Intuyo un colibrí
parido
por un Dios infinito.
Del pico del colibrí
nacen imágenes.
Y el colibrí dicta
su aritmética al cuerpo,
posado sobre un puente de plata.
Todo esto ocurre
en el centro inasible
de una glándula.
Mientras la lluvia golpea la ventana
y tú juegas sentada frente al fuego.
Mariel Manrique, Descartes en Holanda
