miércoles, 17 de febrero de 2010

Robert Bresson: Traducir el viento invisible por el agua que esculpe a su paso



¿Quién es tu maestro? Robert Bresson.

Patti Smith


-Realizador o director. No se trata de dirigir a alguien, sino de dirigirse a uno mismo.

-Nada de actores.
(Nada de dirección de actores).
Nada de personajes.
(Nada de estudio de personajes).
Nada de puesta en escena.
Sino el empleo de modelos, tomados de la vida.
Ser (modelos) en lugar de parecer (actores).

-Modelos:
Movimiento del exterior hacia el interior. (Actores: movimiento del interior hacia el exterior).
Lo importante no es lo que muestran sino lo que esconden, y sobre todo lo que no sospechan que está en ellos.
Entre ellos y yo: intercambios telepáticos, adivinación.

-Aplanar mis imágenes (como con una plancha) sin atenuarlas.

-Oponer al relieve del teatro lo liso del cinematógrafo.

-Nada de música de acompañamiento, de sostén o de refuerzo. Nada de música en absoluto.
Es preciso que los ruidos se conviertan en música.

-Asegúrate de haber agotado todo lo que se comunica por la inmovilidad y el silencio.

-No corras tras la poesía. Ella penetra por sí sola a través de las junturas (elipsis).

-Quien puede con lo menos puede con lo más. Quien puede con lo más no necesariamente puede con lo menos.

-El cine sonoro ha inventado el silencio.

-Cuando un sonido puede reemplazar una imagen, suprimir esa imagen o neutralizarla. El oído va más hacia el interior, el ojo hacia el exterior.

-A tácticas de velocidad, de ruido, oponer tácticas de lentitud, de silencio.

-Actores. Cuanto más se acercan (en la pantalla) con su expresividad, más se alejan. Las casas, los árboles se acercan; los actores se alejan.

-Traducir el viento invisible por el agua que esculpe a su paso.

-Fracaso del cine. Desproporción entre unas posibilidades inmensas y el resultado: star-system.

-No se crea agregando, sino suprimiendo. Otra cosa es desarrollar. (No desplegar).

-Sacar las cosas de la costumbre, descloroformizarlas.

-¡Cuántas películas remendadas por la música! Se inunda de música una película. Se impide ver que en esas imágenes no hay nada.

-Todo movimiento nos descubre (Montaigne). Pero sólo nos descubre si es automático (no gobernado, no deliberado).

-Recuerdo una vieja película: Treinta segundos sobre Tokio. La vida quedaba en suspenso durante treinta segundos admirables durante los que no pasaba nada. En realidad, pasaba de todo. Cinematógrafo, arte, con imágenes, de no representar nada.

-Un gran pianista no virtuoso, tipo Lipatti, toca notas rigurosamente iguales: blancas, idéntica duración, idéntica intensidad; negras, corcheas, semicorcheas, etc., ídem. No aplica la emoción sobre las teclas. La espera. Ésta llega e invade sus dedos, el piano, él mismo, la sala.

-Sé tan ignorante de lo que vas a atrapar como lo es un pescador empuñando su caña (El pez que surge de la nada).

-Lo real llegado a la conciencia ya no es real. Nuestro ojo demasiado pensante, demasiado inteligente.
Dos tipos de real: 1º Lo real bruto, registrado tal cual por la cámara; 2º lo que llamamos real y que vemos deformado por nuestra memoria y por falsos cálculos.
Problema. Hacer ver lo que ves por mediación de una máquina que no lo ve como tú lo ves.

Notas sobre el cinematógrafo, Robert Bresson (trad. Daniel Aragó Strasser)

27 comentarios:

soperos dijo...

he visto el 8/8.
he leído el texto de la entrada.

los conejos.

si hubiese de filmar conejos.

iría al pueblo. al sitio de los conejos. a la hora de los conejos. con la cámara. comenzaría a grabar ocupándome en no encuadrar uno solo de ellos. ninguno. no debe aparecer ningún conejo en mi cinta de conejos.

fumaría un cigarrillo, anochecido ya. y volvería a la casa con el material.

pronunciaría unas palabras antes de retirarme del sitio de los conejos, con la cámara apagada. sólo para ellos.

gracias por dejarme filmar.

besos,

ò.

Bashevis dijo...

Grande entre los grandes. Suprimiendo, acurrucado. Pequeño entre los pequeños.

Magistral.

NáN dijo...

No tengo tiempo ahora de ver el vídeo.

Pero sí lo he tenido de leer el texto despacio.

De verdad que he aprendido más en estas escasas palabras que en muchas fatigosas lecturas.

Gracias.

Camino a Gaia dijo...

"Lo importante no es lo que muestran sino lo que esconden..."
Arduo trabajo el de mostrar lo invisible con una cámara.

Pompeyo dijo...

Genio.

Bel M. dijo...

Empecé a leer creyendo que esta vez la entrada iría de cine, pero no, también va de poesía.
O de quietud y silencio.
O de despojamiento.
Un abrazo, Stalker.

Tera dijo...

Recuerdo lo que me escribiste en el blog este verano sobre Mouchette en aquella entrada titulada "Mouchette e(s)t moi".

Nada de personajes.

Nada de personajes...

Aprecio tanto lo que muestras siempre...

Leonardo dijo...

Notas sobre el cinematógrafo que bien pudieran ser notas sobre otro tipo de creación, cosa que nos recuerda que las artes no viven tan lejos unas de otras y que la reflexión sobre la "obra" o sobre el "acto creativo" desemboca en constataciones comunes. Poesía dice Bel, sí, así como las imágenes en el soberbio ejemplo que das lo son igualmente. Esto de la poesía en el cine da para mucho. Me gustó lo del pescador que no sabe qué va a atrapar con el anzuelo, algo en lo que no había pensado, poesía.
Un abrazo

ana dijo...

Muchas gracias por compartirlo
Leeré el libro, me han apasionado estas notas.
Un beso stalkercillo, fuerte.

Lola Torres Bañuls dijo...

Estuve leyendo las notas y me ha parecido que hablaban de poesía.
No he podido ver el fragmento, pero mañana sin falta lo hago.

Enriquecedor. Gracias Stalker.

Stalker dijo...

Querido hermano búfalo:

te dejo filmar siempre, tú eres capaz de filmar sin filmar (en una vuelta de tuerca a aquella antigua leyenda china en la que un arquero disparaba sin flechas).

abrazos

Stalker dijo...

Magistral pequeñez, Bash. Anidar en la grieta, y observar desde ahí. Ésa es la lección de los pequeños, paradójicamente grandes.

abrazos

Stalker dijo...

Nán:

más valen quintaesencias que fárragos, dijo alguien. Es normal que estas brevedades te alimenten más que sesudos tratados. Bresson condensó en un único libro (un libro más bien breve) toda su "teoría" fílmica. Podría haber fatigado su saber en varios volúmenes que abundaran en ejemplos y segregaran discurso (esa tiranía a la que se somete, implacablemente, el hombre teórico). En lugar de ello, eligió la profilaxis, el destello, la lapidación: más cercano a Pascal que a Montaigne, pese a las citas de este último, duro como La Rochefaucauld: una intransigencia iluminadora. Del ojo al hueso, si se nos permite una inofensiva intertextualidad.

Me alegra que te guste,

abrazos

Stalker dijo...

Camino a Gaia:

arduo trabajo, hacer visible la invisibilidad sin duda es una ardua traducción, la más ardua y condenada al fracaso de todas,

abrazos

Stalker dijo...

Pompeyo:

... y figura...

Stalker dijo...

Bel M:

en efecto, esta entrada también va de poesía.

Recuerdo que en clase de cine, algunos alumnos se quejaron de que el cine includo en el programa era muy hermético, muy oscuro (Erice, Kiarostami, Dreyer, Tarkovski, el propio Bresson...). Cine para iniciados, dijeron. La respuesta fue: "No es transparente a la manera de la prosa; es transparente a la manera de la poesía". Algunos entendieron, entonces. A otros les pareció una frase especialmente enigmática.

(he de decir que tengo una relación excelente con mis alumnos)

Stalker dijo...

Tera:

me alegro que te guste. Mouchette es un descubrimiento, un regalo recíproco, siempre.

Aquí tenemos de nuevo la escena final, ese abandono, ese espacio lúdico irreflexivo que prefigura el salto al vacío: el escamoteo, el punto de fuga imposible. La muerte como gesto de prestidigitación "trascendental". Y es hermoso, ese abandono...

Nada de personajes, claro. Sólo modelos, tomados de la vida. Despojados de cualquier tentación heredada de la dramaturgia. Rostros desolados, asolados, desposeídos de la exuberancia retórica gestual del "teatro fotografiado". No otra cosa es lo que requiere el cinematógrafo, arte de la revelación que volverá legible esa (aparente) opacidad del rostro...

abrazos

abrazos

Stalker dijo...

Leonardo:

así lo creo, hay una interconexión muy poderosa entre ciertos tipos de arte. Y también diferencias asombrosas. Bresson está mucho más cerca de algunas piezas musicales o poemas que de Hitchcock o Ford, sin duda.

"Notas sobre el cinematógrafo" es una obra maestra en sí misma, no una declaración de intenciones o un mero texto que ilustre el hacer cinematográfico. Es un texto-faro, texto-guía que se adentra en lo incognoscible humano y pretende, también, dar respuestas de índole espiritual o existencial. Un ejercicio de introspección sin concesión alguna. Y una lectura deliciosa e imprescindible.

abrazos

Stalker dijo...

Ana:

ésta es una selección con algunos aspectos que me interesan especialmente, pero el librito es mucho más. Sin duda aprenderás y te va a gustar mucho.

abrazos

Stalker dijo...

Lola:

así es, gracias por dejarte enriquecer y enriquecernos a tu vez.

abrazos

Arturo Borra dijo...

Querido Stalker, desde ese Un condenado… hasta El dinero o El carterista, uno reconoce una traza que interroga no sólo lo visto sino las elipsis poéticas, ese transcurso difícil e insoportable del instante (aplanado, no tenue), el ruido de las horas, ese silencio inventado por el cine que comunica lo que no puede decirse, el menos que puede más y la lentitud, la lejanía, lejos del protagonismo que agrega rostros sin desarrollar, sin des-acostumbrar ni suspender un movimiento demasiado calculado para hundirnos.
Su cine tiene las notas blancas que todo cine perdurable reclama. Para no ser “demasiado inteligente”, para encontrarse con el murmullo ilegible de las cosas.
Gracias por compartir estas notas…
Un fuerte abrazo,
Arturo

rubén m. dijo...

Intenté decir en su momento que esta selección me ha parecido incríblemente lúcida e inspiradora. Ya me habían hablado de las virtudes de Bresson como "teórico" y conocía alguna cita, pero conozco pocos ejemplos de cineasta que reflexiona sobre su propio trabajo; otros tienen concepciones muy interesantes pero sólo se revelan en entrevistas (pienso ahora en Hitchcock y Cronenberg). Desde luego la fuerza de estas moléculas de pensamiento es que no sólo rompen la gravedad del cine, sino de la poesía, el arte y la vida.

un abrazo

rubén m. dijo...

Por cierto, que me ha sorprendido muchísimo encontrar como cabecera esa cita de mi querida Patti, como cabecera. No conocía esa frase pero demuestra que es una mujer singular y en búsqueda.

Mariel y yo -me permito el lujazo de incluirla, pero creo que me lo aceptará-, como admiradores oficiales de la vieja rockera en bloglandia, nos quitamos el sombrero.

salut

Stalker dijo...

Querido Arturo:

sin duda Bresson es uno de los grandes cineastas de la elipsis (el otro sería Mizoguchi, del que tarde o temprano tendremos que hablar, también, por aquí, como uno de los más grandes artistas que dio el siglo XX). Tocar las notas blancas, "aplanar", dejar que la emoción advenga: no construirla, no predisponerla. Eliminar el lastre y dar el salto hacia el otro así, en plena desnudez.

Sabía que la carencia que propone el cine de Bresson no te dejaría indiferente.

abrazos

Stalker dijo...

Rubén:

las "Notas sobre el cinematógrafo" son una obra mayúscula, autónoma, completamente independiente de la obra cinematográfica. Una lectura que, como otras muchas cosas, recomiendo encarecidamente. Tú lo has dicho: son un manual de poesía, un manual de vida. Y además, por parte de alguien absolutamente intransigente. Realmente no conozco en el mundo del cine a nadie con juicios más lapidarios, absolutistas e incluso prepotentes, que los de Bresson y Tarkovski. Claro que sabían de qué hablaban y eran muy conscientes de la posición que ocupaban dentro de ese arte (no hace falta decir que, para mí, muy pocos pueden comparárseles en ningún aspecto). Esa seguridad con que se habla y esa certeza de estar contribuyendo a construir un lenguaje nuevo es algo que me provoca un gran asombro. Su intransigencia "fecunda" no me causa menos admiración: Bresson despreciaba a casi todos sus contemporáneos", y en las "Notas", bajo las numerosas "X" (no los menciona por sus nombres) no escatima dardos a los cineastas de su tiempo, en especial a los "goma de mascar Hollywood", por quienes sentía una especial aversión que en el mundillo sólo he visto igualada por Pasolini (que abominaba de los Ford, Hawks y Hitchcock) y Pedro Costa ("Nuestro objetivo es destruir el cine de Hollywood"). Ahí es nada. Me resulta muy refrescante esta intransigencia combativa porque creo que, en efecto, Hollywood ha hecho un daño irreparable no sólo como instrumento de dominio planetario del neocapitalismo, sino también castrando a varias generaciones de seres humanos en lo que a la apreciación del arte se refiere. Por eso, en cuanto deja de haber argumento, catarsis y caracterización psicológica, se dice que aquello no es "cine". Grave error: quizá es ahí donde empieza el cine, o donde, como sugirió Bresson tan lúcidamente, donde acaba el cine y empieza el cinematógrafo.

Descloroformicémonos, por favor.

Abrazos

abrazos

Marrast dijo...

Acojo estas tácticas de silencio y de descloroformización. Gracias por dejarnos de cara a ellas, Stalker.
Estas notas merecen toda la atención. Ya me remitiré directamente al libro para indagar un poco mas.

Stalker dijo...

Marrast:

encontrarás donde solazar la mirada y material para el "aquietamiento",

saludos

 
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