
Para Mariel
El espejismo pequeñito estaba asustado sin un desierto que lo amamantase con la ocre leche del misterio.
Fue a una subasta de desiertos, pero como era un espejismo pobre sólo consiguió un desierto enclenque al que todos despreciaban.
Dicen que ese desierto se llamaba mente y que el espejismo chico, al habitarlo, produjo la ilusión del mundo y las cosquillas.
