domingo, 28 de abril de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
annuttara samyak sambodhi
El
bodhisattva Apratishthita preguntó:
-Todas
y cada una de las ocho conciencias son producidas junto con las dieciocho
esferas sensoriales por condicionamiento. ¿Cómo es que son inmóviles?
El
Buddha contestó:
-Todas
las esferas sensoriales están originalmente vacías de existencia inherente.
Similarmente, todas las conciencias están originalmente vacías. Estando vacías,
sus naturalezas no están sujetas a condicionamientos. ¿Cómo podrían entonces
estar producidas por condicionamientos?
El
bodhisattva Apratishthita preguntó:
-Si
todas las esferas sensoriales están vacías, entonces ¿cómo puede haber visión?
El
Buddha respondió:
-La
visión es de hecho ilusoria. ¿Por qué? Porque las miríadas de cosas existentes
son no-producidas y carentes de signos. Originalmente no tienen nombre por sí mismas
y están vacías y serenas. Este mismo es también el caso de todas las
características de los dharmas. Con los cuerpos de todos los seres sensibles
también pasa exactamente igual. Y si estos cuerpos ni siquiera existen
realmente, entonces ¡cuánto menos podría hacerlo la visión!
El
bodhisattva Apratishthita dijo:
-Si
todas las esferas sensoriales están vacías, todos los cuerpos están vacíos, y
todas las conciencias están vacías, entonces la iluminación también debe estar
vacía.
El
Buddha respondió:
-Todas
y cada una de las iluminaciones tienen una naturaleza indeterminable que no es
destruida ni aniquilada. No son ni vacías ni no vacías, ya que está libres de
vacuidad y de no vacuidad.
El
bodhisattva Apratishthita observó:
-Es
también igual para todas las esferas sensoriales. No están marcadas por la
vacuidad y sin embargo deben de estar marcadas.
El
Buddha asintió:
-Así
es. Las naturalezas de todas las esferas sensoriales son originalmente fijas.
Las bases de esas naturalezas fijas no están localizadas en ningún sitio.
El
bodhisattva Apratishthita dijo:
-Afirmaste
antes que en el perfecto despertar inconcebible, el lenguaje se detiene y es
erradicado.
El
Buddha dijo:
-No es
exacto. El lenguaje ha sido erradicado antes, se ha suspendido y detenido desde
el comienzo sin origen. Lo que se detiene en el perfecto despertar inconcebible
es un simulacro de lenguaje, un fantasma de lenguaje, una infección del
lenguaje. El fuego fatuo del lenguaje más allá del perfecto despertar no es
aplicable. El simulacro se detiene y algo empieza a hablar, sin un yo como
soporte.
"El
sutra del samadhi diamante" (Vajrasamadhi sutra, tr. Kepa Egiluz y Dokusho
Villalba)
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lunes, 22 de abril de 2013
miércoles, 17 de abril de 2013
asomarse
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hoy os quería invitar a observar un momento estas imágenes...
hoy os quería invitar a observar un momento estas imágenes...
son fotogramas que seleccioné de una película o documental hace tiempo, los guardé en una carpeta y olvidé escribir el nombre de la obra y su autor, que ahora no recuerdo... un detalle sin importancia porque lo que mueve aquí, lo que se insinúa aquí, es el pequeño instante desnudado por la mirada
situarse en el borde mismo de los ojos, al filo del mirar: dejar ser al "ser" que en ese preciso instante devenimos
descubrir la serenidad en ese puro borde del mirar: asomarse
¿qué hay al otro lado? ¿es visible el envés de la hoja, lo real, si nos detenemos ahí como pequeños caracoles y la atención se da, o se abre, nos implica o nos confirma?
¿es la alegría el otro lado?
¿al mirar somos la nervadura, el tallo, el injerto, la savia, la lentitud vegetal, o seguimos siendo conciencia animal, movimiento y adentro?
mirar así tal vez revela el fondo de euforia que hay en la vida misma al desplegarse, silenciosa, y tocarnos suavemente
mirar así tal vez nos pemirte restituir a los otros su oro, recuperar el fuego callado dentro de las cosas, concebir cada instante como una fruta madura, conmovernos
mirar así tal vez nos permite ser la mirada, lo mirado y el mirar mismo
lo pequeño antes del lenguaje, la huella previa a las genealogías, la ternura
eso y el calor de los tibios rayos mientras las ramitas tiemblan, tiemblan
domingo, 14 de abril de 2013
La enseñanza
1928, isla de Shodoshima, Japón. La joven maestra Hisaki Oishi inicia su tarea de profesora a cargo de doce niños de primaria, los entrañables veinticuatro ojos que la mirarán en su primer año de clase. Al principio, los métodos de enseñanza poco ortodoxos de la nueva maestra y su moderna visión de la enseñanza provocan cierto recelo en la comunidad isleña rural, pero pronto niños y adultos caen bajo su irresistible encanto. En unos pocos años, la Segunda Guerra Mundial cambiará sus vidas para siempre...
"24 ojos" (1954), de Keisuke Kinoshita, es la experiencia de la ternura, la experiencia de la enseñanza, del paso del tiempo, de la transformación, de la atención y el cariño en un mundo sometido a un cambio permanente y a veces violento
los veinticuatro ojos juegan al trenecito al son de esta dulce onomatopeya:
shu shu shu - shu shu shu
así cantan
así viven
es la imagen del cartel de la película: una instantánea inolvidable donde no hay nada que decir, donde todo queda dicho ya en el instante del juego y el descubrimiento compartidos
"Aprender era un placer intenso. Aprender equivalía a nacer. Se tenga la edad que se tenga, el cuerpo experimenta entonces una especie de expansión.
El universo se dilata: de pronto se abre una puerta donde no había puerta alguna y el cuerpo se abre con esa misma puerta.
El cuerpo antiguo se convierte en otro cuerpo. Un país desconocido se extiende o avanza a toda velocidad y crecemos con lo que crece. Todo lo conocido cobra un nuevo sentido, atrae una nueva luz, y todo lo que hemos abandonado regresa de repente a la nueva tierra con un nuevo relieve todavía inexpresable, porque no era posible preverlo.
Desafíos que no conciernen a nadie se descubren de pronto en el azar de una consecuencia que no habíamos buscado. Eso es aprender. Caen las barreras y, al caer, desaparecen las distancias. Eso es aprender. La oscuridad del bosque se desvanece. Aumenta el recorrido del viaje.
No hay que enseñar a quien no siente alegría al aprender.
Apasionarse por lo que es otro, amar, aprender, es lo mismo."
Pascal Quignard (tr. Encarna Castejón)
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miércoles, 10 de abril de 2013
La obediencia
y pinchad también en esta viñeta para leer su contenido, no tiene desperdicio:
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sábado, 6 de abril de 2013
De poemas y animales
Estepa del Hambre (Kazajistán), mientras la luz declina
Mazhilis, Aizhan. Poeta y pensadora en lengua kazaja, rusa y china, nacida en 2027 en Almaty (Kazajistán), fallecida en 2109 en la selva interior de Tailandia. Es difícil separar la biografía mítica de esta autora de su vida real, habida cuenta de que ella misma se encargó de mezclarlas en su autobiografía Desierto con fondo de niña, en la que afirma que "todos los niveles de realidad están interconectados: lo que consideramos el Mundo no es más que la realidad básica, carente de un estatuto ontológico y vital privilegiado respecto a los niveles oníricos, trans-reales, sub-reales, animales y vegetales que gobiernan el mecanismo de la existencia en un sentido amplio y sin prejuicios; todo existe dentro de su marco de referencia y en relación a un acto de percepción. La vida son trazas cognitivas, sus sedimentos y los residuos que dejan esas trazas". Pasa la infancia en una remota aldea en las inmediaciones de la Estepa del Hambre (el gran desierto kazajo), y allí experimenta su primer encuentro con los Animales Totémicos, unas presencias supuestamente venidas del futuro y que le revelan mantras ocultos y el arte de la metamorfosis del linga sarira o cuerpo sutil. En cierto sentido, toda la obra de la poeta será un intento de desplegar, profundizar, poner a dialogar e incluso refutar esas visiones experimentadas durante la infancia. En 2045 se traslada a Shanghai, donde cursa estudios de Filosofía y Literatura Comparada, y estudia latín, griego clásico, sánscrito y japonés. Llegará a dominar doce idiomas y se interesará por la astronomía, la neurobiología, los ritos funerarios, la pintura abstracta, el universo de los gatos, el universo de los insectos, el cine filipino, la literatura védica, shamkhya y budista, el haiku, la vida secreta de las plantas. En 2054 defiende la tesis doctoral "Pensar la Seda. Influencias de la filosofía oriental en la Grecia clásica". En 2056 defiende la tesis doctoral "Poéticas del Kali Yuga", donde estudia a doce mujeres poetas de los últimos doscientos años y desmonta los apriorismos del canon androcéntrico. Publica su primer libro de poemas, Ocurre, en 2057, dos días antes del estallido de la Tercera Guerra Mundial. Aunque en un principio abandera la causa del Frente Unido Oriental, nadie como ella llora la destrucción de las principales ciudades de Occidente y la aniquilación de su cultura, que siempre amó. Las lágrimas del Eón y Sin mundo. Lobos denuncian el horror de la guerra y su propia condición de exiliada: pasa los siguientes quince años entre Sudáfrica y Madagascar, huyendo de la devastación química y bacteriológica que en la época asola buena parte del Asia Central. En los bosques de Madagascar vuelve a entrar en contacto con los Animales Totémicos, que le muestran talismanes kármicos, le enseñan a comunicarse con las plantas y le ofrecen los rudimentos de la Teoría Psíquica Fractal, un sistema de equivalencias homeomórficas para describir el universo y la conciencia, que desarrollará en obras posteriores. Más tarde Aizhan afirmará que en aquellos bosques se trasvasó por primera vez a una conciencia animal, en concreto la de un insecto. No puede traducir la experiencia en palabras pero a cambio intenta expresarla en la serie de acuarelas "Vestigia" (actualmente forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Contemporáneo de Shanghai). A su regreso a Almaty publica Infancia sin persona, las Karuna-Karikas y el que será unánimemente considerado su mejor libro: El Detrás, donde emprende una deconstrucción de la mirada y de todas las formas de cultura y pensamiento que el ser humano ha articulado desde el Neolítico hasta la posmodernidad y la Nueva Edad Sombría. Un libro lúcido, exasperado, difícil, "singularmente liberador en su desolación", como dirá Xi Jing-Ping, estudioso de su obra y también poeta. La profesora Jiang Li Quiao dirá a propósito de este libro: "Aizhan Mazhilis siempre negó la trascendencia y se burló de la supuesta espiritualidad que se le atribuía, pero caben pocas dudas de que en El Detrás hay un impulso ascético y extrañamente religioso que la acerca a Pascal y a Simone Weil, a la dulzura panteísta de Tao Yuanming, a los sutras del Shin Jin Mei, a la poesía fracturada de Natsuki Hikari (su estricta contemporánea, amiga y rival); todo ello removido y como furioso, dislocado, fugado de sí mismo. Tal vez no sería desacertado postular que el centro de su obra está habitado por un exótico materialismo espiritual, un agnosticismo epidérmico, sísmico, inabarcable, que no renuncia a la inquisición permanente pero intuye, a lo lejos, como entre brumas, una especie de catarsis cósmica. Aizhan siempre se colocó entre el ojo y el miedo, no dejó de afilar las preguntas y, por mucho que esto pueda sonar a tópico trasnochado, escribió como amó, amó como vivió: desmesuradamente". Tras este libro se abre un período de silencio de casi veinte años, que en 2091 romperá con la trilogía poética Ranas, Psychés Anarchos y Tratados de cosmología y erótica felina, donde aflora la reconciliación con el ser humano y con la vida después de un proceso de intensa indagación personal que se manifiesta en una renovada depuración estilística ("Aprender a cantar, después de pulverizar el lenguaje", dirá en una entrevista). Poco después fija su residencia en Bangkok (Tailandia) y participa activamente en la reforestación de la selva y la recuperación de la fauna autóctona, que aún sufren los estragos de la guerra anterior. De esa época data su último encuentro con un Animal Futuro: la criatura le transmite el arte de la transrealidad (neurostasis o visión-fuente) y le anuncia el advenimiento de La Brecha, singularidad que, en algún momento de los próximos siglos, marcará el inicio del declive del linaje humano. Por último, se retira a una antigua y apartada ermita budista y en ella escribe el libro de aforismos Palabra salvaje, los poemarios Los venenos, Amar en el Kali Yuga y El corazón oblicuo, la anteriormente mencionada autobiografía Desierto con fondo de niña y el que será celebrado como su libro más filosófico, extraño y visionario, Nullis Ocullis 2187, dilatado conjunto de versículos en tres lenguas (kazajo, chino y ruso), donde pretende fusionar los misterios de Eleusis, la cosmología samkhya y los mitos precolombinos al hilo de la revelación de los Animales Totémicos y su propia experiencia en la jungla tailandesa. Muere una mañana de octubre de 2109, repentinamente, cuando se dispone a curar la pata de un tigre que había caído en una trampa. Los monjes theravada la encuentran cerca del animal, que lame su rostro intentando reanimarla. En su testamento confiesa haber escrito una obra secreta, paralela a su obra visible, un conjunto de libros rigurosamente inéditos y depositados en una caja fuerte en el Centro Superior de Estudios Panasiáticos de Neo-Pequín: una obra que es como una sombra, un espejo, una perfecta refutación de su obra pública. Sus albaceas, la comunidad budista tailandesa, podrán abrir la caja fuerte y dar a conocer su contenido en 2187.
Además
de ser considerada la mejor poeta del siglo XXI, Aizhan Mazhilis odió la
ilimitada depredación humana, el egoísmo ancestral, la falta de sensibilidad,
la falta de atención, la ignorancia. Amó a los gatos y a los niños, los lugares
apartados, la delicadeza de los pequeños gestos, la belleza que herrumbra a los
seres y las cosas.
Fuente:
Enciclopedia de Literaturas Panasiáticas, Akira Junichiro (comp.), vol.
XIV, Osaka: Mizuki Publishers, 2154.
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