
Infinito era el tiempo pasado al venir tú a la aurora
e infinito aquel que en el Hades te espera.
¿Qué porción resta, pues, de tu vida sino un solo punto
o algo más exiguo que un punto todavía?
Pequeña y angosta es tu vida y tampoco agradable
resulta, sino triste, más que la odiosa muerte.
Tal es pues la osamenta en que cuelga tu cuerpo; y empero
al aire y a las nubes, humano, te remontas.
Pero ve cuán inútil es todo: en los cabos del hilo
la polilla devora la no tejida urdimbre.
Examina, pues, hombre, con celo tu vida y tus días
y en una existencia sencilla reposa
recordando en tu espíritu siempre, al tratar a mortales,
con qué clase de paja se te ha fabricado.
Leónidas de Tarento, siglo III a. C.
