Mostrando entradas con la etiqueta Con-tacto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Con-tacto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de abril de 2013

asomarse

 
.

hoy os quería invitar a observar un momento estas imágenes...










 
son fotogramas que seleccioné de una película o documental hace tiempo, los guardé en una carpeta y olvidé escribir el nombre de la obra y su autor, que ahora no recuerdo... un detalle sin importancia porque lo que mueve aquí, lo que se insinúa aquí, es el pequeño instante desnudado por la mirada
 
situarse en el borde mismo de los ojos, al filo del mirar: dejar ser al "ser" que en ese preciso instante devenimos
 
descubrir la serenidad en ese puro borde del mirar: asomarse
 
 ¿qué hay al otro lado? ¿es visible el envés de la hoja, lo real, si nos detenemos ahí como pequeños caracoles y la atención se da, o se abre, nos implica o nos confirma?
 
¿es la alegría el otro lado?
 
¿al mirar somos la nervadura, el tallo, el injerto, la savia, la lentitud vegetal, o seguimos siendo conciencia animal, movimiento y adentro?
 
mirar así tal vez revela el fondo de euforia que hay en la vida misma al desplegarse, silenciosa, y tocarnos suavemente
 
mirar así tal vez nos pemirte restituir a los otros su oro, recuperar el fuego callado dentro de las cosas, concebir cada instante como una fruta madura, conmovernos
 
mirar así tal vez nos permite ser la mirada, lo mirado y el mirar mismo
 
lo pequeño antes del lenguaje, la huella previa a las genealogías, la ternura
 
eso y el calor de los tibios rayos mientras las ramitas tiemblan, tiemblan
 
 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

En el mundo tan concreto

.



Mujer, casa y gato.
Una piedra en la cabeza de la mujer; y en la cabeza
de la casa, una luz violenta.
Anda un pez extenso por la cabeza el gato.
La mujer se sienta en el tiempo y mi melancolía
la piensa, mientras que
el gato imagina la elevada casa.
Eternamente la mujer de la mano pasa la mano
por el gato abstracto,
y la casa y el hombre que voy siendo
son minuto a minuto más concretos.

La piedra cae en la cabeza del gato y el pez
gira y para en la sonrisa
de la mujer de la luz. Dentro de la casa,
el movimiento oscuro de estas cosas que no encuentran
palabras.
Yo mismo caigo en la mujer, el gato
dormita en la palabra, y la mujer toma
la palabra del gato en el regazo.
Miro, y la mujer es la palabra.

Palabra abstracta que se enfrió en el gato
y ahora se calienta en la carne
concreta de la mujer.
La luz ilumina la piedra que está
en la cabeza de la casa, y el pez corre lleno
de originalidad por la palabra adentro.
Si toco la mujer toco el gato, y es apasionante.
Si toco (y es apasionante)
la mujer, toco la piedra. Toco el gato y la piedra.
Toco la luz, o la casa, o el pez, o la palabra.

Toco la palabra apasionante, si toco la mujer
con su gato, piedra, pez, luz y casa.
la mujer de la palabra. La Palabra.

Me echo y amo a la mujer. Y amo
el amor en la mujer. Y en la palabra, el amor.
Amo, con el amor en el amor,
no sólo la palabra sino
cada cosa que invade cada cosa
que invade la palabra.
Y pienso que estoy completo en el minuto
en que la mujer eternamente
pasa la mano de la mujer por el gato
dentro de la casa.

En el mundo tan concreto.

Herberto Helder, La cuchara en la boca (trad. José Luis Puerto).


.
 
Free counter and web stats