domingo, 8 de noviembre de 2009

This is it



El otro día fui a ver "This is it", el documental sobre Michael Jackson... Fui a verlo con cero expectativas, convencido de que se trataba de una operación comercial de dudosa calidad. Fui porque en los últimos meses me he acercado al personaje y a su obra con una visión aproximadamente desprejuicida, he querido ver y comprender antes de juzgar, y corregir la condena apresurada que tantas veces he realizado a propósito de su figura. He tenido palabras muy duras contra Jackson pero ahora, después de acercarme al hombre y a la obra, ya no puedo sostenerlas: se me ha ido insinuando una compasión cada vez más intensa, y una comprensión del destino trágico de un ser que estuvo acosado por emociones atroces: el miedo, la angustia, la soledad, que gobernaron el centro de su vida y son la fuente de sus excesos, extravagancias y neurosis. Esa empatía ha desactivado mi reticencia y mi desconfianza. ¿Seré un converso? No lo sé, sólo sé que creo haber entendido, o imaginado, lo que debe ser habitar en una soledad cercada, ser el Otro irreductible, en una alteridad inalcanzable y sin embargo asediada por miradas que odian y críticas feroces, y también alimentado por ilimitadas devociones. Es difícil imaginar a alguien más solo que Michael Jackson, más solo y con tanto miedo (en los documentales sobre su vida, el miedo, y la reacción infantil al mismo, parecen regir todos sus actos y deseos, desde el miedo a la muerte y a la enfermedad hasta el miedo más insospechado en alguien como él: el miedo al público, que en su adolescencia le hizo querer subir al escenario con una máscara... máscara que se apresuró a confeccionarse años después).

Hace poco alguien en quien tengo una gran confianza decía que Michael Jackson era una obra de arte contemporáneo. Y tal vez pueda entenderse como body art sometido a una feroz operación de montaje-desmontaje, cuerpo desmembrado y sucesivamente devorado por los fans y reconstruido por esa imagen especular comunitaria... un mito, un símbolo activado por la idolatría de las masas, una máquina de guerra de la era Reagan. Michael Jackson, decía esa persona, sería el perfecto andrógino, la perfecta criatura que está en el vórtice, que habita simultáneamente todas las encrucijadas: ni hombre ni mujer, ni joven ni viejo, ni blanco ni negro... A esas dicotomías irresolubles podemos añadir la más poderosa: ni vivo ni muerto... El perfecto Alien, el Otro inconquistable, porque no habita ninguno de los términos de la infinidad de máquinas duales que nos ofrece el mundo y en las que, para salvaguardar nuestra identidad y nuestros prejuicios, aspiramos a refugiarnos.

Vuelvo al documental: pasé dos horas sumido en una extraña y creciente emoción que se filtró en mí como un agua lenta. Como sabéis, no soy afecto a la música pop y creo no dejarme embaucar fácilmente... El caso es que la experiencia de ver ese documental en pantalla grande ha sido una de las más extrañas, intensas y enriquecedoras de las que me ha tocado vivir este año. Y la imagen que tenía de Michael Jackson se ha colapsado completamente en esas dos horas. Aquí no tenemos la sobrecodificación de los videoclips, la pose de las fotografías. El mito aparece descargado de todo lastre, vaciado, como vuelto del revés. Tampoco se trata de ver las costuras del mito, ni apreciar al hombre en su desnudez “auténtica” (pues la autenticidad, acaso, es la mayor y la más sutil construcción socio-mental de todas, la impostura más invisible y mejor trabada); es una especie de atenuación de la visión, un oscurecimiento de todo lo que se ha depositado en el personaje. Para advenir, no al hombre, sino al gesto.

En primer lugar, se me han caído muchos prejuicios y han arraigado algunos asombros. Prejuicios: creía que Michael Jackson sería una especie de robot teledirigido, guiado por las órdenes de coreógrafos, directores escénicos, etc. Error: es él el que dirige, él es el coreógrafo principal, el verdadero director musical y quien marca la pauta, siempre. Lo hace, además, con increíble tacto y delicadeza, incluso cuando se enfada. El trato que dispensa a todos, músicos, bailarines, etc., es exquisito pero rotundo: puño de hierro en guante de terciopelo, tal vez. Otro prejuicio: esperaba ver a un ser demacrado, una especie de sombra de sí mismo. Cincuenta años, un vida castigada. Otro error de juicio previo: Jackson baila y canta mejor que nunca, con una precisión y una sutileza admirables. La gestualidad es más contenida pero más intensa, ya no esboza el gesto hasta el final: lo insinúa, como hacen algunos bailarines flamencos: el espectador hará el resto. Utilizando la jerga deleuziano-guattariana, apenas el gesto se desterritorializa vuelve a reterritorializarse, y esos impulsos-estremecimientos-sacudidas, esa estética corporal de la convulsión, traduce un lenguaje gestual tejido de quiebros y microfisuras que vertebran el sentido. Me ha impresionado, además, la extremada concentración en cada movimiento y el control absoluto de un cuerpo extenuado, enflaquecido, una pura máscara vibrátil, animada por un movimiento perpetuo. Siempre me han admirado los artesanos capaces de abstraerse en lo que tienen entre manos; Michael Jackson pule y esculpe cada movimiento con una concentración infinita, no es la máquina abstraída que esperaba encontrar. Todo lo cual no invalida la sensación de ver a un espectro, un cuerpo en cierto modo desencarnado pero profundamente inmediato, entrañado en la rotundidad de un movimiento preciso, de una danza espasmódica, frenéticamente “real”. Esa sensación de realidad espectral activa zonas extrañas en la conciencia selectiva del espectador, zonas mórbidas pero fecundas: el espectador crea, se deja guiar por el cuerpo espectral, por su extraña “inmanencia trascendente”, y en esa dialéctica de extrañeza-entrañamiento se insinúan preguntas inquietantes sobre el propio estatuto de nuestra ficción consensuada.

También esperaba una música recargada, efectista, pero incluso aquí, las líneas melódicas, en ocasiones, se reducen a su esqueleto más simple, y ello les aporta eficacia e inmediatez: inoculan el ritmo a la par que la minuciosa coreografía (como nota aparte señalaré que la adhesión que generan las coreografías tal vez no esté exenta de un peligro latente: ¿y si la coreografía es el principio del fascismo? No en vano hay cierta liturgia castrense, imperiosa, en ciertas canciones como “Jam”).

Quizá la escena que más me ha impresionado es cuando trabajan la melodía de "The way you make me feel" con el director musical. Primero éste le sugiere meter más "bum bum", y Jackson se niega: dice que quiere la canción lo más simple posible, tal como la escribió. Nada de fanfarrias. Después de varios tanteos dirigidos por Michael, encuentran la melodía y, mientras la escucha, él se pone a bailar. Se deja atravesar por la música con todo el cuerpo. En un momento determinado se detiene y dice: "No, no va por ahí, no me fluye, me bloquea, no me pasa...". La música interfiere con el gesto que trata de acompasarse a ella. No fluye a través del cuerpo, por lo tanto, hay que buscar un cauce, un tempo, para que el cuerpo la reconozca y las notas se encarnen, se hagan gesto y cuerpo en el movimiento: se in-corporen. Esta manera de trabajar con los músicos me ha impresionado y no recuerdo haber visto nada así salvo en Barbara, para quien cantar también es una experiencia corporal completa, cantar con el cuerpo y no sólo con las cuerdas vocales, utilizar todos los estratos senti-mentales (alguien diría los "chakras") en un único impulso comunicativo. Savia ascendente, de la entraña al afuera. Negación de la escisión cuerpo-mente.

Otra cosa que me sorprendió profundamente: imaginaba a los músicos y bailarines como meros profesionales fríos, pero... las declaraciones que hacen al principio del documental, cómo se les escapan las lágrimas, cómo han puesto ahí todo su corazón y su cuerpo, cómo para algunos ésa es la razón de su existencia, todo eso te golpea, no te lo esperas. Tampoco te esperas que todos crean en ese espectáculo tan intensamente, que todos crean que tienen un mensaje que ofrecer. El propio Jackson lo sintetiza en una oración, al final: "Recuperar los vínculos, volver a ser uno, ser una familia, una comunidad, renunciar al individualismo". Curioso en alguien que, a todas luces, ha sido la punta del lanza del capitalismo más feroz, ideología que tiene en el individualismo su blasón más definitorio. Pero lo dice y lo cree, lo cree intensamente. Como cree en el mensaje ecologista y en denunciar que los responsables somos nosotros y que dejemos de culpar a los gobiernos o deleguemos en otros. Que nos toca a nosotros. Podemos entrar a juzgar si todo esto no es más que una ingenuidad o una fatal contradicción. De lo que estoy seguro es de que no es una farsa y que aquella gente creía en ello.

En fin, esto es lo que me ha pasado y quería compartir con vosotros esta perplejidad. Hace unos meses sólo tenía palabras de desdén hacia el hombre y su arte. Ahora, sin embargo, algo me ha conmocionado. No sé explicarlo bien, pero está ahí. Y ahora creo que para entender a Michael Jackson sería necesario un planteamiento filosófico; de veras me parece que no basta con adherirse a la imagen estereotipada y arrancarle cuatro lugares comunes. Por una vez la publicidad, ese gran cementerio de engaños, no miente: “Descubre al hombre que nunca conociste”. Por increíble que parezca, eso es lo que a mí me ha pasado con “This is it”. Admito que he podido ser víctima de una grotesca ilusión... pero es así como lo he vivido.

Por supuesto, os pongo el cuerpo por si queréis lapidarme. Y me atrevo a pedir perdón, en concreto, a Susana: creo que ella no entenderá este cambio drástico de rumbo. Admiro su inteligencia, y también la firmeza de sus convicciones. Acogeré su disensión y su previsible ira con todo cariño.

52 comentarios:

Stalker dijo...

Siento que me arriesgo un poco al publicar esta entrada. ¿Quizá a perder cierta credibilidad? Pero si se tiene, para eso está: para perderla, para dilapidarla.

Por otra parte, si alguno tiene curiosidad, os invito a ver el documental y lo comentamos. No os dejéis llevar por los tráilers que están colgados en Youtube porque les han hecho un montaje videoclipero y no dan cuenta del ritmo, de la lentitud y de la atmósfera del documental.

Tened presente que no me baso en el mito ni en el Michael que todos tenemos en la cabeza, sino en lo que he visto en esas dos horas. Ya sé que parece que me excuso, sí, pero quiero ceñirme a ese, por así llamarlo, "suceso aislado".

Abrazos

raúl quinto dijo...

eres un caso, socio ;)

el caso es que me ha llamado mucho la atención cuando comentas de Jacko (ejem) es una obra de arte contemporáneo: su metamorfosis física, y es posible que que haya algo de sentido en ello. Pienso en la artista Orlan, claro. La diferencia es que en el cantante no creo que hubiera una intencionalidad artística, aunque para el caso el resultado pueda ser más "efectivo" desde el punto de vista socio-estético, en fin, que eso es lo que me ha llamado la atención de tu extraña ¿apología?, lo que comentas de la soledad, el miedo y todas esas movidas ya es algo que la mayoría de los que hubieran leído un poco entrelíneas los bombardeos con su vida ya habían descubierto, y eso también es parte del mito, nada nuevo ni nada que vaya a hacerme ir al cine a ver esa peli.

De todas formas celebro tu valentía, que para un cinéfilo de la línea dura al que Scorsese le parece prescindible (o casi) este documental montado al rebufo del show del morbo y de la muerte te parezca de lo mejor es algo que le da un puntito interesante a eso que pueda haber en tu cabeza.

tanta caña (me) has metido con el pop que me hace gracia ver cómo rindes tu tributillo al rey del pop.

un abrazo.

PD. recuerda que el próximo finde voy para Barcelona, podemos bailar el moonwalker juntos ;)

Stalker dijo...

Raúl:

esperaba que tu reacción fuera exactamente ésta. Tal vez deliro o soy víctima de una ilusión, lo admito. Tal vez mis capacidades críticas han sucumbido ante el espectáculo... es posible...

Pero creo que te quedas con el grano grueso de lo que he dicho y muy inteligentemente olvidas -negliges- los granos pequeños, esos que quedan atrapados entre los adoquines. Para llegar a ellos hay que afilar el pico. Un poeta debería hacer eso, ¿no? Adelgazar el pico y encontrar esos granos que se esconden en las grietas. Pues eso.

Me parece bien que no quieras ver el documental, faltaría más. Pero lo despachas como un producto más del show del morbo y de la necrofilia, y el documental no es eso. No todo es lo que parece ser. Pero como no lo vas a ver seguirás creyendo -legítimamente- que es una burda operación de mercadotecnia (que también, pero no tan burda, y además hay otra dimensión, otras perspectivas en el asunto).

Sí que te he metido caña con tus grupos de pop, básicamente porque me parecen, quizá en virtud de una percepción desenfocada por mi parte, en su mayor parte inocuos: no removieron nada en mi oído, no quebraron nada. Aquí algo se ha removido, no en el oído, tal vez en la entraña, o en el centro motor. Es inexplicable, de todos modos.

Pues nada, me siento a esperar. Alguno a lo mejor venís con piedras... :)

Portinari dijo...

A mí me ha gustado tu entrada Stalker, y como no, siempre que se ofrece opinión ya se está siendo valiente, más aún si uno rebate a un yo pasado.

A mí Jackson, y ahora me tiraréis piedras a mí, me gustaba: Era un hombre con el que más allá de Everland sentía que podía empatizar.

Nunca escuché mucho su música y no me atreveré a juzgarla, pero había algunos temas que me gustaban mucho y que siempre he escuchado.

Me gusta esta crónica que has hecho del documental al que yo miraba con mucho recelo por lo mismo que todos. Has ido hilvanando las vorticidades del hombre desterrando al personaje.
Sin embargo, aquí soy consciente de la contradicción que diré, creo que todos vivimos de personajes. Es decir, cuando yo dije que sentía que podía empatizar con Jackson, realmente empatizaba con él o con el personaje? hasta que punto existe el "conocer" a una persona?
lo dejaré en el aire.

De todas maneras, detrás de todo personaje hay un vórtice -utiliaré el término que nos da Stalker aunque en otro sentido- que es el que creo que me ha removido a mí y que ha removido a Stalker viendo este documental.
Más allá del juicio que extraigamos del personaje están los vórtices, y supongo que es cuestión de dar con las puertas acercatadas para dar con el vórtice y no con más más reflejos de una realidad falsa.


Stalker, me gusta verte cambiar de opinión con estas cosas y que admires lo que una vez pudiste haber apartado de ti ;)

mariajesusparadela dijo...

Parte de la base de que yo no defino el arte como lo haceis vosotros Desde luego que nunca como don Raúl que me precede): para mi arte es transmitir belleza por medio de creer en lo que hacemos. Yo soy una artista de las calabazas porque creo en la tierra, la amo apasionadamente y mi pena es no saber hacerla llegar a otros con la misma intensidad que yo la siento.
Y te aplaudo y te quiero por ser capaz de cambiar de opinión, cuando lo fácil, al llegar una edad es persistir en las creencias (mantenello y no enmendallo).
No estoy capacitada para hacer un juício sobre las dos horas que tu has vivido: no lo he visto y no lo veré (está fuera de mis intereses inmediatos). Pero, si yo fuese tu madre, estaría orgullosísima de ti.

Lola Torres Bañuls dijo...

Mi querido Stalker.
Me gustan tus impresiones sobre el documental. Además creo que uno tiene derecho de cambiar de perspectiva y ver las cosas de otra manera a como las había visto hasta ahora.
A mi siempre me pareció un producto de marketing o algo así. En realidad pocas veces me he parado a pensar en la figura de Jakson. Ví un documental antigo que habla de él. Siempre pensé y me daba pena, porque creo que esa obseción por hacerse blanco y esas cosas, eran producto de su triste infancia. La infancia marca mucho a las personas.
Para mi no pierdes ninguna credibilidad sino todo lo contrario. Tú miras de una manera distinta, creo que pones todo el alma en la mirada por eso te gusta Barbara, Michaux,Chantail Maillard ves y percibes donde otro solo vé y mira una simple lectura. O "sease" tienes profundidad y en el fondo eres un poeta (coño y no me digas que no!!!!).

salkercillo es estupenda tu entrada. Mirar al hombre que hay detrás de Jakson es un acto muy humano y de una gran sensibilidad que tú tienes.

En cuanto a Jakson no dudo que fuera un artista en toda su alma y cuerpo. Y que tal vez expresara su sufrimiento a través de s u música. Solo los grandes puedes hacer eso, creo. Me sabe mal que sufriera tanto y que haya muerto así. Es atroz. Y que descanse en paz.

Salkercillo un abrazo.

Bel M. dijo...

Querido Stalker:
Volveré otro día a leer con más calma y a hablar un poco más (algo he insinuado en otro lugar de mi falta de tiempo). Ahora sólo decirte que lo comparto, que cuando murió colgué una entrada que decía solamente "Time" y un vídeo con el M.J. de 10 años, que retiré más tarde porque la compañía propietaria de los derechos desactivó el vídeo.
Que gracias. Que veré el documental. Que te abrazo.

Eastriver dijo...

Te arriesgas no un poco sino un mucho al publicar esta entrada, jeje. Es broma, cada uno comparte sus experiencias y desde luego membretes como verdad o mentira, bueno o malo, etc. dejan de tener parte de su sentido cuando uno comparte una experiencia estética, emotiva, senti-mental (yo sí hablaría de chakras, jeje) y las argumenta tan detalladamente. Está bien compartir y respetar luego, naturalmente.

Me ha gustado mucho tu análisis. En los textos argumentativos no se trata siempre de convencer sino de compartir. Yo, como Susana, no soporto el mito MJ. Puedo entender y entiendo su circunstancia, tan puta. Está claro. De la misma forma que está claro que todos nos vemos, desde Ortega por lo menos, condicionados por ella. Pero más allá está la capacidad humana de sobreponerse: ese eufemismo encantador, resiliencia, que en el fondo es lo mismo que decía mi abuela: tener unos huevos como un Mihura y tirar hacia adelante. Pero salir de la experiencia traumática convertido en un capullo, qué quieres que te diga... no me parece encomiable. Recordaré siempre cierto reportaje sobre la cotidianidad de MJ en que se paseaba por tiendas carísimas de arte con la cámara detrás comprando cuadros y sillas y mobiliario, y cualquier cosa que le saliera al paso, señalando con el dedo, a lo burro: quiero esto, y esto, y esto, y esto, y esto... Vale, había perdido los papeles. Cuando tanta gente sale de circunstancias adversas de forma tan tan limpia...

Otra cosa es la cuestión musical. Lo que más me ha sorprendido de tu texto es cuando compone la canción y se pone a bailar. Aunque su música ni me gusta ni me interesa algo debía tener el señor. Y es interesante verlo de esta manera. Tu análisis es tan preciso que será cuestión de ir a ver la peli (en eso al menos sí me convenciste). Me pondré antes las gafas de espía y la peluca de Chico, como supongo que hiciste tú. Un súper abrazo.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Yo solo puedo decirte, en principio, que me emociona leerte. Que me penetra y toca mis nervios más profundos. Stalker ... te estoy leyendo a vos, a vos. Y no es porque te quiera ni porque te admire, pero ésta es de verdad la entrada más bella, más intensa, más compleja y al mismo tiempo más sencilla y elemental, de Marienbad.

Llevo meses esperando escucharte ... y acá estás y tus palabras ya no son ese exquisito andamiaje de lucidez y ternura implacable de tus respuestas a cada comentario, sino que, por una vez (y no querré que sea la última) son las protagonistas de una entrada.

Una entrada en la que, fiel a vos mismo, te corrés, te invisibilizás después de haberte dejado impregnar el cuerpo por dos horas con Michael. Tu ojo no está viendo a un rey bufo, a un producto de la mercadotecnia, a una obra de arte contemporánea: está viendo a una criatura benditamente atravesada por la música que nunca pudo dejar de huir, muerta de miedo.

Miedo a los golpes de papá, miedo a los mordiscones de la industria, miedo a esa masa amorfa que te consume y te escupe. De puro miedo se inventó su propia República de los Niños y se borró la cara hasta esfumarse.

No es solo conmovedor lo que ve tu ojo, sino materia caliente la que ponés sobre la mesa. Como: "¿es la coreografía el principio del fascismo?" (me hiciste recordar al director en Ensayo de Orquesta, de Fellini) o "las preguntas sobre el estatuto de nuestra propia ficción consensuada" (por recoger solo dos puntas de las que estás abriendo).

Hay tanto para decir que volveré para intentar balbucearlo.

Digo, como María Jesús (que hace, simplemente hace, aquello de lo que tantas veces hablamos) que me admira y me enorgullece tu capacidad de derribar prejuicios, a una edad en la que es más cómodo quedarse recostado en ellos.

La sensibilidad invariable de Bel y Portinari están detectando lo que viste y lo están viendo a través de tus ojos, en el pliegue y en los intersticios. Y claro que Susú lo verá, no tengo dudas.

Pudiste ponerte en esos pies que aspiraban a una caminata lunar. Ponerse en el lugar del otro.

De eso se trata.

Y te digo con Lola: no vengas a decirme que no sos un poeta, por favor. Que alguien me explique que otra cosa hay que ser, y hacer, para serlo.

Leonardo dijo...

Es muy honesto y valiente desdecirse en público, Stalker. Además con algo tan controvertido como MJ. Detrás de cada monstruo (y cada quien puede serlo a su manera) hay un ser humano. A todas luces, el documental logra su objetivo. Parte, quizás, del drama de MJ fue su incapacidad a ser, frente a las cámaras, el ser que probablemente era en la intimidad. Las máscaras pudieron con él. Y el sufrimiento que era diario, lo llevó hasta la muerte. También está la incapacidad de estas personalidades mediáticas a bajarse del piedestal y volver al rango del que habla Michaux. El dinero les permite dar rienda suelta a cualquier locura. Muy probablemente MJ merece empatía (o piedad) como cualquiera. Y otra cosa es su música.
Saludo

LUG dijo...

No me gusta MJ pero eso es irrelevante para el caso. Lo importante es "la cosa misma MJ" creada por Stalker y que pudiera, si fuera el caso, convertirse en figura de nuestro poético Panteón. O, al menos, altarcillo para nuestras devociones. Yo creo en la devoción (Me convenció el mismo Krishna en el Bhagavad Gita).

Después de leer tu texto me pregunto si lo que cuentas en él sería extrapolable a cualquier otro individuo, es decir, si cabe suponer que si nos introducimos en la vida de un fulano cualquiera podríamos llegar a vivenciar sus manías, sus fobias, sus heridas... Y acabar amándolo. O, dicho de otro modo, ¿uno puede enamorarse de un cualquiera si organiza a ese cualquiera en un eje de coordenadas en el que define su manías, sus fobias, sus heridas y sus placeres? ¡El problema sería entonces dominar las propias coordenadas con las que amamos/odiamos!

¿ es MJ tu mirada sobre MJ y de lo que te has enamorado es de tu mirada definiendo a un tal MJ?

Yo miro a MJ y no soy capaz de que mirada cuadricule un entusiasmo. Pero esta misma mañana he llegado a ciertos entusiasmos con The Human League, Ultravox et alius. Los entusiamos han nacido de mi memoria y de mi poder ficcionador. Con suerte podríamos proyectar ese poder de nuestras coordenadas ficcionadoras y generar un CANON. O un altar o un Panteón.

Y, al fondo, gane quien gane (defensores o detractores, fílicos o fóbicos) nos quedará el tremendo misterio de la mirada y sus cuadrículas. La mirada de la esfinge que nos interroga - sea MJ u otra la esfinge - es reflejo de nuestra mirada sobre la cosa que interroga sobre no sé que cosas.

Misterios.

Bel M. dijo...

Más que suceso aislado, lo llamaría acontecimiento. Acontecimiento es lo que sucede, por ejemplo, cuando alguien mira y ve. Acontecimiento es lo que sucede cuando alguien mira, ve y es capaz de ordenar con palabras lo visto y es generoso para contarlo. El acontecimiento modifica el horizonte de expectativas, el propio y el del otro. Acontecimiento tal vez sea, como decía Lévinas, acercarse a un rostro habiéndose desposeído del saber previo (por lo tanto de la dominación) y ver de pronto en él al infinito, a dios, dirían algunos.
Acontecimiento es lo que tantos hemos sentido después de leerte, porque tú has mirado y has visto y nos lo has mostrado y, como dice Mariel, te hemos visto a ti en tus palabras, precisas, rizomáticas :-) ... y sí, poéticas, hemos visto el rostro de Stalker y tal vez el infinito.
Otro abrazo.

Stalker dijo...

Querida Portinari:

quizá caí del caballo y con el golpe dejé de ver o sentir como es debido... El caso es que, cada vez que refuto una anterior versión de mi ser, en algún aspecto, por concreto que sea, siento una intensa alegría. Tal vez es el placer de las metamorfosis, pero sí, me gusta contradecirme.

En este caso en concreto creo haberme dejado llevar por la imagen pública, pero en realidad no sabía qué es lo "hacía" Michael Jackson. Qué es lo que hacía de verdad. Ese hacer no está en los vídeos musicales y no siempre en las canciones. Es una sintaxis, una gramática del gesto. Se aprecia en este documental y no en otra parte, que yo sepa...

A los 16 o 17 yo era bastante fan de Michael Jackson, luego fueron llegando otras cosas y aquello quedó en el olvido. Incluso fue objeto de burla por mi parte; burlas y desdenes, lo admito, procedentes más del juicio rápido y taxativo que de algo más meditado. En el ambiente había una dura condena hacia sus excesos y supongo que me apunté al asunto sin reservas. También es verdad que estaba -y estoy- en otras cosas. Pero por diferente que pueda parecer, he ahí que encuentro una conexión muy poderosa con Barbara, sin ir más lejos: la idea de cantar con el cuerpo. Esto es algo que me impresiona y que, aunque me consta que ocurre con más cantantes, no es precisamente lo más habitual, no en ese grado de interpenetración de voz, gesto y cuerpo.

Hablas del personaje, y sí, en efecto, Michael Jackson era un personaje, construido por él mismo, construido por la maquinaria que lo puso y lo mantuvo ahí, y construido por todos. Un personaje caricaturizado. Lo asombroso de este documental es que la caricatura desaparece y ves otra cosa. No ves al personaje. Tampoco a la persona. Sólo a alguien que tiene un oficio en el que pone cada átomo de su ser. Esto me ha impresionado.

Me alegra compartir contigo estas pequeñas divagaciones dominicales...

abrazos

Stalker dijo...

María Jesús:

me conmueve lo que dices y cómo lo dices. Enséñanos a amar esa tierra... Yo me crié en el campo y ahora vivo en una ciudad grande que a veces me asfixia, he perdido los vínculos con el ciclo de las cosechas y con los animales, pero sigo añorándolos. Mis padres y abuelos son campesinos, pero aquí estamos nosotros, sus descendientes, perdidos en una ciudad que no comprendemos del todo y que nunca termina de acogernos...

Y además comparto tu sentido del arte: ofrecer belleza creyendo en aquello que se hace... Creo en tus palabras intensamente, y casi pondría la mano en el fuego en que en este blog no hay poema o fragmento que sus autores no hayan escrito abrazando de bruces tus palabras, asumiéndolas como su torrente sanguíneo. Lo apuesto todo a que es así. Frente a la construcción o el artificio, creer intensamente, sí. Atreverse, incluso, a la fealdad, si es necesaria, en la traducción de esa nuestra belleza...

Abrazos

Susana dijo...

Tocada y hundida, Stalker. La sorpresa ha sido tan mayúscula -desde que en el Cajón he visto la actualización de Marienbad y se me ha quedado la boca abierta de asombro y la cara de boba que sigo teniendo- que no tengo más remedio que 'concederte' una relectura, sin prejuicios y sin esperar el giro en la esquina de un "era bromaaaa". No se puede negar tu argumentación entusiasta. No se puede negar que me han sorprendido muchos de tus comentarios. Así que esta noche me como todas aquellas resistencias mías que pueda, y mañana vuelvo: a comprobar que era realidad y no sueño, y a ver, desde tus ojos, al profesional y no al producto de márketing desteñido que siempre me ha parecido.

Un beso, porque una vez más, me haces reflexionar y cuestionarme cosas. Incluso estoy dispuesta a re-oír alguna de esas canciones que nombras sin despotricar ;o)

(Blogger dice "kisav", i 'qui-sap', amic meu...)

Belnu dijo...

A mí me ha gustado mucho tu entrada, sobre todo por la tentativa -lograda, brillante!- de explicarte y explicarnos, de procesar la experiencia al ver el documental; yo siempre pensé que había algo ahí, en su personaje, que me tocaba, seguramente porque (a mi pesar) tengo antenas para detectar el dolor y la compulsión expresiva o la capacidad para transformar el dolor de la infancia en materia expresiva; en ese sentido y con toda su espinosa contradicción, él era "uno de los nuestros". Los hay en todos los registros, claro, pero yo detecto esa intensidad, estaba ya en Beat it y aunque en mi entorno no se entienda y para muchos de mis amigos no hay diferencia entre la música pop y julio iglesias, yo logré que me aceptaran mis rarezas y paradojas, sobre todo porque no soy experta en nada y siempre aviso de que muchas cosas me llegan por pura subjetividad, por ecos, porque me recuerdan algo que me interesa, etc. Perdona por contarte todo esto

Stalker dijo...

Lola:

agradezco la bondad y el calor que hay en tus palabras. La infancia, claro, es definitiva siempre, y en este caso aún más. Es un tópico decirlo al respecto de su figura, pero MJ no tuvo infancia. Le fue usurpada. Lo convirtieron en una máquina de cantar y bailar, una máquina de hacer dinero. No quiero imaginar cómo eso debe alterar una "estructura psíquica emergente", pero sin duda los estragos que causa en muchos niveles son irrecuperables. Y luego los malos tratos que recibían los Jackson Five de su padre. Estremecedor...

abrazos

Stalker dijo...

Querida Bel:

gracias por tus palabras. Acontecimiento, sí: cierto pudor me hizo llamar a la cosa "suceso aislado", como si fuera indecoroso llamarlo acontecimiento. Pero así es, así puede definirse mejor.

Si vas a ver el documental, me alegrará que te animes a dejar aquí tus impresiones. A ti y a cualquiera que se anime a verlo.

Besos

Belnu dijo...

Ah, olvidaba decirte que siempre me interesó la debilidad, vulnerabilidad y locura de algunas estrellas, aun dentro del kitsch, como Elvis y su multitoxicidad, Jacko y su negro-blancura andrógina y sus niños perdidos, la que fue homeless farrah fawcett y tantos otros, y la incapacidad de algunos para ser rescatados, como aquel actor quinqui que Antonioni rescató en Zabriskie Point, Mark Frechette, pero que acabó muriendo en la cárcel, o Tristan Egolf, aquel escritor americano inédito rescatado por la hija de Modiano cuando tocaba su música descalzo en el Sena, convertida su novela en éxito al traducirse y que luego hizo activismo contra bush y se pegó un tiro de vuelta a usa, esos personajes siempre me interesan, por razones diversas

Stalker dijo...
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Stalker dijo...

Querida Mariel:

algún día plantaré una semilla, algo pequeño para ti. María Jesús lo regará y le rezaremos una plegaria pagana. Para que la planta crezca y te cuide...

me abruma todo lo que dices y me gustaría rebatirlo porque no creo que sea cierto, me supera, me invade una gran alegría pero me cuesta ceer que tantas palabras hermosas sean para mí. Pero es un regalo y los regalos hay que saber aceptarlos. Lo acepto.

Ahora que estoy leyendo a Clarice Lispector, diré:

estallo en: nosotros. Así si más, eso es compartir-nos y acercarnos.

Más que besos y abrazos

Stalker dijo...

Leonardo:

suscribo tus palabras. Las máscaras, el dinero (otra máscara, o la posibilidad de habitarlas todas) pueden vedarnos el camino hacia la verdadera singularidad al construir una singularidad impostada, que fácilmente se alza al pedestal y se coloca en un lugar inalcanzable. Esa singularida prefabricada se alimenta de oraciones de los fieles y se transforma en el rostro de un dios maligno que impide el acceso a la propia interioridad. Extraña forma de religiosidad en un mundo que se ha desvinculado en parte de sus antiguos dioses (tan vigentes, sin embargo, tan dañinos y ávidos de sangre aún...)

Abrazos

Stalker dijo...

Querido Lug:

cómo me alegra verte por aquí...

Me ha encantado tu intervención pero permíteme un par de objeciones: en primer lugar, no he sucumbido a un enamoramiento ante la figura de MJ. Eso es a todas luces excesivo. No se trata de eso...

Por otra parte, lo de habitar la vida ajena y vivenciar sus manías, etc, y sentir una empatía a partir de ahí, tampoco es del todo exacto. Verás: es el documental, sólo el documental, lo que me ha producido un vuelco. No la figura de Jackson que todos tenemos en mente. Pero en el documental, insisto, he visto por primera vez lo que él "hace". Ahí no se habla de sus manías, fobias, etc, no se habla de su vida, ni una palabra. Sólo se habla de música, baile, luces: se trata de un espectáculo haciéndose... y ahí es donde se me ha iluminado algo que en mi opinión antes no veía. Veía, precisamente, al mito, al hombre fóbico, extravagante, al hombre kistch. Estas dos horas muestran al artesano meticuloso, al hombre que es puro movimiento y cómo construye ese mundo. Son cosas muy distintas y quizá conviene separar a MJ músico-bailarín del MJ mito-personaje. Es difícil porque ambos están inextricablemente unidos, claro...

En cuanto a forjar un panteón, si lo hacemos para divertirnos está bien. Si es para consolidar algo o exportarlo, mejor no... Demasiados dioses nos han asolado ya. Y es mejor no tener dioses sino compañeros de ruta. Por eso, cuando otros hablan de tal o cual poeta como "el Grande", "el Magnífico" (epítetos que se aplican incluso a ciertas figuras de la poesía española contemporánea) yo prefiero hablar de X, "la pequeña", por decir un caso. O prefiero los poetas sumergidos a los emergentes (caterva voraz donde las haya, la de los poetas emergentes). Singularidades cercanas e iguales y no figuras o esfinges inalcanzables... aspiremos a no inclinar la cerviz, nunca más.

Abrazos

Stalker dijo...

Querida Susana:

te esperaba especialmente porque no ignoro tu opinión sobre MJ. Pero de verdad que no te quiero convencer de nada. ¡Prívate del duduso placer de volver a oír sus canciones! ¡No se te ocurra ver los videoclips! De hecho, todo eso afianzará aún más tu rechazo a su música y al hombre.

Pero quizá te animes a ir con Ramón a ver el documental. Eso, y sólo eso, es lo que de verdad me interesa. Pero no te sumerjas, plis, en el universo musical Jackson porque te invadirá tal cólera que convertirás a media ciudad en piedra ;)

Esperaba que tu reacción fuese más virulenta. Pero se te destapa, siempre, la caja de Pandora de los afectos, y acoges incluso la disensión con un abrazo. Hondo cajón de abrazos.

besos

Bashevis dijo...

No he visto el documental. Y en mi vida preste un ápice de atención a Michael. ¿Qué me queda? Mis prejuicios y los de los otros probablemente.

Si que vi el reportaje mentado por Ramón. Y saque una conclusión parecida. “Cuando tanta gente sale de circunstancias adversas de forma tan limpia” aquí estamos todo el jodido planeta atendiendo a sus desgracias.

Sobre tu relectura, me parece encomiable. Ciertamente en lo humano yo quizás podía atisbar un acercamiento, comprensivo-compasivo, poliédrico, sobrepasando la otredad primera. Apuntas en varias direcciones… el personaje en medio de la encrucijada sin pretendida intencionalidad artística (quizás si, por parte del master of puppets…)… sobre la corporeidad completa; no voy a desmerecerle como “artista”, si nunca le preste la mas mínima atención. Pero como dices en algún comentario, a mí también me consta que ocurre con mas cantantes, y precisamente creo atisbar que a menudo lo encuentro en voces que parecen situarse en una esfera cercana a la encrucijada (ni hombre ni mujer, ni joven ni viejo, ni blanco ni negro...quizás son los casos más evidentes); Meredith Monk, Fatima Miranda, Ghedalia Tazartes, Demetrio Stratos… No voy a juzgarlo como artista, algo tendría.

Sobre el juicio de “si todo esto no es más que una ingenuidad o una fatal contradicción”, no soy quien para hacerlo, y menos en un individuo con tantos “picos y valles”, tan jodidamente poliédrico, y con tantos brazos. Sin saber nada me parece excesivo quizás el “Como cree en el mensaje ecologista y en denunciar que los responsables somos nosotros y que dejemos de culpar a los gobiernos o deleguemos en otros.” Pero estoy de acuerdo en que “sería necesario un planteamiento filosófico; que no basta con adherirse a la imagen estereotipada y arrancarle cuatro lugares comunes”…

Juzgar, solo puedo juzgar sus actos. De muchos de ellos, en frio sacaría un rechazo virulento, un odio que quizás solo serviría de cabeza de turco. Después, volvería de nuevo al principio; “ciertamente en lo humano yo quizás podía atisbar un acercamiento, comprensivo-compasivo, poliédrico, sobrepasando la otredad primera”…

No creo que vea el documental de momento, mi economía no me lo permite (mi religión si eh, jeje). De todos modos tendré esta entrada en la memoria. ¿Perder tu credibilidad? Jajaja, no creo que hiciera falta ese primer párrafo en el comentario. No veo el riesgo, pero veo el calor, te veo a ti. Veo precisamente reforzada tu credibilidad.

Un abrazo hermano, he estado alejado largo tiempo (presente pero callado, disfrutando de la belgitude). Es posible que esta semana nos olamos, en cierto encuentro, en cierta librería…

Pd; Un compañero enlazo a la película de Chantal Akerman “La Bas”, unas entradas más abajo, en descarga directa. Quizás muchos no lo habéis visto y os interese. La d

grillito dijo...

hii hiiiii!! auuuuuuh!!!

crii-criii cri-criii

rubén m. dijo...

A veces uno se deslumbra de formas inesperadas. Me he deslumbrado al encontrarme a MJ en una entrada de "Lost in Marienbad" -no sólo ese MJ, sino "This is it"!-, lugar donde estoy acostumbrado a deslumbrarme de otra forma.

Pero lo que más me ha sorprendido es la manera en que esta película (que no he visto) te haya conseguido entrar de esa manera en la entraña del personaje, en esa fragilidad y ese miedo. Más bien dicho, la persona tras el personaje, algo inconcebible de primeras en un documental hipercomercial de este tipo.

Michael Jackson, salvo un par de canciones que escucho con mucho placer cuando me las topo en algún sitio, siempre ha sido para mí un tipo que bailaba de manera formidable y más que nada un motivo de chistes crueles con los amigos, aunque por debajo de la risa siempre he sentido curiosidad por lo que hubiera en su cabeza.

Emociona tu capacidad de desdecirte y encontrar empatía y emoción en los lugares más insólitos, Stalker.

un gran abrazo

Stalker dijo...

Caray, Ramón, me parto con lo del espía... si vas a ver el documental tendremos una crónica muy jugosa y de primera mano por parte de una mirada muy aguda como es la tuya y que aprecio mucho.

Me encanta lo que dices al principio: compartir más que convencer. Y me alegra que lo hayas dicho porque es lo que, justamente, pretendo, compartir una perplejidad, un asombro balbuciente. Lejos de mi intención convencer a nadie para que le guste Michael Jackson. Sería una pretensión ridícula. Pero sí compartir un extraño vuelco de percepción que se ha operado al ver una película, en tan solo dos horas. Además, he visto el documental con grillito sagaz y hemos coincidido, con matices, en nuestra apreciación...

He visto ese documental donde Jackson se gasta un dineral entrando a una tienda de arte y comprándola prácticamente entera. Y comprendo tu juicio y tu opinión, pero verás, creo que se puede ver de otra manera. No atribuyo a avaricia ni afán de posesión esa actitud, y además, no parece claro que alguien que fue millonario desde pequeño tenga una clara conciencia del valor de las cosas. Se llevaba los jarrones, los cuadros, porque eran "bonitos" o "enormes". En realidad eran la apoteosis del kitsch, unos artefactos horribles, pero a él le encantaban. Lo veo y lo quiero. Una actitud típicamente de niño. Y un niño no sabe de dinero, ni lo que es ni lo que cuesta ganarlo.

En mi caso entiendo que alguien que desde pequeño fue millonario y que ha padecido, por muchas circunstancias, un claro desequilibrio en muchos sentidos... me cuesta juzgarlo y condenarlo por ello. Claro que es una manera de verlo, la tuya me parece perfectamente correcta y coherente también...

En cuanto a cambiar, sí, pero... ¿puede uno cambiar con una conciencia destruida, con un sistema mental defensivo deteriorado, una auto-imagen esquizoide y habitando compulsivamente una niñez eterna? Quizá lo que le pedimos a alguien normal, rehacerse, tomar las riendas de su vida, no sea tan sencillo en una mente tan frágil y fuera del mundo. Más que afirmar, lanzo preguntas, porque de psicología sé bien poca cosa...

Un súper-abrazo, Eastriver

Stalker dijo...

Querido Bash:

qué grande verte por aquí, eres como un hermano tejón, un hermano topo, estás escondido pero estás siempre ahí...

Me interesa mucho tu punto de vista y cómo lo cuentas. Sólo disiento en que te parezca exagerado el ecologismo de MJ. Como digo, puede que sea ingenuo o contradictorio, pero no hay por qué dudar de su sinceridad en este aspecto. Después del documental, a mí no me quedan dudas en este punto, y te diré por qué. Por el timbre de voz. Como sabes, y como todo buen bressoniano sabe, en la voz (y no en la imagen) está todo. En la carne y la "gestualidad" de la voz se puede apreciar perfectamente cuando alguien miente y cuando es sincero. La gestualidad corporal también es reveladora, y la suma de ambas le ofrecen al ojo entrenado más pistas que el polígrafo más eficiente. No te quepa duda, hermano tejón.

En cuanto a las cantantes de citas, conocí de cerca a Fátima Miranda, y no creo que esas dicotomías puedan atribuirse a ella. Es claramente mujer, de mediana edad, está más que viva... De lo que hablo es de otro tipo de extrañeza, no confundamos la extrañeza del hacer (lo que hace Miranda es bastante "raro" o "vanguardista") con la extrañeza del ser, de lo que uno es fatalmente, enteramente.

Y sí, quizá nos veamos esta semana...

abrazos

Stalker dijo...

Criii-criii!!!

Stalker dijo...

Rubén:

a mí me interesaría muchísimo que vieras el documental porque entra dentro de tu especialidad: el cuerpo desmembrado o usurpado, la coreografía quirúrjica, la vida de un ser que se hace la autopsia a sí mismo, que se despieza en el gesto y se vuelve a montar. También el cuerpo otro o cuerpo espectral. No creo exagerar si te digo que veo cierta afinidad con algunas cosas que te obsesionan (Ballard, Jean-Luc Nancy, etc.). Por eso te recomiendo vivamente que lo veas, quizá te lo puedes descargar cuando esté disponible en la red. Un pálpito secreto me dice que esto también te interesa aunque en la superficie parezca muy ajeno a ti.

En fin, se aprende mucho desdiciéndose, refutándose, o dejándonos refutar por estos encuentos o acontecimientos de extrañeza.

Abrazos

Bashevis dijo...

Si, debería verlo para valorar “el timbre de voz” y “la gestualidad corporal”. Precisamente de eso quería hablarte.

Con corporeidad completa no me refería tanto a la extrañeza del ser o el hacer… he puesto algún ejemplo de “voces” que parecen aspirar a “vivir varias vidas”. Puede que se evidencie mejor en Stratos o Tazartes… se nos presupone una voz, una orientación, una identidad. Pero Stratos señala que en su trabajo se evidencia su naturaleza andrógina, adoptando ambas simultánea y separadamente. Como dices de Miranda (Es claramente mujer), Stratos afirma ser un hombre…no es extrañeza del ser quizás, pero en el hacer, aparte de poner en juego todo el cuerpo, ponen en juego las cuestiones presupuestas.

Así que nada, te había interpretada de un modo diverso, no es ciertamente la dicotomía que tú planteabas.

Topo o tejón, ambos me caen simpáticos. O un pez abisal, esos me encantan más que ninguno. En la oscuridad, donde no llega la luz… Dice la wiki: Estos predadores esperan inmóviles a que sus detectores de movimiento les comuniquen la llegada de algo comestible; Trobriand tiene detectores de movimiento que me remiten a Marienbad; donde siempre encuentro algo comestible (y a veces difícilmente digerible, jeje).

Saludos abisales.

Stalker dijo...

Bash:

mucho me temo que me están interesando esos nombres que citas, dejo pendiente que me los muestres o me indiques cómo localizar material...

En cuanto a los animales, ¿qué te parece ser, no un individuo, sino un termitero u hormiguero, un individuo comunitario escindido en infinidad de unidades? A ti esto te gusta, reconócelo. Esa fascinación que compartimos. Serías, entonces, un hermano-hormiguero, lo cual te declinaría en una singularidad de veras irreductible...

salud...

Stalker dijo...

Belnu:

tus dos mensajes han entrado como a hurtadillas y casi no los veo, disculpa la demora en contestarte.

Me ocurre como a ti; esos seres descentrados, en los márgenes, siempre despertaron mi atención. Me alegra que tengas ese detector empático y sintonices, incluso contra tu entorno, con estos seres que, a pesar de una apariencia de lujo u opulencia, viven en el más completo desamparo...

Abrazos para ti...

Lola Torres Bañuls dijo...

Stalker una pergunta: ¿En los hormigueros hay jerarquias?
Es que si hay jerarquias no sería tú ideal político. Por eso del anarquimo.

A mi lo del anarquismo también me gusta. En fin que las utopias estan para soñarlas.

Un abrazo.

Fackel dijo...

Oh, por favor, Stalker. ¿Qué importa la pérdida de la credibilidad? A estas alturas ¿le sigue preocupando de verdad eso a tu Narciso simulado?

No tengo opinión sobre el documental porque no lo he visto y si no fuera por tu comentario entusiasta y entendido no me plantearía verlo jamás. Aun y eso...

Das la sensación de que te ha abducido axialmente. El poder de la imagen, del montaje de la imagen, es tan poderoso, ¿no?

Ahora bien, y arriesgo la opinión: ¿no será precisamente esa película la clave que sujeta la mitificación todopoderosa del personaje? Es una pregunta, una sospecha y un piensa malyacertarás.

Eh, Stalker, prueba a verla nuevamente, por si acaso.

Salud y disidencia.

Stalker dijo...

Lola:

en los hormigueros hay castas, pero no estoy seguro de que se trate de jerarquías, todos los individuos contribuyen aunque de forma diferente.

El anarquismo, sí, ojalá algún día merezcamos no tener ningún gobierno.

abrazos

Stalker dijo...

Querido Fackel:

admite que dejarse seducir a estas alturas por el simple poder de la imagen sería demasiado sencillo, ¿no crees?

Aquí está en juego otra cosa, y es más poderosa que las leyes dictadas por la sociedad del espectáculo...

El caso es que es difícil entenderlo sin haber visto el documental. Observo que todos comentáis de acuerdo a la visión global de MJ que todos compartimos. Pero insisto: este documental propicia un vuelco, traza otras coordenadas. He pretendido expresarme desde ellas, sin más. Sería estupendo que alguien que viera el documental dijera qué le ha parecido...

Abrazos y disidencia, Camarada

ana dijo...

Como casi todos los de aquí: no me gusta la música de Michael Jackson. Pero creo que no se habla de la música de Jackson en esta entrada, sino que esta entrada es una reflexión sobre el ser humano. Por otro lado, me parece muy divertido todo eso de la credibilidad o la sorpresa de los comentadores -mía incluida- al ver que guau, stalker ha puesto una entrada positiva de this is it! Habría qué preguntarse que tipo de unidad ilusoria nos hemos creado aquí en los blog. Quizá ha llegado el momento de que yo confiese por ejemplo -soy infinitamente incoherente, puedo confesar muchísimas cosas- que he visto alguna serie de televisión que a alguno le pondría los pelos de punta, y que había cosas de esas series que me interesaban aunque sabía que en muchos niveles esa serie era una tontería enorme en otras me resultaba llamativa y la veía.

Un abrazo.

Fackel dijo...

Stalker. Tu consideración me obligará a verlo si es que lo ponen por aquí.No me duelen prendas en reconocer lo que sea. Aunque te admito que con ciertas corrienters y modas soy prejuicioso. Aunque nunca se sabe.

Buen martes, compañero.

Bashevis dijo...

Antonio, si el documental que viste es este (no se si habra mas versiones o algo asi), y crees conveniente poner el enlace por si alguien se anima a verlo (aunque la calidad no sea la misma), aqui lo tienes:

http://www.56.com/u66/v_NDc0Njk5ODM.html

Un abrazo.

Stalker dijo...

Ana:

sin duda deberíamos plantearnos muchas cosas, también desde la puesta en duda de esa entidad comunitaria de los blogs. Yo prefiero creer en la entraña y recibir de lleno "el acontecimiento". Te invito igual que a todos a ver el documental y comentarlo, porque siento que estoy hablando "desde" ese documental y la gran mayoría de vosotros "desde" la imagen Michael, desde esa iconografía global compartida. Os invito, sin más, ahora que Bash ha colgado (gracias, camarada) un enlace a un vídeo del mismo.

Cada vez siento más que nuestras presuntas incoherencias son la secreta arquitectura de esa coherencia verdadera, enmudecida, la que más importa.

Abrazos

Stalker dijo...

Gracias, Bash, por el enlace!

Si te parece bien lo dejo aquí en los comentarios, invitando a todos a que lo puedan visitar.

La calidad, evidentemente, es escasa, en cuanto a imagen y sonido. No puede ser lo mismo que estar ante la pantalla grande, pero creo que merece la pena. Eres el mejor rastreador que conozco, Bash. ¡Gracias!!

Tera dijo...

Un análisis magistral del hombre y el espectáculo. Sin miedo, Stalker, tu credibilidad para mí sólo crece con esta entrada.

Belnu dijo...

Gracias, Stalker! No me extraña que mis mensajes entraran a hurtadillas, estaba en mi ánimo!
Siempre hay discusiones interesantes aquí, hay gente que tiene buenos blogs pero sus comentaristas son insulsos, en cambio aquí, se ve que inspiras!
Abrazos
Belnu

Stalker dijo...

Tera:

me alegra que te haya gustado, y me gusta ver que pasas por aquí...

abrazos

Stalker dijo...

Belnu:

me alegra tu comentario, tu punto de vista. El mérito es de quien entra y se implica. Esta forma de compartir depara felicidades inefables.

Abrazos!

Tera dijo...

Claro que paso por aquí. Ayer, creo, leí algunas de tus primeras entradas y descubrí que los dos tuvimos una experiencia similar con los estados alterados de conciencia. Una mala experiencia. Así que algo debe pasar en nuestros cerebros porque, además de eso, me interesa todo lo que escribes sobre cine.

(Te envié un mail a la dirección que me aparecía en tus mensajes, pero me da error...)

Anónimo dijo...

Hace unos años escribí esta frase: "No me avergüenzo de cambiar de opinión porque no me avergüenzo de pensar"; tras leer esta entrada, podría cambiar la última palabra por "sentir".

un abrazo stalker

ahab

Stalker dijo...

Saludo esa sabia frase, Ahab...

Sé bienvenido

Remi dijo...

Stalker!!!!! Qué es eso de esa verguenza que nos traes asi... Tu articulo sobre Michael Jackson es la demostracion absoluta de tu anchura de miras!!! EN ESO TE FELICITO!!!
La gente que se las da de intelectual, gran admiradora de operas asperas, en realidad esta tan frustrada que se ve obligada a cantar canciones de los Village People en su sala de baño...
Ciertamente, tu articulo es un tanto peligroso en ese sentido de que resulta de unas impresiones inmediatas, en un contexto de ultra-mediatizacion de Michael Jackson... De ahi que estamos por sospechar (y tu eres el primero) cierta ingenuidad o "delirio"... Seria interesante ver dentro de dos años si reniegas de MJ.
Personalmente, no tenia presupuestos negativos antes de ir a ver el documental (y lo hice el primer dia cuando salio), y creo que me aburri un poco. Lo que me molesta con MJ, es que tenia discursos politicos bien definidos, pero se limitan basicamente con unos estereotipos mas o menos superficiales. Una retahila de trivialidades muy ingénuas... Lo veo como una especie de niño totalmente entontecido por el mundo de los adultos pero que conserva ciertas ilusiones ingénuas... Una especie de héroe con una capa imaginaria.
Respeto mucho su sentido de la musicalidad y sus preocupaciones humanas, pero creo que encarna en este documental la imagen del puritano ultra-melodramatico que se deja llevar por la compasion cristiana pero sin cuestionar el sistema del que no ha dejado nunca de aprovecharse... No podra nunca representar para mi la nobleza del artista comprometido, con una conciencia despierta y una reflexion relativamente densa, pero si que tiene algo de quijotesco...
El documental me parecio muy poco ambicioso, con la materia que podia usar en el contexto en que salio... No hay ninguna belleza crepuscular, hay poca hibridez, poca densidad... se limita basicamente con imagenes de ensayos (para un fanatico, estupendo!!! para los demas : ay!!!). Hubiera esperado a que mostraran momentos mas intimos, asi hubieramos podido penetrar en la interioridad del cantante... Yo creo que no finalizaron nada porque sabian que sacarian mucho dinero durante la ultra-mediatizacion post-mortem de MJ. Asi que la logica comercial suplanto ampliamente las consideranciones estéticas! Para mi eso resulta patente!
En fin, respeto totalmente tu opinion, aunque no la comparto del todo. Pero no veo por qué tendrias que justificarte... Marguerite Duras (que para mi es una de las artistas mas estupendas del mundo) tenia como cancion favorita un éxito efimero, sin importancia, con letras tontas, de un cantante sin importancia).
Aprovecho la ocasion para saludarte a ti y a todos porque llevaba mucho tiempo sin pasar por aqui. Saludos!!!!

Stalker dijo...

Remi:

qué bueno verte por aquí.

En otro sitio dices que soy severo, pero hombre, tengo un gran maestro: tú mismo.

Por supuesto disiento totalmente de tu punto de vista, pero eso me parece saludable.

Tan sólo trataré de rebatirte una cosa: y es que yo sí creo que es un buen documental, y precisamente la gracia del asunto está en que sólo se trata de imágenes de la preparación del concierto. Lo otro, explorar la intimidad, entrevistas, imágenes de archivo, etc., habrían construido otro discurso, pero la posibilidad de adentrarnos en los rincones de la preparación de un espectáculo, obviando en gran medida la personalidad, las sombras y las contradicciones de Jackson, es lo que otorga su singularidad al documental, lo que hace posible que, por una vez, veamos qué es lo que "hace" MJ de verdad, más allá de la construcción del personaje y el circo mediático al que aludes.

Me gusta lo que traes a colación de Marguerite Duras. La diferencia es que yo sí considero a MJ un artista relevante en su campo, por su hacer, por su aportación en términos de baile, canto y composición. Creo sinceramente que en su campo aportó cosas y que esa aportación ha sido eclipsada por la explotación de su figura, por la sobredimensionada mercantilización de sus aristas más patológicas...

Bienvenido una vez más, Remi...

abrazos

 
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