jueves, 25 de septiembre de 2008

El insecto observador

En la arena de una playa, dos escarabajos ejecutan sus escarceos amorosos. Sonrío. La realidad supura vida por todas sus heridas abiertas, inconclusas. Percibo, no obstante, algo extraño en esa cópula. Me acerco, observo, impregno mi observación de prejuicios antropocéntricos. Uno de los escarabajos está aplastado, moribundo; el otro, incorporado sobre el primero, se lo está comiendo –meticulosamente. Lo que imaginaba un precario rito nupcial, la consumación de un himeneo liliputiense, resulta ser un acto de canibalismo. Ceden los diques que contienen mi necedad, exclamo: “¡qué brutalidad, se come vivo a su hermano!”.
Pienso en cuantos Gilgamesh, cuántas epopeyas y tragedias no habrá en el mundo de los insectos, que carecen de las imposturas e hipocresías del nuestro. Pienso en un insecto erudito que historiara las calamidades, el vértigo de esa “civilización” que ignoramos. Pienso en las matanzas, las alianzas, los símbolos, las herejías, en los mitos de ese mundo imperceptible vasto y desconocido.
Proyecto nuestros errores sobre todo cuanto veo, soy necio, hombre al fin.

6 comentarios:

Fackel dijo...

Cuántas sugerencias nacen en torno a la observación de una cópula, Mr. Stalker. Pero ¿vd. llegó a creer alguna vez que la cópula humana no tenía también algo, poco o mucho de canibalismo? Ah, claro, el simbolismo. Hable de los simbolismos, Stalker, hable...

(Por cierto, vd. me recuerda a uno que llevo dentro de mi: determinadas situaciones me ponen en el disparadero de pensar en casi todo...en las matanzas, las alianzas, los símbolos, las herejías, en los mitos de ese mundo imperceptible vasto y desconocido...por eso, yo le entiendo en lo que parece un derivar inquietante en su observación inicial de la cópula de dos escarabajos)

Stalker dijo...

Gracias, Fackel, por llamarme de vd. Ya sabes que puedo ser tu nieto, o que al menos te considero un tío abuelo.

Creo que llevas dentro de ti un enjambre de seres que pugnan por salir... Abrazos.

Condesa Morfina dijo...

Fackel tiene razón, la cópula humana tiene algo de canibalismo, o al menos una parte de destrucción. Pienso en ciertas relaciones dañinas, donde el afán de posesión del otro acaba por aniquilar a ambos seres, acaso no es eso muy común?
Formamos parte de un todo, y no eres necio por comparar especies que parecen tan dispares, en el fondo somos bastante más inhumanos que los escarabajos que describes.

Stalker dijo...

Es tan difícil ponerse en el lugar del otro, atender a sus requerimientos, sus carencias, sus huecos...vivimos en plena inflación egoica que nos ciega ante la querencia el otro, y así seguimos...

ana dijo...

stalker, sigamos intentando ponernos en el lugar del otro, mirémoslo atentamente, cesemos las exigencias, sino lo hacemos no vamos a poder amar, y cuánta pobreza entonces. es difícil amar, son difíciles las relaciones, el otro, porque nos acercamos mucho y eso es peligroso, eso quema, pero quizá sea lo único que realmente merece la pena.

yo también pienso que la cópula humana tiene algo de canibalismo, ¿y no es horrible que todos pensemos que tiene algo de canibalismo?, ¿dónde está el amado con la amada transformada?, ¿sólo tenemos lunas de hiel?

Stalker dijo...

En realidad no era simbolismo: encontré esos escarabajos de verdad, y aunque es cierto que su comportamiento puede aplicarse a las relaciones humanas, me resisto a creer, como Bergman, que éstas se gobiernen exclusivamente mediante la depredación y un complejo sistema de servidumbres.

Creo en la ternura, y que con ella (casi) todo se puede vencer... y podemos conseguir otra cosa aparte de las lunas de hiel.

Abrazos

 
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