viernes, 6 de mayo de 2011

El impostor sagrado


Foto: Leonard Cohen en un momento de intensa búsqueda de la inspiración...

Entre los miles
que son conocidos,
o que quieren ser conocidos
como poetas,
quizá uno o dos
sean auténticos
y el resto son impostores,
rondando por los recintos sagrados
trantando de parecer genuinos.
No hace falta decir
que yo soy uno de los impostores
y ésta es mi historia.

Leonard Cohen, Libro del anhelo (trad. Carlos Manzano)

31 comentarios:

vera eikon dijo...

Stalker, al leer esto me doy cuenta que tampoco hay nada malo en la impostura. Al fin y al cabo ¿qué es lo genuino? ¿el escritor o el sentimiento que provoca en aquel que lo lee? Sin duda me decanto por lo último...Así que vivan los impostores que son capaces de provocar sentimientos genuninos. En fin, que me rayé...
Un abrazo

Lola Torres Bañuls dijo...

Pues yo he leído eso y me siento identificada con los impostores. Soy una impostora y siempre dudo de lo que escribo. Pero a veces necesito escribir a pesar de ello.
Y entonces pienso que solo soy un ave zancuda eso me consuela bastante.

Un abrazo.

emmagunst dijo...

"Dime con quien andas y te diré quién eres..." soy una maldita IMPOSTORA!

Fackel dijo...

¿Quizás uno o dos? ¿No son demasiados? Y yo que iba descubriendo que toda expresión está cargada de impostura, ficción, doblez, alteración y engaño, y me iba acostumbrando...jaj. Precisamente reconocer esa impostura es lo que desacraliza y te hace sentir en este mundo. No en el mundo de los genuflexos sino en el de los sublevados. Los que no (se) reconocen en la impostura leen la Biblia (o mejor dicho, no la leen, la rinden culto) Los que la aceptamos literariamente, la gozamos. Lo importante es aclararse luego si uno sigue los preceptos de la impostura o se queda en el juego.

Un abrazo, compañero.

Say dijo...

Los impostores sublevados son los que saltan los muros.

Los muros que las grandes y excelsas sagas levantan alrededor de sus feudos, que es todo el país donde viven y se “desarrollan”. Los clanes artísticos, esos que dicen que su arte lo llevan en los genes. “Los artistas somos...”. Y se les llena la boca con la palabrita.

Esos que ven llegar a un “advenedizo” se preguntan, y éste de dónde ha salido? de quién es hijo?, qué tiene?, quién lo recomienda?. Los que creen, ¿y será posible que lo crean de verdad?!, que acumulan en sus familias, por transmisión divina y genética, todo el talento. Y generación tras generación todos son escritores, poetas, actores, cantantes...Claro!, luego piensan que los demás han venido a este mundo a aplaudirles y a contemplarlos...

pero no, los “parias”, los rebeldes impostores, se ponen escribir, a entrometerse, a componer, a crear...a decir.

Gina dijo...

Yo creo que es muy cierto ese dicho, pues no todos los poetas de la red estan dotados del talento necesario como para llamarse poetas. Si bien es cierto, escribir es bueno y sano y mientras más se practique la escritura más se pule uno. Lo cierto es que ahora cualquiera "se cree" importante y POETA, si por ejemplo ha publicado un compilado de sus poemas, y/o es un advenedizo de los blogs, con pretensiones y complejos escondidos de tener un ego desmesurado...Pero bueno, los hay de todo calibre, algunos a quienes no nos importa ni interesa publicar libros y a otros que les parece "muy fashion" tener un libro, pero que normalmente no saben cosas básicas de escritura.
Es verdad, los hay de todos, otros de los blogs y sin tantas pretensiones sin embargo merecerían mucho más y pareciera ni se han dado cuenta de su enorme talento. A éstos últimos voy siguiendo yo, pues no se lo tienen tan creido.
Besos

Gina

Bel M. dijo...

Me encantaría declararme impostora, pero ni siquiera sé lo que soy... entre tanto, decirte que he recibido de la Central la información de que mi querido Antonio Rodríguez presenta libros de mis apreciados Arturo Borra y Laura Giordani y que me encantaría estar ahí... pero coincide con la semana de poesía y ya me había comprometido con los amigos del Laberinto para ir a su lectura, el mismo día, casi a la misma hora.
Lo siento muchísimo, estaréis, eso sí constantemente en mis pensamientos. ¡Mis mejores deseos para ti y para ellos ese día! Y un abrazo grande.

Laia dijo...

A mí me parece que considerarse o llamarse "poeta" ya es una impostura en sí misma...¿qué es ser poeta?... hay que buscar, no tratar de ser poeta ni ningún otro coágulo...

Sobre Leonard Cohen, solo por haber compuesto e interpretado "Suzanne"... ya puedo morir tranquilamente escuchando esa canción.

PD: me doy cuenta,a tenor de tu respuesta anterior sobre el libro de Chantal Maillard, de que en "Bélgica" no había llegado aún al primer INTERVALO. Ahí hay un regreso, una densidad concentrada, una detención continua que se atropella... Estoy disfrutando de una lectura pausada, y ese es el mejor modo, creo, para una lectora compulsiva. Poder permitirse esa lentitud. Saber que en ella encontraremos.

LUG dijo...

No sé si, después de lo visto, el poeta es aquel impostor que reclama la atención con quiebros de impostura (como el payaso que hace piruetas para ser reconocido en su condición payasa) y con fantasmagorías de autenticidad (el payaso lanza aforismos y gestos de profunda humanidad, mostrando la célebre seriedad - o tristeza - del payaso).

En todo caso, debe de molar eso de declararse impostor en medio de una reunión de voces líricas... y por lo que sé del mundo de los poetas, es afición aún más frecuente la de sorprender en imposturas a los otros.

Será cosa de la hipersensibilidad.


Sin embrago, después de parar mientes en esta oposición "autenticidad/impostura" no sé si se puede ser festivamente feliz (aunque se sea Pessoa o postmoderno) al tomar conciencia de sí en la impostura. ¿Por qué elegir en el par el camino del engaño? ¿es para herir al otro - al enemigo - según el principio y la práctica de ganar aunque se pierda (mucho) si pierde también el otro(aunque sea poco)? ¿Por qué esa afición a nombrar a la bicha: Seré auténtico y coherente y original? ¿Es que no hiere un poquito descubrirse impostor, incoherente, plagiador?

Yo, que soy una genuina tortuga de dos cabezas, me digo que me tienta la autenticidad.

Un auténtico abrazo (sea, un abrazo con brazos).

NáN dijo...

Ser humano es ser impostor en busca de algo verdadero. Lo que es negativo es ser un farsante que pretende engañar.

Un abrazo

(he visto que tengo abajo textos de Maillard en los que engolfarme).

Stalker dijo...

Vera:

interesante reflexión. Por supuesto, el poema acaba escribiéndose dentro de uno: somos copartícipes, siempre: recreamos, injertamos el pulso ajeno en el nuestro... Por eso no es extraño que la literatura de los impostores produzca emociones genuinas. Ocurre constantemente...

un abrazo

Stalker dijo...

Lola:

no puede haber impostura en un ave zancuda. No puede haberla en un animal. La doblez es el triste privilegio de los hombres. Tú eres un pajarillo en las marismas,

saludo tu paso lento y te abrazo

Stalker dijo...

Emma:

¡Imagina a los que no escribimos! No somos ni impostores ni poetas. Eso nos deja un amplio campo de proyección fantasmática o de ilusiones: podemos ser un prado, barro en los zapatos, escamas de un pez abisal, la tinta con la que el impostor escribe un verso...

¡un abrazo!

Stalker dijo...

Fackel:

cuánto tiempo sin verte por aquí, eres más que bienvenido...

supongo que toda escritura, por genuina o sincera que sea, necesita de cierto artificio: ya el estilo, el ritmo propio, la selección de campo semántico, implican un sesgo de la percepción, una inclinación, quizá una violencia. Y aun así hay grados: hay imposturas rotundas, y las hay que en su devenir muestran, precisamente, la fabricación impostada del tejido, el armazón estructural -estilístico, pero también mental- que configura eso que damos en llamar "obra".

En cuanto a los poetas, tengo muy claro cuáles son los impostores más rotundos, los más filibusteros e infames (desde cierto punto de vista). No te sorprenderá saber que muchos de ellos son "grandes" poetas, aspiran a la grandeza (¿hay acaso impostura mayor?), y su indudable calidad no está reñida con su indudable impostura: a veces es complementaria...

Deslicémonos pues, una vez descubierto el juego. La superficie es maravillosa una vez que hemos desactivado la tentación de la (impostora) profundidad...

salve

Stalker dijo...

Say:

me encanta tu reivindicación de la impostura del paria, el excluido, el que no habla la lengua del clan...

Por desgracia tienes razón en lo que dices y la cultura se va forjando a partir de una mentalidad tribal: yo soy amigo de tal o cual y por tanto apoyo a mis amigos, que a su vez me devolverán los favores. En el mundo de la poesía, páginas como "Las afinidades electivas" son un vergonzoso ejemplo de estas prácticas endogámicas, por no hablar de los premios amañados, de las carreras que se hacen trepando a la sombra del pope de turno, repitiendo las melodías consabidas tan sólo para agradar y tener derecho a la cuota de beneficios públicos. Es una realidad lamentable, cultivada incluso por poetas que "juegan" limpio, que son sinceror y comprometidos, que indagan en su propia voz, y que sin embargo son incapaces de sustraerse a las "políticas de la amistad".

Quien no habla la lengua del clan, ya puede esmerarse en habitar los márgenes, la ciénaga o la alcantarilla, y buscar ahí su propia lengua, que será siempre la de la exclusión... Será tal vez un impostor, pero en otro sentido: no hablará ninguna de las lenguas de poder, tecnomediático, grandilocuente, po(e)sible. Pero disfrutará de una libertad interior que desconocen quienes se genuflexionan en la Corte y saben qué bota hay que lamer a cada instante...

¿Te he dicho alguna vez que me encanta tu furia lúcida?

¡Un abrazo!

Stalker dijo...

Gina:

saludo tus palabras y les pongo el cuenco de mendigar: que sean hojas caídas en él. Para eso está ese cuerpo de manos y barro...

Es cierto que Internet es la exacerbación de los heterónimos y puede ser un campo fértil para la desmesura egoica. Por suerte, también es un camino para lo pequeño, lo invisible, las huellas secretas que se adentran en el bosque y no pretenden nada más que darse, el propio trazo, la intimidad con la piedra o el árbol,

El poeta que más me interesa es al fin y al cabo la tortura, el caracol, la hiedra: en esa lentitud hay un grado ínfimo de impostura. O así lo siento...

un abrazo

Stalker dijo...

Bel M:

la semana de poesía de Barcelona, con tantos y tantos actos...

los libros de Arturo y Laura son excelentes, te invito a buscarlos y hundirte en ellos...

en cuanto a la presentación, haré lo posible por ir: presenta Òscar Solsona, un auténtico fenómeno en estas lides...

un abrazo

Leonardo dijo...

Decirse impostor es también una impostura. Y más aún cuando se ha alcanzado la celebridad con la que muchos sueñan toda la vida sin alcanzarla jamás. Un vasto programa esto de la impostura. Tú lo dices, incluso gente que escribe de la manera más honesta y genuina no escapan a las triquiñuelas del mundo poético-mediático. Entonces, sí, como Vera dice, hay impostores capaces de provocar sentimientos genuinos y de saltar los muros, sin duda. Desde el momento en que entras en algún círculo la impostura se esconde dispuesta a caerte encima en cualquier momento.
Ahora, si uno escribe, ¿qué hacer con lo escrito? Si abundan los que piensan no en escribir sino en publicar (la literatura toda está hecha de ellos pero se han colado unos cuantos de los otros, por fortuna), ¿qué pueden hacer los otros? Por formar parte de los poetas impostores que se autopublican y cuecen a diario su vanidad con una bitácora, me gustaría decir como Gina, a mí no me interesa publicar, pero sería un extraordinario mentiroso. Si ocurriera me pondría a saltar de alegría como decía Truman Capote. ¿Por qué? Por lo mismo que ella dice, porque cuando veo muchas de las cosas que se publican me digo que, finalmente, porqué yo no? Si uno se publica (o se hace publicar) es porque considera que puede (o debe?) ser leído, que tiene algo qué decir y ha encontrado la mejor manera de hacerlo y porque una o dos personas cercanas le han dicho que escribe "genial". Vivimos un tiempo de poetas, nunca había habido tantos. A lo mejor mis palabras no son más que un resollar por la herida, porque es muy doloroso escribir en el silencio, fuera del mercado de los libros o de los reconocimientos, aunque sean pequeñitos, los de un pequeño círculo son ya bastante. Que lo que hemos escrito en nuestra madriguera (y pienso aquí en el ensayo que leí ayer de Arturo Borra) alcance a otra persona nunca deja de resultar maravilloso. No sé si existan personas que escapan a ello, si las hay nunca lo sabremos.
Y ya basta de abusar de tu casa,
un abrazo enorme

Belnu dijo...

¿Quién no se ha sentido un impostor, un fraude? Yo me siento por lo menos intrusa en todas partes...

Stalker dijo...

Laia:

¡cuánta razón tienes!

El coágulo, la etiqueta, otra forma de poner cercos a una realidad y empobrecerla...

Para mí Leonard Cohen fue sobre todo "Avalanche", "Joan of Arc", "Dressrehearsal rag", "Love calls you by your name", aunque "Suzanne" siempre me pareció una maravilla...

respecto a libro de Chantal -por cierto, quizá la única autora de poemas, junto a Henri Michaux, que ha rechazado abiertamente ser considerada "poeta"- verás que poco a poco el libro hace algo con el lector. Lo hace más lentamente: "Husos" te instala en su centro en dos o tres páginas; "Bélgica" es más lento, requiere otra demora; pero te lleva a sitios donde como lector (al menos en mi experiencia subjetiva) nunca has estado. Es un libro que cierra un ciclo y que explica muchas cosas. Y uno de sus libros más complejos pese a una aparente mayor liviandad (en relación al más "duro" "Husos"),

seguimos leyendo los signos en el cieno, con avidez compulsiva...

un abrazo

Stalker dijo...

LUG:

no sólo te tienta la autenticidad, sino que, a pesar de tu lógica bicéfala, no conoces la lengua bífida, la ley de la sierpe...

me gustaría poder responder siempre a tus preguntas pero sólo ahondan las mías, me hacen eco, y encuentro eso muy fecundo,

un abrazo fuerte

Stalker dijo...

Nán:

es así como dices...

espero que seas devorado por esos textos, ya verás lo que encuentras...

un abrazo

Stalker dijo...

Leonardo:

nunca abusarías de esta casa... tus comentarios aportan una riqueza y una vida insustituible y muy valiosa...

a mí me parece legítimo querer publicar, incluso pertenecer al mundo literario, con sus muchas y pequeñas imposturas. Hay otras cosas que me gustan menos, como cuando editoriales de reconocido prestigio practican estrategias de mercado cuya pretensión es ahogar la multiplicidad de las voces, como ahora hace Visor: amparándose en una supuesta "ininteligibilidad" de tanto poeta hermético. Lo llaman "defensa de la poesía": hay que defenderla, al parecer, de los discursos oscurantistas, de los Paul Celan, de los e.e.cummings, de las Jorie Graham de este mundo. He ahí la mayor impostura: la imposición de una única lengua, de una legibilidad absoluta que no requiera esfuerzo ni pasión.

Las demás pequeñas imposturas, Leonardo, son asumibles e incluso necesarias; de no ser por ellas nos perderíamos a autores valiosos y algo dejaría de latirnos. Tal vez la propia vida, ya en exilio...

un abrazo más que fuerte

Stalker dijo...

Belnu:

bien mirado, sentirnos intrusos hace posible que el otro nos acoja, construye el principio de la hospitalidad...

un abrazo!

Stalker dijo...

Los blogs siempre deparan sorpresas: nadie ha comentado la insólita y extrema fotografía de Leonard Cohen ni su momento de inspiración ;)

Arturo Borra dijo...

Querido Stalker, esa búsqueda de inspiración se asemeja a un grito, no sin cierta desesperación. Un grito nada impostado. Recuerda el dolor que está en eso que los románticos llamaban "genio creador".

Me parece que en algunos comentarios se está confundiendo impostura poética con falta de pericia. La poesía como arte buscado puede quedarnos más o menos lejos, pero suele convocar pasiones genuinas. Después quedan esos "simuladores de abismos" como decía Nietzsche, pero en la escena actual me parece que lo que predomina es un nada impostado deseo de éxito en los templos de la estética, acorde a la "operación triunfo" en que están convirtiendo el campo poético presente.

En fin, aunque no sé cuál es el contexto de esa foto, el gesto de Cohen me remite al horror de Munch.

Va un fuerte abrazo,
Arturo

Lola Torres Bañuls dijo...

no, no la he comentado porque casi no la miro. Me produce pavor o miedo entonces leí el texto pero no ví la foto. Un ave zancuda se asusta facilmente y tiene la agilidad de volar sobre lo que no quiere ver.

Un abrazo.

Stalker dijo...

Arturo:

en estos tiempos menesterosos hay que apostar por la lucidez, la vida a quemarropa y la renuncia al lenguaje normalizado,

pronto os tendremos por aquí, para conversar de estos y otros temas,

un abrazo fuerte

Stalker dijo...

Lola:

¡no te asustes! Es ciertamente una foto tremenda, pero puede sobrevolarse con el corazón intacto...

besos zancudos para ti

José Antonio Fernández dijo...

Impostor es querer ser lo que no se es y todos los que se creen poetas lo son. La poesía es camino, no es meta. No se llega nunca, pues avanzas y retrocedes y avanzas. Un poeta es un iluminado y no se puede ser poeta por horas, aprendiz sí, o impostor, pero ser realmente poeta no está al alcance de demasiados . No quiero molestar con este comentario pero falta transgresión en la poesía, me cuesta verla pero la hay, en el mundo de los blogs la hay, pero no deberíamos llamarles poetas pues esa palabra tiene un significado que no hay que banalizar. El escribir poesía, aún siendo buena, no da por derecho a tener el carnet de poeta y es muy pretencioso querer que le llamen a uno poeta, sobre todo porque sería mentira.
Poeta y poema han de ser la misma cosa, estar fundidos, y los lectores disfrutar a la par de ambos.
Mientras, seguiremos leyendo de la impostura de muchos. En fin es mi modesta opinón.
Un abrazo.

Stalker dijo...

José Antonio:

gracias por tu magnífico comentario,

estoy de acuerdo en que falta transgresión en la poesía, pero ésta también existe en un puñado de voces que van sobreviviendo contra la hegemonía de los clanes imperantes...

pero es cierto que hay que buscar, indagar, romper el lenguaje y el alma si es preciso, para encontrar la grieta definitiva, el hambre...

un fuerte abrazo

 
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