
Como cabía esperar:
estoy solo, estoy bien...
Hierbajos silvestres
Oye, grillo:
sólo tengo arroz
para mañana.
Eso
era mi cara
El espejo cada vez más frío
No tengo dinero, no tengo cosas,
no tengo dientes...
Estoy completamente solo.
...Y a veces,
dejo de mendigar
y miro las montañas.
Un manotazo a una mosca
otro a un mosquito
y otro a mí mismo.
Ha envejecido
hasta el sonido
de las gotas de lluvia.
Parece que voy a morir
con el alma tranquila
sobre la hierba que brota.
Sin pensar en nada,
rompiendo ramitas secas.
No hay forma de evitarlo:
camino.
¡Qué calida temperatura
la del piojo que he atrapado!
Con eso tengo más que suficiente:
barrer las hojas caídas.
¿Qué pretendo encontrar
internándome en el viento?
Me siento en la belleza
de la hierba que va a marchitarse.
Asumiéndolo con calma
parece que hay que morir
La hierba arde.
Mientras termino de morirme,
la hierba.
Llueve.
Trads. de Vicente Haya, Hiroko Tsuji, Akiko Yamada.
