viernes, 3 de diciembre de 2010

Esperando el milagro


Tarkovski espera el milagro en Stalker

Waiting for the Miracle, Leonard Cohen

Axioma: el error fue esperar el milagro.

La espera obstruye el flujo.

El milagro siempre adviene -sin mediaciones, sin el pan sobrenatural- ahí donde no es esperado.

Sucede constantemente, inadvertidamente, a veces en la periferia de nuestra visión, en el margen no nombrado donde algo crece y cuida nuestro sufrimiento.

El consuelo: lo que vive en el margen que no se anuncia y nos niega

42 comentarios:

Curiyú dijo...

No sé si habrá milagros. Pero si sé, que esa es la forma en la que me gusta ver el mundo. Aunque nunca llegue, claro.

José Antonio Fernández dijo...

Efectivamente, craso error es esperar el milagro. Significa conformismo, no lucha. Los milagros se los fabrica uno,aunque entiendo que a veces la lucha está perdida. Suena mejor tener esperanza, aunque en el fondo sea lo mismo.
He querido relacionar ese tema con Tarkovski y su película, Stalker y me salen varias intuiciones.
Un abrazo.


Un abrazo.

Adolfo González dijo...

Pensé en esto, no hace mucho, en la sala de espera del dentista. ¿No será que lo milagroso es lo que surge en la espera misma, pese a que no se espere milagro alguno? Supongo que es anecdótico decirlo, pero la muela aquella, tal como yo esperaba, el dentista no pudo salvarla; eso sí, no me dolió nada. Un abrazo.

Mercedes Thepinkant dijo...

Si se espera ya no hay milagro que valga.
El hecho de percibirlos o no depende de la necesidad de aprender que uno tenga.

Besos
(no son milagrosos mis besos pero algo ayudan, o eso creo)

Ataúlfa Braun dijo...

Stalker, me haces pensar en y con estos términos sacros: milagro y consuelo.Colocados desde un punto de vista mítico, la consideración del milagro como error es un axioma en toda regla.
Colocados desde un punto de vista marxista, este axioma no tiene cabida, puesto que no se considera el concepto milagro.
Colocados en un punto de vista irónico y cínico, una sociedad pretendidamente cientificista que espera un milagro (mito) es en sí un craso error. De manera que el error no estaría en "esperar el milagro" sino en que esa sociedad cientificista sea capaz de esperar milagros. Paradójica contradicción.
En cuanto al consuelo, ¿quién es capaz de encontrarlo? ¿Quién es capaz de consolar?

Abrazos en la duda

Eastriver dijo...

El milagro es ese señor que nos mira distraído desde el banco de la estación cada mañana. Me gustó escuchar a L.C.

"Si puedes ir a la luna en unos cristales
ve con mis palabras a la ribera de la magnitud" (J.Moreno Villa)

Esto es tu blog, Stalker.

emmagunst dijo...

yo creo, que sin esperarlos, los mlagros se hacen presentes. Sí creo en ellos

Belnu dijo...

Pero como dijo Marina Tsvietáieva, citando a Voloshin: “Yo no creo en milagros, mas que dicha
es darse cuenta: ¡el milagro existe!”
Aunque siempre sea inesperado, a veces al principio inadvertido...

LUG dijo...

Si cancelamos "la espera" rompemos la plataforma con la que emplazamos a la realidad a que se muestre. La espera es ya prefiguración de un horizonte, apuesta por un error, cierre del ángulo y,coincido, es obstrucción ingenieril del flujo. Ahora bien: ¿cabe otra cosa? ¿Es posible condenar - en el sentido de cerrar, enmudecer, tapiar - el error de la espera? ¿o es sólo un modo de hablar? ¿No hay una sala de espera para atender a la llegada de lo inadvertido, ese margen que cuida? ¿No hacemos respecto a eso que cuida como el niño que se acuesta en la noche de reyes y medio abrimos los ojos, entre el sueño y el insomnio, esperando, simulando una entrega al fluir que se muestra imposible, salvo condena del pensar en toda su extensión y, desde luego, la escritura?

Salud!!

Isabel Martínez Barquero dijo...

Mejor no esperar, no esperar nunca, así todo lo que llegue será un regalo y la vida se estrenará cada día como un auténtico milagro.
Esto es algo que sabemos, pero que olvidamos a menudo porque se entrometen nuestras pasiones y nuestras ansias infinitas.
Otra forma de decirlo, es con aquellos verso del Rilke joven: "Tú no no tienes que entender la vida, / entonces será como una fiesta".
No es absolutamente asumible una postura de este tipo cuando se ha perdido la inocencia y se ha dejado al pensamiento descalabrarse por mil y unas pendientes peligrosas..., pero conviene retornar, desandar, borrar sucesos y recuperar la inocencia, pues sólo desde ella suceden los milagros. Y no olvidemos, querido Stalker, que todos somos niños en nuestro interior y esos niños están ansiosos de milagros, de fiesta en suma.
Habremos de encontrar hermosas palabras que nos permitan el milagro.
Un abrazo fuerte.

Stalker dijo...

Curiyú:

que los dioses te guarden la vista. Y que veas llegar lo que nunca llega, precisamente cuando no llega,

abrazos

Stalker dijo...

José Antonio:

más que la esperanza me gusta la espera, el tiempo de la espera. Ahí hay algo que se da. La esperanza en cambio parece demasiado viciada por el lastre judeocristiano: es un concepto ya disecado, o que algunos entendemos como embalsamado. Además, es una forma de deseo, con todas las proyecciones fantasmáticas que eso supone.

La espera, pues, el tiempo de la espera. Pero no en el milagro, que sucede quizá cuando no se lo espera, y especialmente cuando no se lo ve...

abrazo

Stalker dijo...

Adolfo:

quizá es tal como dices:

"¿No será que lo milagroso es lo que surge en la espera misma, pese a que no se espere milagro alguno"

Siempre y cuando no se espere eso, el milagro, la llegada, la transgresión. En el milagro un código queda subvertido, se invalida una forma de estar en el mundo: se erosiona una legibilidad, una verticalidad; queda en entredicho la morada, siempre provisional, que habitamos fugazmente.

Esperar desapasionadamente, sin la tutela del monopolio de los afectos: diseminados, expectantes, tal vez ayude a construir la condición de posibilidad del milagro.

Esperamos sin objeto, y entonces algo se da.

También ahí

Abrazos

Stalker dijo...

Mercedes:

la percepción del milagro unido a la necesidad de aprender, me gusta...

los besos ayudan siempre, son alimento, y la cercanía, la ternura (eso más extraño que la bondad) es también un milagro, que por desgracia, en muchas ocasiones, conviene no esperar...

abrazo fuerte

Stalker dijo...

Querida Ataúlfa:

entiendo tu duda, que también es mía. En realidad cuando hablo del milagro y del consuelo creo situarme en un punto de extrañeza: ni la lógica redentora de una religión, ni ningún misticismo (el marxismo, hasta cierto punto, lo es; otra cosa es que sea un misticismo necesario y cuya espectralidad hay que interrogar y recuperar en sus aspectos aún vigentes y necesarios) ni siquiera la ironía.

Me sitúo en esa extrañeza, en algo muy sencillo, muy pequeño. El milagro como una transgresión que no se produce: una ruptura de la lógica despiadada que combato siempre, aquella que Simone Weil expresó en una fórmula terrible:

"¿Por qué cuando un ser siente alguna o mucha necesidad de otro, éste se aleja? Gravedad."

El milagro tendría que ver, en mi mente, con gestos de ternura que, precisamente por la lógica mercantil que gobierna los afectos contemporáneos, nunca llegan: se de-moran, se aplazan indefinidamente, sometidos a desplazamientos, inversiones, y por último a una herrumbe, a una usura. No se da el gesto, el gesto mínimo, el milagro, porque no pertenece al código de los hombres rectos, que viven correctamente, cada uno en su visibilidad, en su lugar (su lugar afectivo, su torre de afectos, pero también su lugar intelectual, profesional, existencial, etc.).

El milagro sería la negación de esa usura que nos niega el vuelco en el otro.

El milagro sería desterrar el miedo al fin.

Acercarse

ésta es mi lectura personal de estos asuntos

/un abrazo fuerte

grillito dijo...

waiting for the guau guau miracle
miau miau miracle
piu piu miracle
glup glup miracle
cuac cuac miracle
beeeee miracle
muuuuuuu miracle

ajrr ajrrr: miracle


cricriii!!

karmen blázquez dijo...

"La espera obstruye el flujo", no lo creo así, la espera debe disolverse en el flujo, debe ser parte del fluir, dejarse ir, acompañar y acompasarse con el flujo, ser pues flujo ella misma.
"El milagro siempre adviene -sin mediaciones, sin el pan sobrenatural- ahí donde no es esperado.", aquí regulín, según a lo que llamemos milagro. Si el milagro siempre adviene, todo suceder es milagroso, pero en mi opinión, esto sería un rimbombante y vacuo cambio de nombre:llamar milagro a todo.
Pero existe la idea y la palabra de "milagro", como suceso extraordinario, inesperado y contra las leyes de la naturaleza, y que no se repite sino en contadas ocasiones. No creo en esos milagros, no creo en la resurrección de Lázaro tal y como es contada por la Biblia, no resucita ni Dios, jeje, ni Lázaro, ni la cucaracha aplastada, ni la hoja caída, ni el árbol quemado. Lo que pase después con los anteriores ejemplos no lo llamaría resurrección, sino que ahí sí que Oriente ha acuñado un concepto que no repugna a mi razón, la re-encarnación,o la redistribución de la energía calorífica según leyes establecidas o por establecer o por cualquieras y ulteriores circunstancias que nuestros sentidos no pueden discriminar.
Para mí, el milagro, lo extraordinario, sin recurrir a fuerzas sobrenaturales, es el arte. La Creación, lo creado o lo que "está" desde siempre,(no necesito invocar causa primera, tampoco eso repudia mi razón),o donde estamos, puede resultar admirable, asombroso, pero para un animal nada tiene de ello. Quizás porque lo abarca completamente, no lo sé. Pero el ser humano, tiene u posibilidad de ejercer con un resultado sensible, una creación de algo que no está dado, no puede hacer un árbol, pero puede pintar un árbol, ésto, a grosso modo, es para mí lo milagroso: un mundo dentro del Mundo, que puede suceder o no, pero si sucede, es tan verdadero o tan falso, tan real o irreal, como aquél del que procede. Y además no tiene porqué suceder. Nadie le manda, nadie le ordena, salvo la imaginación del artista,al cual me parece adecuado llamar creador. Las mayúsculas o minúsculas aquí, no son cualificantes, sino sólo para nominar y que no se confundan las entidades a las que me refiero, por no inventar más nombres a lo que ya tiene nombre.
abrazos
k

Lola Torres Bañuls dijo...

El milagro, la espera, la esperanza. A mi la palabra esperanza no por el significado sino por la sonoridad de la misma me parece una palabra "blanca" bella por sí misma.
Los milagros no existen creo. El camino la espera es dónde debemos encontrar. No busquemos los milagros para sobrevivir vivamos simplemente.

Ya sabes tengo el libro del Tao delante y de nuevo lo abro y os mando esto:

En el principio era el Tao.
Todo surge de él;
a él todo retorna.

Para hallar el origen de algo,
remonta su rastro hasta la fuente.
Cuando reconozcas a los hijos
y encuentres a la madre,
estarás libre de pena.

Si cierras tu mente con juicios
y traficas con deseos,
tu corazón se turbará.
Si libras tu mente de juicios
y no te dejas arrastrar por los sentidos,
tu corazón hallará paz.

Ver en la oscuridad es claridad.
Saber ceder es fortaleza.
Usa tu propia luz
para retornar a la fuente de luz.
Estro es practicar la eternidad.


Bueno el ave zancuda no sabe de milagros.

En esas epocas en que mi hermano estaba tan mal y nos llevaba a todos de cabeza. A veces pensaba que tal vez solo un milagro podía resolver el problema. Pero finalmente pensaba que había que dejar que las cosas siguieran su propio curso. Algunas veces tirar la toalla era la mejor solución. Esperar solo cabía esperar que pasaran los peores momentos sin saber como terminarían.
Otras veces sin embargo volvía a luchar y no me resignaba a no encontrar solución. (En realidad no sé porqué y a qué viene ahora esta evocación de mis recuerdos).

El ave zancuda no sabe si el único milagro que hay es seguir adelante como sea.

A veces voy caminando por Valencia y pienso que este mundo necesita un milagro. La gente anda deprisa, sin mirarse casi tropiezan con uno y no se giran. Mirándo los rosotros de las personas creo que necesitamos un milagro.

Bueno un abrazo Stalker este blog es un soplo de vida.
Gracias por ello.
Voy a seguir limpiando el salón.

Un abrazo grande a todos.

Laia dijo...

"No es posible que al fin el milagro no estalle"
Antonin Artaud
La espera es una trampa. Construimos la vida, la urdimbre de la escritura misma, en torno a una espera infructuosa.El milagro es el acontecimiento, el lapsus, el accidente que irrumpe en una línea aséptica.La grieta en el plano.
(Una pesimista)

Gran entrada.

Stalker dijo...

Ramón:

eres el primero, y hasta ahora el único, en mencionar a Leonard Cohen. ¡Es una canción extraordinaria! Llevo años escuchándola y siempre el mismo temblor...

El milagro es eso, también; son muchos regalos de lo inesperado-cotidiano. Aunque en esta entrada estaba pensando en otra cosa, algo más específico, como le cuento a Ataúlfa...

"La ribera de la magnitud"... Muchas gracias, Ramón. No me importaría que Marienbad fuera una orilla, quizá la tercera orilla de un río olvidado...

abrazos

Stalker dijo...

Emma:

de lo que estoy seguro es de que los milagros creen en ti...

besos

Stalker dijo...

Belnu:

creo poderosamente en la frase que nos traes. Soy profundamente descreído y ateo, pero en cierta forma profundamente creyente, no en un credo pero sí en ciertas cosas que nos atraviesan. No hay contradicción...

abrazo

Stalker dijo...

LUG:

la imagen del niño es precisa y preciosa. Creo que hacemos exactamente así.

Quizá haya una sala de espera para la llegada de eso inadvertido y que calla -y que al llegar nos enmudece-. Pero habría de ser una espera sin proyección de deseo, una espera sin "fantasma", sustraída a la lógica de la espectralidad deseante, que anticipa y configura nuestra atención de acuerdo a pliegues pulsionales; de no ser así, de estar la espera mediada por el deseo, tal vez esa "energía" que depositamos en el acontecimiento por venir clausure su advenimiento o lo desplace. Bien podría ser así si el milagro necesitara cierta vacuidad a su alrededor, cierto lugar donde crecer...

Abrazos

Stalker dijo...

Querida Isabel:

hay mucha paz y árboles en tus palabras.

Encontrar la inocencia del niño para descansar en ella y así esperar, y que todo nos alcance sin juicio, sin aplicar a lo que acontece una plantilla preconcebida...

esperar, descansar...

un abrazo fuerte

Stalker dijo...

Grillito:

El cerco de animalitos onomatopéyicos abre el espacio para una ofrenda: lo pequeño, lo calentito, surco de vida diminuta, pan de niño

waiting for the cri-cri!

abrazo

Stalker dijo...

Karmen:

entiendo la espera como la espera del milagro, no la espera o la expectativa, el dar el tiempo en sí. El milagro condiciona la espera, arroja quizá una sombra en ella: la espera cobra una densidad y proyecta un espectro, anticipa, anhela, in-forma, cree reconocer; la espera in-corpora el cuerpo del milagro antes de que éste acontezca. Por eso, en esta lectura mía personal, no deja fluir, ocluye algo: acota lo imprevisible, reduce los márgenes, teje una red que atrapará lo informe y lo nombra, y al nombrarlo, al hacerse esclava de esa proyección deseante, desvía lo que fluye.

Al menos yo lo veo así.

Como tú misma dices, depende de lo que entendamos por milagro. Debería haberlo definido previamente. Lo he hecho en mi respuesta a Ataúlfa: me disculparás si no lo repito para no redundar. El milagro, este milagro, es algo muy concreto (nada trascendente), ajeno a cualquier designación, reacio a inscribirse en uno u otra legibilidad pactada. No todo suceder sería milagroso: lo sería aquel gesto de ternura inadvertida, que tanto se niega a aparecer cuando el fantasma lo bloquea. Simone Weil habla de algo parecido, con otras palabras, en algún lugar.

Sería un término fundacional de una analítica existencial privada, tal vez intransferible: un soplo de vida.

Agradezco tus bellas consideraciones sobre el artista,

abrazos

Stalker dijo...

Lola:

el milagro pequeño, y el poema, nos lo traes tú siempre. Puede que no te des cuenta de la belleza y la intensidad que hay en tus comentarios. Y la ternura que respiran...

"Si cierras tu mente con juicios
y traficas con deseos,
tu corazón se turbará.
Si libras tu mente de juicios
y no te dejas arrastrar por los sentidos,
tu corazón hallará paz".

Esto guarda relación con lo que quiero decir. Gracias por susurrarme estas palabras al "espíritu",

un abrazo fuerte que sí llega

Stalker dijo...

Laia:

me uno a tu pesimismo (y cuánta vida dentro, cuánto cuerpo dentro, de lo que encorsetamos en el vocablo "pesimismo"), a tu grieta y a la ruptura de la línea aséptica...

y ahora me pregunto: ¿cómo merecer el acontecimiento?

"Toda revelación ha de merecerse"

Al alcanzarnos, el milagro nos percute y re-percute brecha viva

garganta cae temblor

/abrazo fuerte

NáN dijo...

Estoy de acuerdo, como está de acuerdo la piel, con lo que dices.

Isabel, cuando trae esos versos de Rilke que no conocía y tanto me han gustado (Tú no no tienes que entender la vida, / entonces será como una fiesta"), apoya lo que dices y lo que siento.

Y creo que esperar sí obstruye el flujo, porque es un marco mental para que suceda algo dentro, en lugar de estar con claridad para percibirlo donde suceda.

Donde suceda, celebrarlo y seguir, hasta que suceda otro. Eso son lo que llamamos "milagros", en lugar de "sucesos".

Con mi deseo para todos de que la vida sea una "fiesta",

Un abrazo

òscar dijo...

agradezco siempre tus textos porque proponen un nuevo espacio de revisión y obra.

la espera tiene aliados. buenos o malos. ahí, elegir. elegir bien. cambiar el modo espera.

el siguiente estadio a la espera (esperando) para mí suele ser algo que por ahora llamaré X.

(...)

después de unos cinco minutos vuelvo a escribir.

he mirado las nubes. he acompasado mi ritmo a ellas.

he procurado, en este tiempo, acompasar mi agua interior como hacen ellas. ninguna nube pudre su agua. hacer lo mismo.

despejo la X.

X = acompasarse en la nube.

la nuebe no espera. la nube hace nube y no hace nube. se ocupa por entero a su misión. ser nube.

entonces, òscar bebe agua de un vaso. haya o no agua o vaso cerca. eso carece de importancia.

ver.

el milagro sería la lluvia. no esperar la lluvia. caminar hacia el río. hacer tangible el vaso con agua. sin precipitarse. calmosamente. como hacemos con las cosas que son fáciles de realizar. por suerte, muy pocas veces nos encontramos en mitad de un desierto. aun si eso ocrurriera nuestra mirada deberá dirigirse a lo que contiene agua, no milagro. una planta, por ejemplo. o nuestra propia orina.

es consuelo reside en nuestros pasos, no otra cosa que obra.

una última cosa: no beber toda el agua. dejar un poco. ofrenda. agradeciemiento.

tener plena consciencia de no ser gurú. solamente alguien que fluye. alguien en corriente aun en el pozo más hondo.

pozo es interior y corriente. almacén fresco. no caída, no estancamiento.

muchísimas gracias, siempre.

besos,
ò.

Stalker dijo...

Nán:

gracias por tus precisiones, que comparto plenamente,

y hoy deseo que tú también seas una fiesta, y que "nos seas" una fiesta,

te celebro, pues,

un abrazo

Stalker dijo...

Querido hermano búfalo:

tus palabras-maná caen y alimentan, ofrecen un contrafuerte a la sed en la travesía del desierto. Nos des-obran,

apelan a una forma de descreencia y ofrenda que es también hospitalidad incondicional, ofrecimiento sin reservas.

no podía ser de otra forma en un animal tan mamífero

¿sabes? si te paso la varita de zahorí por el lomo descubro de dónde vienen tus aguas emergentes: las líneas de fuerza que se proyectan desde un ritmo de lectura que tienes tan asimilado que quizá ni siquiera lo percibes (creo que sabes a qué me refiero). Y saludo esas aguas vivas cuando me llegan en tus palabras, sin opacidad y sin reserva, en esa legibilidad que excede todo pacto y todo cerco.

"nuestra mirada deberá dirigirse a lo que contiene agua, no milagro"

Habría que haber inscrito esto en el frontis del Todo de Delfos en lugar de la ilustre necedad del Nosce te Ipsum (como si el Ipsum fuera una entidad cognoscible, una estancia o una visión),

estas palabras desversan, despoeman, desventran toda prevención, toda cautela, y nos hacen vivir en el unísono después de haber abjurado de todas las jerarquías cromático-musicales; el unísono nos percute en el abajo, en el doble gesto de congregarnos y deshacernos. lo que contiene agua, no milagro

en tu flujo, obra-des-obra: la obra se excede y el excedente anonada el obrar

ser nube, contener el flujo, no consentir al milagro: la lluvia. perseverar ahí, grávida

acompasarse explorando la desarmonía de la obra al desobrarse: esperar: expectar: romper el compás

te rompo el alma y me meto dentro, animalhermano

leonardo dijo...

Entiendo poco de estas cosas, pero estoy de acuerdo con Laia : el milagro es el accidente, la grieta en el plano. Y esperarlo, también creo que es romper el flujo. La espera (la esperanza) es una falsa certeza. Destruye. La iglesia fabrica el milagro, hace la procesión, lo solicita ¿dónde, entonces, está el milagro?
Esperar sin expectación. Mejor : saber: el milagro ocurre, y punto. No es necesario esperarlo. Poco importa que no ocurra.
un abrazo

Lola Torres Bañuls dijo...

Oscar que bonito es tu respirar-agua. Bebo tus palabras y dejo un sorbo para el agradecimiento y la ofrenda.

Agua de lluvia para bebersela y ofrecerla.
Salut

Un fuerte abrazo.

Stalker dijo...

Leonardo:

poco importa que no ocurra, y sin embargo ocurre, muy cerca.

Aquí mismo, en Marienbad, ha habido algún milagro visible y alguno invisible (aunque visible para mí),

y llegan cuando no se los espera

«¿Acaso ocurre esto? -No, esto no ocurre. -Algo viene, no obstante»

Blanchot

un abrazo

Stalker dijo...

Lola:

es que Òscar es un poeta sumergido. De los más pequeños. Un autético abejorro poético (con las patas disemina el polen)

En otras palabras: un "mostro". No "un monstruo" sino, como decimos en Andalucía, un "mostro" (pronúnciese con la entonación, la cadencia, y el acento adecuado),

abrazo zancudo para ti

rosso dijo...

Lo que yo entiendo por milagro es algo que tiene mas que ver con el termino transformar o mas exactamente -transfigurar- (dentro) y no se abre como "hecho" (ya finalizado en sí),
sino como una revelación que nos abriga, que comienza a latir tansfigurándonos.

Stalker dijo...

Rosso:

ésa es otra definición de milagro muy bella y precisa, y que comparto plenamente.

El milagro, como todos los constructos de nuestro pensamiento, puede abordarse desde perspectivas diferentes, significar algo distinto cada vez. Un milagro, cada vez. Cada vez única: esa vida, ese mundo que se ofrece, se declina o se pierde, en ruina o crepúsculo.

De todas formas, el milagro al que aludo en esta entrada, o mi lectura personal del mismo (explicitada en la respuesta a Ataúlfa), tampoco se abre como un "hecho" finalizado y exterior: ese gesto de ternura también es interioridad: aparece fuera pero se vierte dentro, es el dentro el que lo acoge, se predispone a recibirlo: el dentro construye la espera, se vuelca en la espera del acontecimiento, de lo que advendrá sólo si se lo espera. Y aquí, paradójicamente, habría una espera que no espera, un significado completamente exterior al sentido común de la espera.

En fin, creo que no consigo explicarme claramente. Diré más bien que esa ternura no se da fuera sino dentro, en el aquí. Esto estaría en sintonía con tu visión del milagro.

gracias por hacer el milagro dentro de ti, inquietando tu propia forma de mirar,

abrazos

Elena Rufaco dijo...

Ciertamente, esperar un milagro es casi una paradoja, porque yo también soy de las que cree que los milagros ocurren cada segundo (parece el título de una canción), ¿o es que no es un milagro, ya de por sí, el funcionamiento de los complejísimos mecanismos biológicos que nos mantienen vivos? Eso que nos permite que simplemente estemos aquí, unos escribiendo en un ordenador y otros leyendo en una pantalla…(Parezco ya el Punset). Gracias, fantástica reflexión… ¡fantástica foto!

Elena

Stalker dijo...

Elena:

todo esto es sin duda un milagro. El mero hecho de estar vivos, cuando todo conspira para que no sea así. Si tenemos en cuenta el entramado de casualidades -y causalidades- que hacen posible que estemos hoy aquí, en este insignificante píxel azul (siguiendo la línea de reflexión de Carl Sagan), es casi imposible y sin embargo aquí estamos...

un abrazo

ana dijo...

Como he llegado tarde a Marienbad, me dedico a peregrinarla, con el deleite de hallar maravillas, milagros, para entrar en la dinámica de este post, en el que me veo impelida a escribir. Me resulta imposible no pensar que todo es un milagro. Si transitamos de puntillas al borde del abismo, ¿cómo no sentir que vivimos de milagro en milagro? Lo excepcional es lo que ocurre cotidianamente, pero nos confundimos por la perversa perspectiva de la estadística. Más bien me sumo a la frase de Artaud, el milagro siempre estalla, es más, intuyo que el milagro no ocurre, sino que nosotros le ocurrimos a los milagros, les caemos de improviso,le estallamos en la cara, y por la deficiente perspectiva pensamos que es al revés.Cuando nos resbalamos,perdiendo el equilibrio, cuando abandonamos el camino, cuando olvidamos alguna frase del guión, cuando nos dormimos en mitad del discurso (del nuestro), caemos directo y de zopetón en la malla de los milagros. No hay necesidad de esperarlos, ni desearlos, ni invocarlos, sólo hay que distraerse un poquito, desenfocarse, tartamudear, bostezar, y daremos de bruces con algún milagro.Recuerdo ahora a Simone Weil, quien pensaba que si se ama a Dios pensando que no existe, él se manifestará... esto me suena a milagro... el desenfoque: amas lo que no existe y se hace presente...

Escribir esto en diciembre 2010 desde mayo 2011, es un milagro, Stalker. (disculpa la extensión)

saludos,
anamaría

Stalker dijo...

Anamaría!

Es un milagro que escribas esto, sentirte escribir así, sentir así, abrir ese cauce, desde el tiempo y el espacio,

gracias por entregarte al pequeño milagro que entre todos vamos siendo...

y abrazos

 
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