miércoles, 25 de febrero de 2009

Vocación



Era puro:


merecía


ingresar


en el alud

8 comentarios:

fackel dijo...

Era puro:

merecía

diluirse

en su sangre.

raúl quinto dijo...

el señor stalker tiene su puntillo cuando se pone a escribir poemas. o eso me han dicho ;)

Viktor Gómez dijo...

asi no resta:
vapor de sí.

no tranparencia,
temblor de hidrógeno
en dos átomos
de oxígeno.

y ese más: suma.


Tu Víktor

ana dijo...

qué palabra tan bella "alud".

sigue dándonos de tu cuenco.

soperos dijo...

enorme tratado de filosofía.

recoger el alud del olvido y transformarlo en algo que acoge, elegir bien al ser puro, introducirlo ahí para que se des-haga, para que la fuerza creadora prosiga...

awatajaya (como diría el amigo ezpeleta, para el silencio)...

besos,
òscar.

Stalker dijo...

Gracias a todos por vuestros amables comentarios. Dicen más de vuestra generosidad que de los pobres mimbres de este antropoide, de lo cual me alegro.

Un abrazo ecuménico

Adolfo González dijo...

Hola de nuevo, tengo una curiosidad. Para qué etiquetas esta entrada y otros poemas como "lapidaciones"?

Stalker dijo...

Adolfo:

quizá porque son auto-lapidaciones del alma. Es como mirar dentro de uno y arrojar una piedra que reverbera en el pozo, y sentarse a escuchar luego el sonido.

En otras ocasiones, la lapidación es exterior, pero esa es la obvia, la que se enfrenta al mundo, a veces desde una pueril insumisión.

Abrazos

 
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