindicación de los derechos de más de la mitad de la humanidad.

PÁJARO DE CHINA dijo...

P.S. (II) - esta madrugada estoy tremenda: Ahora veo que hay más mujeres retratadas en colores. Yo las había visto, pero en blanco y negro. No sé. Me parece que los colores de Laura son los mismos que los del paisaje, como si estuviera totalmente dentro de ese paisaje, no recortada y pegada encima.

rubén m. dijo...

De los poemas que he leído de Méndez Rubio éste es uno de los que más me gustan: atravesado de silencios, de interrogaciones imposibles. Esas preguntas asfixiadas, nacidas muertas, son muy de su poesía. También la interacción con los títulos empujan a veces a leer el poema de modo político.

Me ha encantado la divagación de Mariel acerca de Borges. Un personaje de Sábato decía que Borges nunca podría ser tan grande como Tolstoi o Dostoievski porque estaba más preocupado por buscar un adverbio adecuado que por la vida o muerte de sus personajes. Aunque esa precisión y esa frialdad a mí me fascinan, y quizá no le lo imagino cogiendo, pero sí riendo, creo que tenía que ser una persona con mucho sentido del humor.

un abrazo fuerte

Yaiza Martínez dijo...

Aquí una adoradora de Borges, una borgiana empedernida, pero sólo de sus relatos. A pesar del amor que siento por sus libros -insisto, de relatos- entiendo a la perfección a Mariel. ¿Que paradójico no? Sé que Borges fue frío, pero a mí me cultivó mentalmente, desde que leí el Aleph, a los 17 años (la mente también tiene su carne, su erotismo, a veces llega al corazón). Desde entonces, cada vez que he releído a Borges he encontrado libros distintos en los mismos libros que leí. Pero su poesía... su poesía es una nevera de oro. ¡Qué lastima! Córtazar también me encanta, por cierto, pero Borges hizo una labor desde, en, dentro del lenguaje que no tiene parangón, bajo mi modesto punto de vista. Un abrazo a todos, Yaiza

raúl quinto dijo...

rompo otra lanza por Borges (y por sus nueces) pero también secundo lo que dice Stalker de que en poesía no fue precisamente arriesgado, a pesar de escribir grandes poemas

Dillinger dijo...

No lo conocía.

Me quedo con la boca abierta.

Así: "Oh".

NáN dijo...

Este poeta echa ácido en los ojos de los que tomamos el Metro, tranquilos de la seguridad. Y digo el Metro porque a veces pienso qué habrá detrás de esos muros, a esa profundidad.

Portinari dijo...

Totalmente de acuerdo con Mariel. Las ctedrales de hielo pueden irse al infierno, queremos vísceras, lo incategorizable, más allá ya de cualquier rango poético/artítico con que guardamos todo.
Cal en las articulaciones.

Stalker dijo...

Querida Mariel y resto de topos:

ha sido un inesperado regalo tomar el cauce borgiano con la excusa de un poema de Antonio Méndez.

Brillante, Mariel, me encantan tus palabras y la pasión con las que las expones. Y asiento a todo lo que dices, aunque en mi formación personal Borges ocupó una parte esencial, no desde lo emocional pero sí desde lo intelectual: él me enseñó a mirar desde un ángulo suyo, extraño y que singulariza cada objeto pensado. Los cuentos, sí, pero quizá sus extraordinarios ensayos ("Otras inquisiciones", "Discusión", "Historia de la eternnidad") me revelaron un modo distinto de elaborar, fraguar, construir e interrogar. Es verdad que ahora estoy en otras cosas, en esa visceralidad, en ese dejarse los dientes al morder lo real. Me convocan menos las catedrales gélidas borgeanas y sí las chozas miserables, apenas apuntaladas, las deshilachadas tiendas bereberes que apenas aciertan a balbucear el común desamparo, la ignorancia, la soledad y el temblor de ese extraño animal que no se encuentra en sí y no se reconoce en el nos, ni en el otro ni en ningún constructo mental.

También creo que el hecho de que tú hayas vivido en un mundo donde Borges ha sido una presencia omnipresente tiene que influir en la visión que se tenga de él. Creo que aquí, Rubén y los demás, o yo mismo, lo vemos como una presencia un tanto desdibujada, quizá no pensamos tanto en el Borges-hombre y sólo en sus textos, un tanto desencarnados, desprovistos de la reescritura que la hagiografía, pero también el pertinente recelo, vuelcan sobre el personaje. No sé.

Sólo sé que Borges escribió unos cuantos libros perfectos y que la perfección es abominable porque queda para el mármol de la posteridad y la banalidad de la exgesis académica. Me interesa la imperfección y cómo respira. Cada vez más.

"Escribir

para imperfeccionar

para vencer

las estructuras

para contra

decir"

Ch. M.

Esto es lo que me llama hoy. Y a partir de esa imperfección, levantar de nuevo estructuras de amparo, que nos cobijen de esta orfandad dolorosa, pero no ya desde la tribu que enarbola sus prejuicios y sus feroces dinámicas de inclusión-exclusión, sino desde la atención a la singularidad y el compadecerse: el vuelco en el otro.

abrazos a todos y a Mariel en especial,

 
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