llega el verano y los blogs se despueblan. la mente se deshabita. eso que nos sostiene (algunos lo llamarán alma, espíritu, soplo) languidece y nos vamos borrando, poco a poco, quizá hasta una próxima encarnación en escrituras venideras, en improbables cuerpos futuros que también habrá que destejer
el caso es que el tiempo se estanca en agosto, y por eso se me ha ocurrido introducir un pequeño dispositivo estructural para subvertir el esquema del blog. es muy simple: escribir cada día una entrada: un apunte, una brevedad, una brizna
ese nuevo ritmo pautado se postula como una arritmia: es una forma de desestructurar las expectativas, las esperas, las líneas de fuerza, lo telúrico-visceral que vamos siendo, entre todos, en estas liturgias calladas, cotidianas, intraducibles que definen el tiempo del acontecer en la blogosfera
no teselas: retales
restos con los que no se pueda engendrar un Gólem ni urdir un nuevo principio
(sobre todo no urdir: mantener la ruina, premeditadamente)
el tema es lo de menos: cualquier cosa puede aflorar y hacerse cuerpo en el trazo mínimo
sólo me impongo dos límites: no introducir elementos gráficos, cinematográficos, musicales
sólo palabras. pocas. depauperadas. quizá in-significantes
empiezo hoy mismo: más tarde
el blog recuperará su curso habitual el 1 de septiembre
/abrazos/
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lunes, 1 de agosto de 2011
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