miércoles, 8 de mayo de 2013

Arquitecturas oníricas



En el vídeo, secuencia de Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010): en una sesión de sueños compartidos, el "extractor" Cobb enseña a Ariadne, estudiante de arquitectura, algunas estrategias para diseñar los niveles oníricos. Ariadne creará los sueños como laberintos: sólo ella conocerá las entradas y salidas...

Hace dos noches tuve uno de esos sueños en los que uno sabe que está soñando. Me ocurre de vez en cuando: de pronto soy consciente de que estoy dentro de un sueño. No comprendo a qué obedece esa repentina conciencia de la irrealidad de lo que me rodea, ese desdoblamiento extraño que acaba con la ficción onírica, y sin embargo sucede...

En el sueño, paseo por una calle y me maravillo de la nitidez y los infinitos detalles que mi mente inconsciente ha recreado. Pienso: "¿Cómo es posible este grado de perfección en cosas que no he visto jamás?" Miro a los transeúntes: rostros desconocidos y nítidamente dibujados; me detengo ante una farola: sólida al tacto, perfecta en sus mínimos detalles. Pienso: "Si me giro muy deprisa, tal vez acertaré a ver cómo se forma la realidad onírica, tal vez detectaré alguna mínima incongruencia en la calle por la que he pasado, algo que antes no estaba ahí...". Giro sobre mí mismo y todo es igual a como lo he dejado atrás: los mismos coches y comercios, los mismos transeúntes con los que me he cruzado un instante antes.

En el sueño, me admiro de la velocidad a la que la mente es capaz de urdir una ilusión tan perfecta. Entro en una tienda de artesanías. Me acerco a un espejo y contemplo mi reflejo. Acaricio y sopeso diversos jarrones y vasijas: tienen dibujos maravillosos, arabescos de una sutileza y una belleza incomparables. Pienso: "Yo no sé dibujar así, pero mi mente lo hace por mí, ella sí sabe dibujar...".

En el sueño, pienso que somos continentes sumergidos, Atlántidas que afloran a la conciencia onírica, y que ahí reina el pensamiento salvaje, la libertad más inaccesible, el imaginario desatado, un flujo interminable de imágenes, huellas, ritmos, intensidades, incandescencias...

El sueño como iconografía deseante, como proyección de iconos que nos traducen, nos remedan, nos confirman...

Terra incognita de nosotros mismos

Salgo a la calle y sigo paseando. Acaricio a un perro. Llego a un parque donde hay flores intensas, polícromas, infinitas. Cotorras verdes gorjean en altos árboles. Una luz radiante lo invade todo.

Ahí concluye el sueño.

Nunca he sido capaz, creo, de alterar lo que sucede en ese espacio de la conciencia: construir el sueño, elaborarlo, diseñarlo, es algo que se me escapa por completo. El sueño viene dado, perfectamente tramado y concebido...

y esto es algo que me fascina siempre y cada vez

arquitecturas

arquitecturas oníricas...


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10 comentarios:

çç dijo...

y sin embargo sucede…”
un momento liminar, que no es entrada ni salida y sin embargo…/ la lectura de algunos cuentos de Felisberto Hernández tienen algo de esas descripciones, que no son, suceden. “viene dado” como dices. Arquitectura, apreciación y no constatación, elaboración. Me pregunto que re.flexión se posibilitaría si cayera el sueño, como un velo sobre tantas cosas que pensamos reales y lejos del sueño. Un velo que dijera, desdijera el ansia de captar. UN FUERTE abrazo stalker

ana dijo...

el sueño nos he dado, nos viene elaborado, creado y recreado por el Otro que nos habita y que nos sueña la vigilia... ese Otro que intuyó Rimbaud y que nos sumerge en el hecho poético. También creo que el poema sucede y nos es concedido como un sueño. Esos momentos marginales donde nos damos cuenta que soñamos me parecen paralelos a esos momentos de la vigilia en que descubrimos que se nos ha filtrado un sueño, que allí está la arquitectura onírica con esas flores imposibles o los perros jubilosos que se bañan en los estanques de los parques. Por eso me gusta esa lentitud tuya dentro del sueño, ese voltear repentino buscando el error, el olvido y la incongruencia, para terminar percibiendo que todo sigue allí , puntual y consistente... esa lentitud que , a veces en la vigilia nos muestra estrechos espacios de incongruencia,de desapariciones:vemos algo, volteamos y ya no está, una esquina desaparece para siempre, aquel que nos daba la espalda en la despedida, apenas pestañeamos y ya desapareció sin retorno.. tantas combinaciones posibles, tantos intercambios entre la arquitectura onírica y la de la vigilia.
"We are such stuff as dreams are made on, and our little life, is rounded with a sleep."

...ahhh y me encantó que çç recordara a Felisberto Hernández que tan bien se movió en ambos mundos.Me encanta Felisberto!!
un abrazo onírico
anamaría

Luis dijo...

No es poca cosa que en el sueño suceda que nos veamos a "nosotros mismos" y no sintamos inquietud alguna. Si tal cosa sucediera de día nos atiborraríamos de terapias y electrochoques. El maestro de obra - no creo que podamos hablar de jefatura más alta en el caso que nos ocupa - de esa arquitectura onírica, esa en la que somos personaje y marioneta, posiblemente trabaja con los materiales que roba de los edificios que se construyen en el mundo diurno. Pero tiene otras pretensiones. Ahora que la civilización está en proceso de traducción al vocabulario neuroquímico de estas cosas creo, quizás aprendamos algo sobre el alma y obtengamos un par de buenas metñaforas. Es posible que durante el sueño el cerebro esté haciendo modelos o hipótesis para mejor trabajar en la inmensa complejidad del día y la conciencia "de a diario". Sin embargo, siempre nos quedará la sospecha, como en tu sueño, de si no será el trabajo diurno el que es taller de pruebas para la nocturnidad.

Abrazos cefalópodos.

Stalker dijo...

çç:

"un velo que dijera, desdijera el ansia de captar"...

la irrupción del mundo onírico en la realidad cotidiana se plantea en películas como "Paprika", con su torrente de imágenes surreales y su desaforado lirismo... creo que sería un purgante contra las verdades heredadas, un estímulo contra la anestesia colectiva...

quizá algún día podamos manipular y construir los sueños... mientras tanto, seguiremos siendo asombrados transeúntes de ese otro mundo que nos rodea y nos acaricia...

un abrazo!

Stalker dijo...

Anamaría:

es bellísimo tu comentario... sí, creo que el poema llega a nosotros como un sueño que refuerza la vida... se nos concede como un aliento, como una palabra al margen, como un punto de fuga, polícroma rosa de los vientos, fuerza que aúna lo centrífugo (caída al alma) y lo centrípeto (las formas metamórficas de lo real en sus levitaciones reales o simbólicas) en un único impulso deseante...

la incrogruencia en el mundo real puede significar que habitamos un sueño imperfecto, aún por construir; un hambre no saciada; una dicha que aún no se colma; el vértigo de los cuerpos que ansían su gravedad y su quietud

tal vez los sueños se "realizan" (se tornan reales) mientras la realidad (la hiper-realidad contemporánea, mediada por las nuevas tecnologías y su obsolescencia) se des-realiza, muestra sus fisuras, su desencaje, su desajuste, su desafinación...

afinarnos con el mundo y con la vida podría ser encontrar las encrucijadas entre la vigilia y el sueño, y habitar ahí, delicadmente, en esa precaria intersección, en ese limbo amable, como transeúntes, como pájaros, como portavoces del sueño por decir y el hambre por inventar...

introducir las arquitecturas oníricas en la vigilia es poemizar el mundo: hacerlo poroso, pequeño, habitable, acogedor

entre todos, para todos

un abrazo!

Stalker dijo...

Luis:

es interesantísimo lo que apuntas: ¿y si la realidad es el taller donde experimentamos cosas que pondremos a prueba en el sueño?

existe una tercera posibilidad: ¿y si no existe la realidad, una única realidad, y todo son capas de realidad, estratos de "real-ización", en los que detenemos nuestra curiosidad e incertidumbre, en los que detenemos el lenguaje? ¿Y si el sueño, la ficción, la vigilia, la ensoñación, no son más que diferentes niveles de realidad, sin jerarquía posible, que se alimentan unos a otros en bucles indefinidos, abriendo caminos entre ellos, como un rizoma con múltiples entradas y salidas? ¿Y si lo que consideramos "real" en razón de su continuidad no es más que el ensamblaje artificial de una "lingua franca" que nos permite pasar de un nivel a otro, la última frontera de lo traducible en nuestra errancia entre los mundos soñados y vividos?

mientras tanto, estamos aquí, en un nivel que hemos definido como real y del que no dudamos... pero antiguas cosmovisiones sugieren que todo esto puede ser el sueño de un dios remoto y ya olvidado, desprestigiado entre los inmortales, o quizá el juego cósmico de un inconcebible y revoltoso ser infantil que ha probado ciertos ensamblajes neuroquímicos para su deleite...

jugar a imaginar hipótesis es fecundo en todo caso, porque no creo que tengamos nunca respuesta a lo que significa el universo, a qué es el mundo y la vida

y quizá no hace falta: el mundo, munda

la vida, vive

el juego, juega

y al transitar entre las diversas arquitecturas somos niños nómadas, encantados por hechizos milenarios

amados por el gozo que no se detiene, que no se detiene...

un abrazo

lola dijo...

Poder cambiar los sueños. Y jugar con ellos.

Es chulo eso de ser conciente que uno está soñando.

Un abrazo

Stalker dijo...

Lola:

es muy chulo, apasionante!

si alguna vez te pasa, ya verás cómo resuenan en ti las arquitecturas oníricas...

un abrazo desde el sueño!

Mar Esteban dijo...

la mente es capaz de crear verdaderas arquitecturas oníricas incluso más bellas y perfectas que la misma realidad ... pero ... ¿qué es la realidad y qué es el sueño? ¿cómo diferenciarlas? ¿cúáles son los límites? A veces la realidad tiene aspecto de sueño o el sueño poseee apariencia de realidad. En lo que consideramos, vivimos y percibimos como lo real parece que vayamos a despertar y encontranos con la verdadera realidad y eso aterra :)

Stalker dijo...

Mar:

lo bueno es que quizá no exista una verdadera realidad y que todo sean capas de sueño, realidades oníricas diversas que habitamos según la inclinación del ánimo o la imantación interior...

un abrazo

 
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