martes, 17 de febrero de 2009

Poema con gato

Fotografía: Kolf.nl

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

Un gato en un piso vacío, Wisława Szymborska




Fotografía: el mundo.es


Primero, el quién.
Luego viene el cuándo.
Peor el cuándo. O no es peor,
es peligroso.
El quién se ajusta con el cuándo
y el temor sobreviene.
El temor a perder.
A perderse. Si al menos
uno pudiese entonces agarrarse
a otras manos,
pero otras igualmente
se agarran a un quien
complicado en un cuando,
cada cual albergándolos. Así

que mejor olvidar.
Acariciar al gato.
De bruces. A su altura.
Disminuirse.

Hilos, Chantal Maillard

NB: me ha dado por pensar en poemas con gato. De buenas a primeras se me ocurren estos dos: os invito a que compartáis aquellos que se os ocurran.

¿No se parece el poema al gato? ¿No salta y atrapa algo?

20 comentarios:

soperos dijo...

te he dado mi vida
y una sardina.

no lo recuerdo literalmente. sé que era pequeño. se lo hice a "astérix", el gato de mi hermano, cuando murió en mis manos.

es para mi gata "tiza", claro, también...

es una pieza muy sencilla, por eso. la traje aquí por eso.


siempre te doy las gracias, hermano búfalo.

òscar.

sorel dijo...

"Le chat"

Je souhaite dans ma maison:
Une femme ayant sa raison,
Un chat passant parmi les livres,
Des amis en toute saison
Sans lesquels je ne peux pas vivre."

Sobre la marcha se me ocurre poner este poema que puse en mi blog hace tiempo. Como la traducción no sé de dónde la saqué (creo que de internet), prefiero poner, como entonces, el original francés. Aquí està aquella traducción.

"El gato"
Deseo que en mi casa haya
una mujer razonable,
un gato deslizándose entre los libros,
y amigos en todas las épocas,
sin los cuales no puedo vivir.


No tengo gato, pero la imagen del gato entre los libros me hizo pensar en tener uno. (luego lo pensé mejor, claro).

saludos

luna dijo...

no tengo cara
soy como roscharch

raúl quinto dijo...

te regalo este poema inmenso de El Fulgor de Valente... el primer verso ha sido una de las reververaciones más acusadas de mi cerebro ...


El gato es pájaro


Salta de su infinita
quietud
al aire.
Se hace presa.
Es cuerpo, presa con su presa.
Vuela.

Desaparece hacia el crepúsculo.

Stalker dijo...

esa relación con la gata "tiza" es una de las cosas más emocionantes de las que tengo noticia, hermano búfalo.

Conmovedor e intransferible soplo...

Stalker dijo...

Gracias, Sorel.

Piénsalo otra vez, lo del gato. Ni te imaginas las alegrías que dan...

Stalker dijo...

Gracias, Raúl. Valente siempre apuntaba alto, salvo cuando se dejó anegar en la charca de los patos (pero eso es otra cuestión).

El gato es pájaro y otras muchas cosas más, claro.

ynaca dijo...

Nobody's perfect


Por encima del agua helada
el patito se resbalaba.

Por encima del agua dura,
el patito de la laguna.

Por encima del agua fría,
el patito silba que silba.

Silba que silba se resbalaba
y en vez de llorar silbaba.


José Ángel Valente (Breve son 1968)

Stalker dijo...

¡Gracias, Ynaca!

Un ejemplo rotundo de cómo Valente también tuvo días malos. Y tuvo más días malos de los que generalmente sospechamos. Él también fue humano al fin y al cabo, pese a su "luz", su "transparencia" y otros conceptos vacíos...

Algún día habrá que repasar el mito...

Ella dijo...

Era pastor de gatos y tenía
una larga callada por respuesta.
Las noches las pasaba en los tejados, jugando con las hebras.

Los gatos y las gatas le miraban, apoyado en las cuatro chimeneas;
el pastor de gatos se reía por nada,
o mirando a su vecina prisionera.

Era entendido en noches y sabía sin mirar el reloj la hora que era,
y subía y bajaba su rebaño de gatos por los campos de tejas.

Algunos aseguran que está loco,
otros que está poeta,
yo, que lo trato mucho,
sólo digo que es un sabio
vestido de princesa.

Gloria Fuertes ;P

Ella dijo...

Hay también uno de Neruda, dejo un trozillo...

Oda al gato

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

...

Stalker dijo...

Gracias, Ella, poco a poco se va armando una deliciosa fiesta felina... No sé si a alguien se le ha ocurrido hacer una antología de "poemas con gato", no es tan mala idea.

ana dijo...

como contraste un poema con perro:

SI
Si te murieras tú
y se murieran ellos
y me muriera yo
y el perro
qué limpieza.

(idea vilariño)

ana dijo...

y yo una vez le escribí un poema a mi gato rilke, pero no salió, así que mejor no lo dejo.

Stalker dijo...

Cómo nos gustaría leer ese asomo de poema al gato Rilke...

Gracias por el poema canino de Vilariño, y abrazos.

fackel dijo...

Me atraviesa el poema de Chantal. Lo malo es que no es fácil olvidar el momento en que el quién y el cuándo colisionan. No siempre el gato es un refugio. Ni la poesía la sustitución. Y el temor prevalece, aunque lo haga ladinamente, subrepticiamente. Trremendo. Gracias, Stalker. ¿Cómo salvarse de la melancolía? ¿Con un gato, con un perro, con la poesía, con un Mercedes? Yo no sé...

Stalker dijo...

Querido Fackel:

el gato en sí quizá no es un refugio, pero ¿y ponerse a su altura y leer, u oler, el mundo desde ahí? ¿No obtendremos la paz de la inmediatez?

Celebro que te atraviese el poema; a mí me cruje por dentro.

Fackel dijo...

...Y también estar en guardia permanente...ojo avizor, tensión contenida o no, observación calma y persistente de lo exterior, dinamización de los sentidos, aguzamiento...estas propiedades del gato tan interesantes, tan ejemplares...pero ea, no nos subestimemos, el hombre también las posee, mas se muestran con otros mecanismos y otras complejidades...

miauuuuuuuu

Tomás dijo...

Siento llegar tarde a esto. De haber llegado a tiempo habría sugerido "gato en el hombro" de Álvaro Gárcia:

"Cuando este gato elige
la oculta irradiación de tu tristeza,
su pelaje te salva de ti mismo.
Después se lleva al ático,
mansamente, el voltaje de tu pena,
la corriente del no que por tu sangre
le dice no a las cosas de este día.

Después lo oyes llorar tras de la puerta
y te cuesta pensar que es sólo él."

Stalker dijo...

Nunca es tarde, Tomás, para traer regalos como éste.

Abrazos

 
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