lunes, 6 de diciembre de 2010

Nagarjuna: Versos sobre los fundamentos de la vía media



No hay ninguna distinción entre nirvana y samsara.
No hay ninguna distinción entre samsara y nirvana.

El límite del nirvana es el límite del samsara,
no existe nada entre ellos, ni siquiera algo muy sutil.

Las opiniones sobre después de la cesación, el fin, la persistencia, etc.,
se basan en el nirvana, el fin posterior y el fin anterior.

Cuando todas las cosas están vacías, ¿qué es infinito?, ¿qué es finito?
¿qué es infinito y finito?, ¿qué es no infinito y no finito?

¿Qué es idéntico?, ¿qué es diferente?, ¿qué es persistente?, ¿qué es no persistente?,
¿qué es persistente y no persistente? o ¿qué no es ni una cosa ni la otra?

Ésta es la pacificación de todos los objetos, la feliz pacificación de las proyecciones,
nunca en ninguna parte el Buddha ha predicado ningún dharma a nadie.



Si todo está vacío, no hay surgir ni cesar para ti, entonces se sigue la inexistencia de las Cuatro Nobles Verdades.

A partir de la inexistencia de las Cuatro Nobles Verdades, no es posible
la sabiduría, la renunciación, el cultivo de la mente y la visión directa.

A partir de esa inexistencia, los cuatro nobles frutos no existen;
cuando no existen los frutos, no existen los que moran en los frutos ni los que siguen el camino [hacia ellos].

No existe la comunidad de los discípulos, ni las ocho clases de personas.
A partir de la inexistencia de las Cuatro Nobles Verdades, ni siquiera el buen Dharma existe.

Cuando no existe el Dharma ni la Comunidad de Discípulos, ¿cómo va a existir el Buddha?,
Hablando así, rechazas las tres joyas…

…la vacuidad, la realidad de los frutos, el mal y el bien
y todas las convenciones del mundo, todo eso rechazas.

A esto respondemos que no entiendes la coherencia que hay en la vacuidad,
ni la vacuidad, ni el sentido de la vacuidad; por ello, así te rompe los esquemas.



Para el que tiene sentido la vacuidad, todo tiene sentido,
para el que no tiene sentido la vacuidad, nada tiene sentido.

[…]

Si ves la realidad de las cosas a partir de la entidad-por-sí,
ves las cosas así, sin causas ni condiciones.

Rechazas el fruto, la cesación y el surgimiento,
la actividad, la acción y el actor, la causa y el efecto.

Lo que surge en dependencia, eso es lo que entendemos por vacuidad,
eso es una designación dependiente, eso es precisamente el camino medio.

No existe ningún dharma no surgido en dependencia,
luego por tanto, no existe ningún dharma que no esté vacío.

Si todo esto no está vacío, no hay surgir ni cesar,
para ti entonces se sigue la inexistencia de las Cuatro Nobles Verdades.

Si no ha surgido en dependencia, ¿cómo va a existir el sufrimiento?
Se ha dicho que el sufrimiento no es permanente, luego no existe con entidad-por-sí.

Existiendo a partir de una entidad-por-sí, ¿cómo se originará nuevamente?
Por tanto, rechazando la vacuidad no existe el origen del sufrimiento.

No hay cesación del sufrimiento existente con entidad-por-sí,
al insistir en la entidad-por-sí, rechazas la posibilidad de la cesación.

Cuando existe la entidad-por-sí, no es posible el cultivo del sendero,
pero este sendero se cultiva, luego para ti no existe la entidad-por-sí.

Cuando no existe el sufrimiento, ni su origen, ni su cesación,
¿cuál es el sendero que permitirá lograr el cesar del sufrimiento?

Similarmente, si la ignorancia de alguien existe con entidad-por-sí, ¿cómo puede existir la sabiduría?, ¿es que no es inmutable una entidad-por-sí?

De modo que para ti el cultivo de la mente, la renuncia y el acto de la visión directa,
así como la sabiduría y también los cuatro frutos, no son lógicos.

Similarmente, si el fruto no logrado existiera con entidad-por-sí,
¿cómo podría ser capaz de lograrlo quien se aferrara a la entidad-por-sí?



Para ti el fruto existe sin el bien y sin el mal,
Para ti el fruto no existe a causa del bien y del mal.

Pero si para ti el fruto existe a causa del bien o del mal,
surgido a partir del bien y del mal, ¿cómo es que para ti no está vacío el fruto?

Rechazas todas las convenciones del mundo,
cuando rechazas esa vacuidad que es el surgir en dependencia.

Rechazando la vacuidad, el actor podría existir sin actuación,
la actividad existiría sin haberse iniciado y no habría nada por hacer.

Si hay entidad-por-sí, el universo pierde sus diversos modos de ser
y permaneciendo estático será no nacido, no cesado.

Si hay algo no vacío, la renuncia a todas las aflicciones no existe,
ni la acción de finalizar el sufrimiento ni el logro de lo que no se ha logrado.

Quien ve este surgir en dependencia, ve el sufrimiento, su origen, su cesar y el sendero que conduce a su cesar.

Nagarjuna, Versos sobre los fundamentos de la vía media (Mulamadhyamakakarika) (trad. directa del sánscrito: Abraham Vélez de Cea)

Nagarjuna recibe la escritura de la Perfecta Sabiduría de una nagini. A su lado, Aryaveda, discípulo que compiló su enseñanza. En el cielo, montado a un león, Manjushri, el bodhisattva de la sabiduría.


Chantal Maillard, Los mundos de Buda:

Cuando, en 1740, en su Tratado de la naturaleza humana, David Hume se propuso demostrar la insustancialidad del yo, no sabía que un pensador indio, de nombre Nagarjuna, lo había hecho con el mismo rigor y desde planteamientos similares, unos quince siglos antes. Tampoco sabía Kant que aquel filósofo había reducido al absurdo las cuestiones metafísicas desarrollando las mismas antinomias que él había utilizado en su primera Crítica (1789) para demostrar la inoperancia de la razón en ese ámbito. Y, por supuesto, Wittgenstein estaba lejos de suponer que el tal Nagarjuna había desarticulado el lenguaje metafísico diecisiete siglos antes de que él enunciase la frase lapidaria que concluye el Tractatus: "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse".

Los Fundamentos de la vía media (Mulamadhyamakakarika) es el texto más importante del Mahayana, una corriente de pensamiento budista que se inició a principios de nuestra era. El Mahayana introdujo, frente a la figura del sravaka, la del bodhisattva, el iluminado que no se contenta, como el anterior, con lograr su propia liberación, sino que se preocupa por la de los demás. Liberarse significa, tanto en el hinduismo como en el budismo, salir del estado de ignorancia en el que estamos con respecto a la naturaleza del mundo, erradicando el sufrimiento que resulta de la identificación con los estados pasajeros y del apego a la existencia. Liberarse supone lograr la comprensión de la impermanencia de todo cuanto existe y la condición ilusoria de la identidad.

El budismo primitivo había apuntalado la doctrina de la impermanencia mediante la teoría de los dharmas, partículas elementales en incesante devenir, semejantes en cierto sentido a las homeomerías de Anaxágoras. Irreductibles como los átomos (a-tomos: indivisible) de Demócrito o Epicuro, los dharmas duran apenas el tiempo que tarda una chispa en surgir y apagarse. En el universo budista no hay cosas, no hay entes, tan sólo dharmas en perpetua producción y desaparición. Si nada permanece, nada hay que tenga "ser". La cuestión del "ser" es, a fin de cuentas, aquello en lo que más se diferencia la filosofía de Occidente del pensamiento indio. El "ser" es un concepto que se define por su permanencia. Donde no hay permanencia no hay "ser"; todo lo más hay un estar siendo que ni tan siquiera es de "algo", pues el algo, para poderse definir, ha de permanecer idéntico a sí mismo al menos el tiempo necesario para que pueda decirse algo de él. La duración hace al ente porque nos permite enunciarlo. Cuestión de lenguaje, la metafísica. ¿Podrían acaso no reparar en ello los filósofos budistas?



La doctrina de los dharmas desemboca en la idea de la insustancialidad del yo. El individuo, definido como una corriente de dharmas, viene a ser un concepto ilusorio. La rápida sucesión en cadena de las partículas produce la impresión de una continuidad, de ahí la idea de un yo, pero no existe ningún sustrato permanente, sólo la ilusión de que lo hay, de la misma manera que la proyección de una secuencia de imágenes en una pantalla nos produce la ilusión de unos personajes en movimiento. De lo que se trata, para el budismo, es de realizar el proceso inverso: comprender la inexistencia del individuo, contemplar la impermanencia de todo cuanto existe, empezando por nuestros estados mentales. "Os voy a enseñar el estado de no-muerte", dijo el Buddha Sakyamuni. ¿Quién puede morir, en efecto, si no existe nadie?

¿Sofisma? Tal vez. Tengamos en cuenta que, en los primeros siglos de la era cristiana, existía en India la costumbre arraigada de las disputas escolásticas. La necesidad de fijar las argumentaciones incentivó la redacción de tratados doctrinales de una tradición que, hasta entonces, se había transmitido oralmente. Nagarjuna, que, según cuenta la leyenda, poseía un inigualable talante argumentativo, emprendió la tarea de sistematizar la nueva doctrina frente a sus adversarios, reforzándola mediante un aparato dialéctico sólido. Los Fundamentos de la vía media (Madhyamaka) fueron los cimientos de la escuela del mismo nombre. Con ello, el Mahayana dio una vuelta de tuerca más al concepto de vacuidad y el lenguaje se inutilizó para dar cuenta de una supuesta realidad en sí. Ni ser ni no-ser, ni existencia ni no-existencia, la realidad está más allá de las dualidades con las que la mente necesariamente procede. Se vaciaban no sólo los entes, sino también los conceptos, la doctrina y el propio Buda. Y así, el nirvana (cese de la agitación de la mente) no se diferenciaría del samsara (rueda de las existencias), pues de la nada a la nada no hay camino que recorrer y, si todo es vacío, nada hay que deba alcanzarse.

El Mahayana se extendió pronto por toda India, especialmente en Ceilán, y se difundió en China, donde tuvo mucha aceptación por su proximidad con el taoísmo. Numerosos sutras fueron traducidos al chino en los primeros siglos, aligerados de sus tradicionales redundancias y adaptados conceptualmente. Kumarajiva, un indio nacido en lo que sería el actual Turquestán chino, fue uno de los más renombrados traductores. Durante trece años, hasta su muerte en el 413, se dedicó a traducir textos budistas. De sus enseñanzas surgió otra forma de budismo en el que el "despertar" se entendía más como un acto súbito de la conciencia que como el resultado progresivo de esforzadas prácticas. La inmediatez de la "sabiduría de la otra orilla" (prajña-paramita) sería paradójicamente uno de los temas favoritos de las nuevas disquisiciones escolásticas que terminarían, en el budismo Chan, con la separación en dos ramas diferentes.

Los mundos de Buda(texto extraído de aquí).

Y aquí, como complemento, La verdad del discurso, acerca de Abandono de la discusión, también de Nagarjuna:

"Que todo es vacío no se propone como una tesis filosófica, sino como un método deconstructivo. Lo que Nagarjuna pretende demostrar es la falsedad de las tesis contrarias, y lo hace reduciéndolas al absurdo. La vacuidad de las cosas, su falta de naturaleza propia, deriva de su mutua contingencia: nada es independiente, nada existe por sí mismo, y los discursos no escapan a esta ley. Las afirmaciones tienen sentido en una discusión al hilo de otras afirmaciones, pero son en sí tan efímeras como cualquier otra cosa. Si el debate, como medio de conocimiento, puede considerarse útil, será tan sólo como recurso para lograr la comprensión de la transitoriedad de las construcciones mentales. Tal discernimiento y la compasión a la que conduce son los dos pilares sobre los que se sustenta el madhyamaka. La lógica, para el filósofo indio, no ha sido nunca un fin en sí sino un medio para la acción correcta, que para el budismo siempre ha sido la liberación del sufrimiento. Y la acción correcta es la que deriva de la comprensión de la impermanencia de todas las cosas". (Ch. Maillard)



He confeccionado un mínimo vocabulario de urgencia para sobrevivir a esta entrada:

Los dharmas son chispas o fulguraciones que conforman todo cuanto “existe”.

El Dharma es la enseñanza del Buddha, la “ley u orden” del universo.

El nirvana equivale a no-soplo o extinción de los contenidos de la conciencia.

El samsara es la rueda de las existencias (también puede entenderse como el mundo fenoménico).

Las cuatro nobles verdades enunciadas por el Buddha Sakyamuni:

1. El sufrimiento existe.
2. El origen de esa insatisfacción es el anhelo (o deseo, sed, tanhā)
3. El sufrimiento puede ser extinguido (nirvana).
4. Para extinguir el sufrimiento, debemos seguir el Óctuple sendero.

El Noble Óctuple Sendero es dividido en tres secciones principales: sabiduría, moralidad y enseñanzas y prácticas de meditación. Las enseñanzas de la sabiduría incluyen la Visión Correcta y el Pensamiento Correcto. Las enseñanzas de la moralidad incluyen el Habla Correcta, la Acción Correcta y el Medio de Vida Correcto. Las enseñanzas de la meditación incluyen la Diligencia Correcta, la Atención Correcta y la Concentración Correcta. Aquí, la palabra «correcto» no significa bueno versus malo; no se refiere a un juicio moral. Significa que la práctica del Noble Sendero debe evitar los extremos y el fanatismo; es la base de las enseñanzas del Camino Medio del Buddha.

La vida religiosa comporta cuatro frutos que el monje debe recoger uno tras otro en su largo camino hacia el nirvana: a medida que rompe los lazos que lo ligan al mundo, el monje reviste la cualidad de aquel que entra en la corriente del nirvana (srotāpanna), de aquel que sólo retornará una vez a este mundo (sakrdāgāmin), de aquel que no regresará más a este mundo, sino que aparecerá en el mundo de los dioses y de ahí alcanzará el nirvana (anāgāmin) y finalmente de aquel que, después de haberse liberado, ya no renacerá en ningún lugar (arhat).

Definitivamente, con esta entrada decreto el estado de emergencia en Marienbad ;)



Todo es verdadero, todo es falso,
verdadero y falso a la vez;
ni falso ni verdadero a la vez:
tal es la enseñanza de Buda.


Nagarjuna

40 comentarios:

Ahab dijo...

Muy interesante. Como sabes, la sabiduría oriental y casi todo lo oriental, es todavía tarea pendiente para mí.

Acostumbrado a leer a filósofos y pensadores occidenatles, los textos del pensamiento oriental me sugieren senderos mentales intactos por explorar; muy atrayentes, aunque, lo consfieso, me resulten a la vez "difusos". Pero es una cuestión de definiciones, creo.

Toda folosofía es posible. Toda especulación metafísica es posible.

"Todo es nada y nada es todo"

Esta sentencia-tópico está cada día más cerca de mi pensamiento consciente.

Gracias por compartir cosas tan interesantes.

Un abrazo

òscar dijo...

una vez dijimos: "la poesía es una urgencia"

ahora leo " marienbad en estado de emergencia"

dos bofetones en la cara fría para que no nos sintamos lectores ni escritores.

el estado de emergencia en marienbad, precedido del texto que acabamos de leer, es como una vaca que saliera de nuestro ordenador y de repente la tuviéramos cada uno de nosotros en la habitación que ocupamos en nuestros respectivos lugares de oficio.

en mi caso, la vaca está ahora en lo que llamo comedor, lo ocupa todo y si quiere salir a la terraza, abro las hojas del ventanal.

la vaca no me perturba. me crearía alarma si en lugar de una vaca hubiera aparecido un rey vestido de calle que ocupara el sofá mientras lee cualquier cosa, con las piernas cruzadas.

eso no ocurre porque el texto de marienbad hace imposible que aparezca una figura humana así en mi comedor.

ahora me ocuparé de la vaca, es decir, todos mis actos de hoy serán vaca para que a fabi (que anda con gripe) le baje la fiebre. haré vaca en otras cosas del día a día.

lo que acabo de escribir no es texto sino vaca. no papel sino árbol. no pantalla sino pecho.

la trayectoria bomerán de la vida. eso para mí es nagarjuna. no temer el golpe en la nuca de toda nuestra vida, será como sumergirse hacia atrás en el río.

agradecido,
besos,

ò.

Belnu dijo...

Luminoso! Gracias por esta entrada llena de sagesse oriental y las imágenes...

Stalker dijo...

Ahab:

fíjate que lo que a ti te parece difuso a mí me parece extraordinariamente preciso y bien definido. Estos versos, estos aforismos poéticos son el encofrado, la argamasa, la viguería de una dialéctica muy rigurosa. No hay abstracciones, ambigüedades que inviten a la divagación; tampoco parece posible desplazar este poderoso aparato lógico hacia los territorios degradados del pensamiento New-Age. Los orientes han sido mistificados y convertidos en mercancía de fácil consumo para un Occidente espiritualmente extenuado; es hora de deshacer estas trampas y poner a dialogar a los pensadores orientales con los occidentales,

o mostrar, como en este caso, en qué sentido nuestros logros (en filosofía, pero también en ciencia: la física teórica o los nuevos modelos cosmológicos serían ejemplos paradigmáticos), refrendados por la soberbia etnocéntrica, a veces pueden ser reformulaciones o ecos distorsionados de cosas que se habían pensado hace milenios, en la otra orilla, en el Otro irreductible al que se teme y se aparta preventivamente. La metafísica occidental como sistema inmunológico que se defiende de agentes patógenos que, sin embargo, se infiltraron ya desde los griegos...

O como hemos dado rodeos increíbles para llegar a "evidencias" (o "enunciados") que se conocían hace siglos o milenios.

"Toda especulación metafísica es posible"

En efecto, pero precisamente Nagarjuna pretende, a su manera, "liquidar la metafísica",

un abrazo

Stalker dijo...

Querido hermano búfalo:

te inscribiría gustoso en todo linaje animal, en todo posible devenir zoológico (incluso los imaginarios).

Tu texto es vaca y se ordeña solo. Y la leche huele a pasto y boñiga; no hay hormonas sino tan sólo el secreto de esa alquimia que transmuta el pasto en leche, y luego la generosidad de quien la da a beber en el cuenco de sus manos (ése eres tú también, aparte de la vaca).

No hay vaca sin cuenco, no hay pasto sin escucha, no hay piedra sin latido.

Todo es tan fácil cuando no lo embadurnamos con la grasa de las palabras. Debería enmudecer un tiempo o mugir de lenta desesperación hasta que estallen las costuras del mundo y se imponga la anarquía, el grito, la ausencia de designaciones, un auto de fe en que quemaremos los nombres que nos cercan y el cerco mismo.

Nagarjuna es lo que dices: sumergirse hacia atrás en el río.

El error fue zambullirse de cabeza. Y pensar que había río.

Te saludo hoy como a una vaca sagrada (precisamente porque no lo es)

abrazo

Stalker dijo...

Belnu:

luminoso, sí, aun en esa opacidad que desvelamos tímidamente, arrojándola al claroscuro de nuestra razón insegura, balbuceante al explorar estos territorios tan desconocidos aún, tan negados aún pero tan fértiles...

las imágenes son preciosas. Representaciones míticas de Nagarjuna: no se sabe nada de su vida "real", los relatos que han llegado de él son construcciones mitopoéticas, y así lo reflejan sus representaciones pictóricas y las esculturas.

un abrazo

Adolfo González dijo...

Ni verdadero ni falso a la vez:
mi inexistente comentario.

Pero sí puedes, Stalker, sentir,
sin embargo, mi abrazo fuerte.

Stalker dijo...

Adolfo:

y lo recibo con todo mi cariño.

Otro abrazo para ti en boomerang...

Curiyú dijo...

Brutal. Me lo meí en paz, con un silencio que no se compadecía con el ruido exterior.
Me fascinó. Pero supongo que me siento como se habrán sentido los 12 seguidores de Jesús, el de Nazareth.
Dejarlo todo? Ningún anhelo?
Lo más terrible del camino del medio es que, creo, me obligaría a abandonar ciertas cosas que vivo con pasión extrema. Por ejemplo, la cuestión política.
Me quivoco? Házmelo saber.
Un abrazo.

Curiyú dijo...

Meí??? Ja ja ja...lamentable! Se dice, leí.

Stalker dijo...

Curiyú:

Me alegra siempre cómo te dejas romper el eje por estos pensadores que nos incomodan, desde una u otra orilla, y nos fuerzan a desanestesiarnos.

No estoy seguro de que el camino del medio signifique renunciar a la acció política. Creo que en su acepción original se refiere a una vía intermedia entre las mortificaciones de los ascetas (muy en boga en la época) y la entrega a los placeres del mundo (practicada por los "laicos"). El religioso budista no se flagela, no pasa hambre ni frío: vive estrictamente con lo necesario, come lo necesario, duerme lo necesario. La vía media como un acceso a la sabiduría, no entorpecido por las privaciones y sufrimientos a que la ascesis somete al cuerpo. Reivindicación del cuerpo, entonces, porque el budismo es, hasta cierto punto, también un materialismo, hay un rechazo en él al idealismo y a la metafísica (silencio del Buddha ante las "cuestiones últimas"; una de las cosas más bellas que he leído jamás, que he sentido jamás, es el silencio del Buddha a este respecto; habrá que volver a ello en una entrada venidera).

Respecto a lo político, te remito a mi respuesta a Arturo Borra dos entradas más abajo. Como le he respondido varias veces, te copio aquí lo que le dije para ahorrarte la búsqueda en esa entrada un tanto laberíntica:

"cabría preguntarse si pensar en lo político, si pretender que otras culturas -tan diversas e irreductibles a la nuestra- se interesen por lo político no es ya una proyección etnocéntrica: ¿estamos seguros de que el tránsito o flujo que nosotros operamos entre los epistemológico, lo filosófico y lo político es exportable a otros contextos? ¿Estamos seguros de que esta manera de proceder es universal?

Para empezar, pensar lo político corre el riesgo de reproducir las lógicas binarias que se pretenden desmontar: en lo político siempre hacemos "oposición", siempre hay "derecha" e "izquierda", siempre hay fuerzas que entran en liza para imponer una visión del mundo a otra (sin duda, muchas veces, una visión del mundo más justa a otra, y esto hoy mismo es sin duda muy urgente).

En segundo lugar, Yoshida Kenko no se refiere, o al menos así lo entiendo yo, a lo político. Creo que expresa un desaliento profundo ante las contingencias de la existencia. Un desapego hacia el mundo de las diferencias.

¿Acaso una forma de pensamiento que nos invita al retiro del mundo debe ser acusada de indiferencia política por no mezclarse, precisamente, en los asuntos políticos? ¿No sería un gesto terriblemente político abandonar el mundo y no participar de enfrentamientos que no conducen a ninguna parte, que sólo han engendrado ríos de sangre y más malestar? ¿No habrá una forma de política en esa ética de la compasión, del rechazo a la violencia y del retiro? ¿Es necesario que los monjes budistas encabecen manifestaciones y se afilien a sindicatos para cambiar el mundo?

Y sin embargo, como vimos en Tailandia hace poco, los monjes lideraron las protestas contra la opresión. Y no se trata de un caso aislado: muchas veces, aquí y allá, budistas y taoístas han llevado a cabo movimientos explícitamente subversivos.

(sigo...)

Stalker dijo...

Pero mi idea es ir algo más lejos: mi idea es que estas "doctrinas", esta invitación a una forma de vida, es implícitamente subversiva: no requiere necesariamente la intervención en el mundo (¿y cómo hacer la revolución desde la no-violencia? Complicado).

Recordemos que el budismo theravada o budismo primitivo surgió como una heterodoxia frente a la ortodoxia de los brahmanes, defensores de los ritos del hinduismo y del sistema de castas. El Buddha admitió en la Shanga o comunidad de discípulos a cualquier persona (incluidos hombres y mujeres, históricamente vilipendiadas por el hinduismo) independientemente de su origen de casta. Podía ser un marginado, un intocable, alguien repudiado por celosos guardianes de la ortodoxia brahmánica, y sin embargo en la comunidad budista era uno más, en igualdad de condiciones.

Recordemos que estamos hablando del siglo VI antes de Cristo, cuando el Buddha propone una fratria, una comunidad de iguales, de hombres libres: digámoslo con palabras que todos podamos entender, aunque incurra en alguna simplificación, por otra parte inevitable.

¿Cabe imaginar gesto más político que erosionar la ortodoxia brahmánica? Por eso los hinduistas reaccionaron y el budismo fue erradicado de la India en el siglo XII.

Todas estas impresiones no pretender ser una respuesta sino a su vez un conjunto de interrogantes que cuestionan la apresurada ecuación: escuelas de pensamiento oriental = indiferencia política. Sospecho que se trata de una cuestión amplia y difícil, y que habría que examinar detalladamente y de forma estratificada y de acuerdo a un contexto histórico, porque Oriente no es, para empezar, una realidad homogénea (ni siquiera el budismo lo es). Habría que hablar de los Orientes, de los budismos, y entrar a analizar cada caso.

En cuanto a los pensadores que citas, sospecho que su idea de la nada no es equivalente a la oriental aunque compartan el hecho diferencial de concebirla en términos positivos. No he leído a Hegel, pero lo que conozco de Sartre y Derrida me parece muy distinto, aunque ahora mismo no sabría explicar la diferencia; no tengo argumentos sino sólo una intuición difusa.

Como detalle, leí en una entrevista que le preguntaban a Derrida por qué no se había interesado por Oriente: ninguna mención, ninguna alusión. Silencio absoluto respecto a los orientes en uno de los principales críticos del etnocentrismo. Respondió que había intentado acercarse pero no había comprendido nada, que no era legítimo que él hablara de aquello, que le quedaba lejos y le era extraño. Sin embargo, reconocía la necesidad imperativa de estudiarlo, analizarlo, "deconstruirlo" (aquí Derrida ignora que una parte de ese pensamiento ya nace "deconstruido", que no hay que inquietar ya sus cimientos, como veremos en la próxima entrada sobre Nagarjuna), y decía que otros lo estaban haciendo y lo harían con más pertinencia que él, que no dejaba de estar atrapado en las estructuras mentales occidentales."

Agradezco a Arturo que nos brinde, con su palabra precisa e inquieta, la posibilidad de estos debates intensos.

Curiyú: sin duda esto no es una respuesta a tus dudas. Quizá es sólo el lugar desde donde proyectar nuevos interrogantes.

Muchas gracias por tu presencia y por tu pasión en la lectura y en la vida (también en la política),

abrazos

Curiyú dijo...

Que maravillosa respuesta, Stalker, que ilumina, que hace abrir mi cabeza por el medio. La cabeza acostumbrada a compartimentos políticos bien marcados: derecha/izquierda.
Creo que hoy ya ha sido un día demasiado fructífero. Y siento la necesidad de leer y entender un poco más tu post.
Un abrazo.

Stalker dijo...

Curiyú:


Gracias a ti por abrirte la cabeza y dejar que en ella entren estas frutas extrañas...

¡fructifiquemos incluso en el silencio!

En el enlace "la verdad del discurso" hay más información y contexto, en el viaje continuo que Maillard propone entre oriente y occidente,

abrazo

tula dijo...

Diré algo ya dicho:
"como es arriba es abajo,
como es abajo es arriba".

un abrazo

Stalker dijo...

El estado de emergencia sigue vigente.

Se trata de una broma, claro: preveía la posibilidad de que con una entrada de esta naturaleza hubiera, por primera vez, cero comentarios. No ha sido así pero compruebo el carácter intimidatorio de las entradas específicamente filosóficas.

Prometo que llegará un día en que no habrá un solo comentario. ¡Es casi una meta que me he propuesto!

;)

Por lo demás, me gustaría que alguien se animara a entrar de lleno en el contenido.

Nagarjuna debería sernos tan familiar como Sócrates o Platón. Sólo un sistema educativo tan cerril como el occidental, tan interesado en blindar los privilegios de la metafísica del ser y de la "razón depredadora" (para mí, aliadas inseparables de la soberbia etnocéntrica, colonizadora y
de la economía de mercado) han podido excluir a un pensador de este calibre (por no mencionar a Lao-tsé, Chuang-tsú, Dogen, Patanjali, Bharata,
Abhinavagupta, Kapila, etc.).

Y esto no va a cambiar. Sigue interesando que veamos la realidad sólo desde un cierto ángulo, eliminando los demás.

Y poco importa, al parecer, que esa mirada única, tan pobre, lo esté arrasando todo.

salud

Stalker dijo...

Tula:

eso que dices no se ha acabado de decir, ni de pensar.

Hay que dejarlo entrar y rumiarlo aún,

un abrazo

Mercedes Thepinkant dijo...

Entrar de lleno en el contenido...
quizá mañana...
Pero hoy te puedo decir que descubrir el pensamiento budista representó para mi una liberación de la pesada carga de tantos años de búsqueda en la filosofía occidental sin entender nada, o, mejor dicho, entendiendo algo para luego en el siguiente autor entender lo contrario. Únicamente Hesse llegó a mi corazón (o a mi intuición).
Así que esta entrada me ha gustado especialmente porque me ha refescado la memoria. Ha sido como una meditación guiada. Un placer.
Besos

Adolfo González dijo...

Lo que llamas el tan cerril sistema educativo occidental logra que la gente no se familiarice, ni quiera familiarizarse, con un pensador de la talla de Nagarjuna.

A mí hace tiempo que me influyó. Él niega todos los conceptos, se libera de ellos, y así es que al final hay como una especie de luz. Ése es mi simple resumen de su aportación.

También te digo que congenio mucho con la enseñanza hinduista de la no identificación con el papel de la persona en la película de la vida. Pese a que la aceptación de ser yo Adolfo González me hace sentirme un poco falso, un poco hipócrita -¿por qué no habré sido Alain Delon o Barbanegra?-, esa no identificación me hace consciente de lo ilusorio que es todo, empezando por mí mismo como Adolfo González. El alma sufre más cuanto más se identifica con su carne y con las circunstancias que en ella le toca vivir. Yo no quiero erradicar mi sufrimiento porque, siendo yo meramente ilusorio, ¿cómo no va a ser mi sufrimiento algo meramente ilusorio? El sufrimiento es una ilusión, como todas las cosas de la vida.

Por otro lado, me parece digna de destacar la buena respuesta que hay -me permito afirmar que la hay, quisiera él o no que la hubiera- en la pregunta del bueno de Arturo Borra:

"¿No habrá una forma de política en esa ética de la compasión, del rechazo a la violencia y del retiro?"

Si todo el mundo nos apartáramos y limitaramos las ideas políticas a la compasión y la no violencia, por fin habría convivencia en paz.

Pero desengañémonos, que no está el horno para bollos y esa utopía no nos daría más que disgustos.

En fin, Stalker. No me puedo meter más de lleno en el tema, al menos por el momento.

Abrazos.

RAB//. dijo...

Con esta entrada decreta también el estado de mergencia de RAB//.

:+

Lola Torres Bañuls dijo...

Después de leer esto deseo urgentemente convertirme en ave zancuda. Desde esa re-encarnación seguro que llegaré mejor a comprender estos textos. Mi cerebro de ser occidental se bloquea en una primera lectura. Necesito más.


Pit pit pit mi cerebro se ha quedado en estado de emergencia. Socorro...

Un abrazo Stalker.

hiniare dijo...

Estos textos destilan tanta verdad, que su comprensión se me impone directamente, sospecho que sin pasar por mi cerebro.

Stalker dijo...

Mercedes:

si esta entrada ha sido una meditación guiada para ti, ya ha merecido la pena hacerla,

un abrazo

Stalker dijo...

Adolfo:

soberbia respuesta. No erradicar el sufrimiento porque éste es ilusorio, magnífico...

Y sin embargo el budismo pretende erradicarlo, sea ilusorio o no, simplemente porque duele. La operación del budismo me parece maravillosa: deja a un lado el estatuto del sufrimiento (su ser, su ontología o como queramos llamarlo) y se dispone a extraer la flecha. No pregunta quién disparó la flecha ni de dónde partió la flecha. Se limita a tratar de extraerla...

Las palabras que citas no son de Arturo sino mías: en mi respuesta a sus dudas quise ahondar en eso: en la posibilidad de un gesto político en el retiro del mundo y el vuelco compasivo. Cada vez estoy más seguro de que la "acción" en política sólo genera más enfrentamiento, sólo ahonda la diferencia. Uno puede ser rabiosamente de izquierdas y hacer la revolución, pero luego llega la reacción conservadora, en un movimiento de péndulo sangriento. Atizamos la diferencia y azuzamos la discordia, la separación, el dualismo.

Si fuera posible retirarse a un bosque, solo o con unos pocos seres y animales, sería una opción muy a tener en cuenta...

Agradezco tu inmersión en esta entrada,

abrazos

Stalker dijo...

RAB:

no deseo tu emergencia, sino tu inmersión (al fondo del azul están los tesoros...)

abrazo!

Stalker dijo...

Lola:

parece que sí, que todos estamos en emergencia...

El ave zancuda te dirá donde poner los pies y dónde hacer nido...

besos

Stalker dijo...

Hiniare:

sin pasar por el cerebro, es verdad: hay un saber que opera en otro nivel, al margen del prodigioso aparato dialéctico desplegado por Nagarjuna...

vibramos ahí,

un abrazo

karmen blázquez dijo...

"Si fuera posible retirarse a un bosque, solo o con unos pocos seres y animales, sería una opción muy a tener en cuenta...", ya lo creo que sí,Stalker, eso aboliría el consumo, el consumismo, que es el eje de flotación de este nuestro sistema, y por ahí que le duele, empezaría a hacer aguas.
Hay constancia de personas, anacoretas, eremitas,solitarios que rehúyen la sociedad, pero hay un librito bellísimo que como digo deja constancia y pormenores de esa etapa que le duró dos años, me refiero a "Walden, la vida en los bosques", de Thoreau, a mí, en particular, me ha dado más de una vez la idea de imitarlo...
abrazo
k


Muchos lo han hecho anónimamente

Stalker dijo...

Karmen:

es verdad, Thoreau... sin embargo, él volvió a la sociedad de los hombres, y hay quien ha estado en su cabaña en el bosque y me ha contado cómo era: al parecer el buen hombre no ser privaba de ninguna de sus comodidades, tenía incluso una habitación, dentro de la cabaña, para recibir visitas, etc. No parece el suyo un retiro ascético precisamente, aunque valoro que se distanciara del mundo y dejara constancia -bellamente- de esa distancia.

Me seduce algo un poco más ascético y eremítico, y que tenga como condición no volver al mundo de los hombres. Una vez abandonado, ¿para qué regresar?

Es regresar a las mismas trampas de siempre.

Un abrazo fuerte

leonardo dijo...

Pregunta : "lo que surge en dependencia" es algo que no me queda muy claro.
Apasionante discusión sobre el retiro del mundo o la acción política.
Esto es Marienbad.
Desde mi ignorancia sólo puedo participar con mi silencio.
Un abrazo

Say dijo...

Stalker,
esta entrada para mí es difícil porque consideraciones, reflexiones o pensamientos que signifiquen o parezcan “doctrina” chocan con mi gran escepticismo. No concibo nada que tenga que ver con “directrices” para conseguir un estado espiritual, mental o metafísico. Desde los fondos más oscuros de nuestra alma sabemos que estamos solos y que no habrá nada sobre la tierra que pueda remediar eso. La herida de la vida no tiene cura.

Ni siquiera, en estos tiempos, tendríamos la opción de elegir una vida ascética o eremita. Si nos quisiésemos retirar a vivir en cualquier cueva perdida, vendrían los guardas forestales a decirnos que allí no se puede “acampar”, o estaríamos dentro de algún terreno privado con coto de caza, o dentro de alguna inmensa propiedad de algún cacique o terrateniente (los lindes son los lindes, como me dijeron una vez). Incluso en los bosques de Navarra, he caminado por montes y valles pensando que estaba en medio de una tierra libre y resulta que no, que los bosques también tienen dueños privados.

Sobre el hinduismo, budismo, a veces cuando veo al Dalai Lama pienso, apostaría a que éste tiene cuentas millonarias en algún banco, o paraíso fiscal. Como con Thoreau, es muy bonito “retirarse” del mundo cuando se tiene un colchón económico que lo sustente a uno. Claro que como dices, por lo menos, dejó bellamente escritas sus reflexiones sobre su experiencia ficticia.

Creo que lo único que nos “cura” y nos ayudará a vivir es el gesto de ternura, de amor, el imperceptible gesto… lleno de…ese “milagro”… del que se hablaba en la entrada anterior.

Nuestra propiedad es la fragilidad y sólo buscamos el consuelo…

Hay huellas, árboles, miradas, caídas, cuerpos amados…no podemos prescindir de la sangre, de la piel, del dolor, de los deseos que rezuman…

Isabel Martínez Barquero dijo...

Stalker, te confesaré que desconozco la filosofóa oriental, con lo cual es posible que meta la pata con mi comentario. Pero ya hace tiempo que me he des-occidentalizado y me importa poco meter la pata, la cintura o la misma cabeza.

Por tanto, te comentaré desde dentro, desde este interior que prefiere preguntar a responder, desde este espíritu que nunca se instala en una verdad inatacable y al que le gusta montarse una revolución cada poco para mi propio desconcierto.
He paseado lentamente por los versos de Nagarjuna y he sentido el vaivén del pensamiento de cualquier ser que intenta ir más allá de asertos y certezas irrebatibles, la afirmación-negación permanente, el equilibrio imposible, el asidero inexistente, la luz que abre la sombra y la sombra que engulle la luz.
En definitiva, la suma paradoja, la materia última que nos compone.

Besos siempre, aunque estés en estado de emergencia. Te los mando desde el estado de excepción extraño que vivo últimamente.

P.D.- El comentario de Say me ha conmovido profundamente. Es de una hermosura cristalina y de una sabiduría balsámica.
"Nuestra propiedad es la fragilidad y sólo buscamos el consuelo…" (qué cierto es, y leerlo consuela y hasta cura un poco).

Stalker dijo...

Leonardo:

lo que entiendo por surgir en dependencia o génesis condicionada es que todas las cosas o fenómenos dependen de algo, de algún tipo de condición o causa: ninguno es autónomo, y en ello residiría su transitoriedad y su vaciedad (el concepto de sunyata). Dependencia e impermanencia: carácter ilusorio de cualquier fenómeno supuestamente empírico o mental.

Tu silencio es un espacio generoso y germinativo,

recibe un fuerte abrazo

Stalker dijo...

Querida Say:

cómo agradezco tus palabras apasionadas y combativas.

Asiento, asiento y abrazo todo lo que dices pero me vas a permitir, con todo mi cariño, disentir en un punto: en mi opinión, no puede entenderse que las palabras de Nagarjuna sean una doctrina, a no ser que entendamos cualquier sistema de pensamiento, cualquier filosofía, como doctrina, y ni aun así. Intentaré explicarme:

Nagarjuna es un filósofo, un pensador, un dialéctico. No cabe desplazar su figura hacia un lugar que no le corresponde y transformarlo en maestro esotérico o hermeneuta de textos sagrados. Habla del nirvana y el samsara (conceptos ideados dentro de la tradición budista, pero no conceptos teológicos sino metafísicos) como Aristóteles podría hablar del acto y la potencia. Por mi parte no veo diferencia entre esta entrada y la de Wittgenstein.

Dice Karl Jaspers: "La figura de Nagarjuna sigue vigente entre nosotros, pues representa esa posibilidad radical de superar la metafísica sirviéndose de la metafísica misma".

Los estudios que le ha dedicado Juan Arnau (“La palabra ante el vacío”) avalan y desarrollan esa tesis, y en uno de los enlaces que he subido, Chantal Maillard (cuya escritura ha sido mucho más influida por Nagarjuna que por la literatura española contemporánea) dice -en mi opinión con gran precisión-:

"Que todo es vacío no se propone como una tesis filosófica, sino como un método deconstructivo".

No hay tesis, por tanto, no hay "enunciación positiva": el método deconstructivo se propone, precisamente, como antídoto contra toda tentación doctrinaria, una suerte de aprendizaje de la descreencia, una práctica que consiste en arruinar el lenguaje, destejer, desarticular, derribar los conceptos heredados de la tradición previa. La desconfianza es la consigna: no se me ocurre algo más contrario a la difusión de contenidos doctrinarios.

¡Te dice esto alguien que comparte tu escepticismo plenamente!

(...sigo...)

Stalker dijo...

"Sobre el hinduismo, budismo, a veces cuando veo al Dalai Lama pienso, apostaría a que éste tiene cuentas millonarias en algún banco, o paraíso fiscal."

Aquí conviene avanzar ciertas cautelas:

Para empezar, budismo e hinduismo no tienen nada que ver. El budismo surge como reacción (incluso como revolución) contra la ortodoxia hinduista, contra los ritos y el sistema de castas.

Pero lo que es más importante: el budismo del que estamos hablando, el budismo primitivo (Nagarjuna vive en el siglo II) no tiene nada que ver con la institucionalización de las creencias, la esclerosis burocratizada, la progresiva ritualización y la conversión en religión de algunas escuelas muy posteriores. En sus orígenes el budismo no es una religión sino un sistema de conocimiento o un camino espiritual. En él no hay Libro sagrado, palabra revelada, no hay más allá, ni dualismo cuerpo-mente, ni economía de la salvación y la redención, ni culpa, pecado o impiedad, ni otra vida, ni dioses, santos, ángeles o demonios (cosa que en gran medida elaboró después el budismo tibetano al establecer un poderoso sincretismo con los arraigados cultos locales; el Dalai Lama -que también a mí me genera una gran desconfianza- sería la cabeza visible de una "Iglesia" que no es sino un budismo degradado, ritualizado y empobrecido, en gran medida vaciado de su contenido primigenio).

Por esto conviene distinguir al budismo (también al taoísmo y al confucianismo) del hinduismo: éste último sí sería una religión en su sentido habitual.

Por otra parte, escribes bellamente:

"Creo que lo único que nos “cura” y nos ayudará a vivir es el gesto de ternura, de amor, el imperceptible gesto… lleno de…ese “milagro”… del que se hablaba en la entrada anterior"

No sólo estoy de acuerdo, sino que ése, precisamente ése, es el axis mundi de Marienbad, el eje que vertebra la pequeña cosmovisión que aquí se (re)crea. Sin embargo, y regresando al budismo, precisamente en el origen de este camino espiritual existe un imperceptible gesto milagroso: temblor de un alma asediada por el mundo: vuelco compasivo: el Buddha advierte el sufrimiento de la existencia y renuncia a una vida de lujos para entender qué es el dolor y cómo erradicarlo. Esa es la imagen fundadora del camino. Importa poco que sea verídica o mítica (porque lo que importa, según subrayan muchas escuelas budistas, es el camino y no el Buddha, que puede ser olvidado, preterido o "asesinado" simbólicamente): lo que importa, lo que me importa y me acerca a este pensamiento es ese gesto infinitamente desinteresado y conmovedor: constato el sufrimiento, voy a intentar cuidarlo, acompasarlo, extirparlo. No me detendré en vanas disquisiciones metafísicas ni impugnaré otro sistema de creencias. Buscaré un camino para extirpar la raíz del dolor.

Ese gesto mínimo comporta una cosmovisión, una ética y una estética de la hospitalidad incondicional, de la entrega sin reservas y de la afirmación de la vida.

El Buddha es el primero en hablar de esa fragilidad que nos es consustancial y en convertirla en el centro de su pensamiento y de su método.

Sé que me dejo cosas en el tintero y que sin duda yo también he simplificado (y desplazado) otras, pero es tarde y no doy más de mí,

en esta respuesta tan prolija hay muchos cariño y muy poca vehemencia. Es sólo que realmente me ha sorprendido que vieras posible doctrina en estos textos: es algo que nunca se me hubiera ocurrido pensar

Te envío un abrazo fuerte y espero y deseo que algún día encuentres un pedazo de tierra sin amo, y echar raíces en ella, brevemente, vibrando en aliento y piel-ahí, desde el cuerpo de la fragilidad, sin concesiones,

y que todo sea

cuerpo cae mujer

(porque mucho me temo que las fronteras han sido impuestas, al dictado, por la mirada masculina)

un beso

Stalker dijo...

Isabel:

¡es una maravilla que te revoluciones hasta el desconcierto y la des-occidentalización!

Fantástica tu lectura de Nagarjuna, me ha encantado.

Y sí, el comentario de Say es bellísimo, e intenso. Ella nos ha acostumbrado a esa belleza y a esa intensidad,

un abrazo fuerte desde la perplejidad, el descentramiento o el pájaro fuera de la jaula...

Cristián Gómez (bajo) dijo...

muy bueno, muchas gracias por compartirlo !!

me quedó dando vueltas lo siguiente:
"Si nada permanece, nada hay que tenga "ser". La cuestión del "ser" es, a fin de cuentas, aquello en lo que más se diferencia la filosofía de Occidente del pensamiento indio. El "ser" es un concepto que se define por su permanencia. Donde no hay permanencia no hay "ser"; todo lo más hay un estar siendo que ni tan siquiera es de "algo", pues el algo, para poderse definir, ha de permanecer idéntico a sí mismo al menos el tiempo necesario para que pueda decirse algo de él. La duración hace al ente porque nos permite enunciarlo. Cuestión de lenguaje, la metafísica. ¿Podrían acaso no reparar en ello los filósofos budistas?"

tengo la impresión de que en occidente hablamos del ser, del hecho de ser ... como si se tratase de un ente ... de aquello que es distinto de nada

el "estar siendo" ... es un hecho ... no es la nada ... aunque es nada ...


un abrazo y gracias

Stalker dijo...

Cristián Gómez:

gracias por pasar e interesarte por estas cuestiones candentes y con tantas aristas...

el ser como ente, sí, frente a una "metafísica" del devenir, del estar-siendo: procesos y trayectorias en lugar de "cosas" o "ideas" solidificadas por el proceder de la mente...

un abrazo!

Hacia la Meditacion dijo...

Me alegra encontrarte en este mañanero y soleado otoño en Sevilla.
Es un refresco saber que hay gente dispuesta a reflexionar sobre la meditación. No es nada facil y cuanto mas sobre Nagarjuna.

Yo tomo sus enseñanzas como un entrenamiento focal, es decir la necesidad de experimentar la vacuidad desde diversos angulos. En el budismo original se era muy proclive a esto y sobre todo a los debates en algunos casos hasta la extenuacion de la noche o el amanecer. En las tres cestas esta el origen del abidharma o psicologia del budismo.

Aunque el shunyata o vacuidad como ultimo reducto de nuestra menta clara en las diversas escuelas se transferia tambien por diferentes caminos. En el mahayana se establecio claramente una influencia del bakty indio a traves de los diversos incursores de su doctrinas.

El tantra llamado superior, donde existe un ejercicio de tranformacion a traves de la visualizacion intenta eliminar apsectos formales del tiempo inexistente y conducirnos al verdadero estado ultimo de vacuidad generandonos como un Buda y todas sus cualidades.
Previo a esta generacion debe existir una purificacion a traves de la vacuidad ultima, es decir la vacuidad que es gozoza y que elimina todas las concepciones erroneas a traves de la bodichita ultima o deseo autentico y ultimo de que todos los seres puedean ser felices libres de ls trabas que ha originado su infelicidad.

Solo queria contribuir algo a vuestra vision y animaros a meditar, vivir la experiencia de estos conceptos hacia la liberacion. No es un camino facil como algunos pudieran pensar. Pero como experiencia sutil de las mas verdaderas alejadas de lo mundano.

Gracias por compartir y estudiar sobre Budismo.




Marianoo dijo...

Genial. Llegué a Nagarjuna por el budismo; llegué al budismo por el pensamiento de Schopenhauer; llegué a Schopenhauer estudiando filosofía occidental, etc.
Lo que Nagarjuna quiso hacer es no defender nada, ninguna postura, porque no hay nada que defender. De hecho, su "proposición" no es ni tesis ni teoría, ni concepto: "Para aquellos que la vacuidad es un concepto se los declara incurables".
Para seguir el camino medio (madhyamaka) habría que entender muy bien filosóficamente y sin aferrarse, qué es un concepto. ¿Qué es un concepto? Y ahí lo dejo...

 
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