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sábado, 9 de mayo de 2009

El infierno según Shostakovich



Los dos primeros movimientos del cuarteto de cuerda nº 8 de Shostakovich demuestran por qué el compositor no mentía al afimar que al componer estaba cavando tumbas para sus amigos muertos.

Tumbas de música.

Furiosa e insumisa música que en el segundo movimiento invalida o corrige el planteamiento elegíaco con que el autor nos ha seducido previamente.

La melodía popular, insertada en plena catarsis, no atenúa el dolor. Es vinagre en la herida, repentino escozor que irradia en crescendo, fruto que estalla y disemina su íntima convulsión de vida.

Quizá las brasas no queman tras cruzar ese umbral.

miércoles, 29 de abril de 2009

Ladies and gentlemen, Mr Leonard Cohen...



Cohen viene a España. El otro día saqué las entradas. No me puedo creer que este sueño se haga realidad. Es una de esas cosas que se dan una vez en la vida. La última vez que pasó por nuestros escenarios, en 1992, yo era un niño y ni siquiera sabía de su existencia. Admiro mucho a este hombre, con el que he sido tan crítico (en lo creativo y en lo humano, en especial por su actitud política, en cuyas antípodas creo situarme, acaso ingenuamente). En el fondo, supongo que ha sido una especie de referente o figura paterna. Como para tantos otros. Por eso no intentaré análisis alguno. Un vídeo es sobradamente elocuente. Distingo tres elementos en la constitución de una canción: letra, música y forma. Entiendo que la forma no es la música, o no exactamente: es el dibujo que una canción imprime, a veces de forma indeleble, en el corazón de cada cual. Para mí es lo más importante, mucho más que la letra e incluso que la música, conceptos que entiendo se supeditan a la forma.

La forma de algunas canciones de Cohen me parece de una belleza extrema, casi intolerable. Aquí, canta la segunda mitad en francés.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Sviatoslav Richter



Sviatoslav Richter quema, Sviatoslav Richter ataca el piano con todo su cuerpo. Fuerza, precisión, avalancha, pero también extrema delicadeza, delicadeza poderosa, rotunda, volcada en cada gesto; Richter se arroja a cada nota, nos abisma en una cascada de matices, recrea una pieza clásica del romanticismo como sólo él sabe hacerlo: a quemarropa, sin las florituras pastoriles de los pianistas italianos ni los fúnebres ornamentos franceses. El "alma" rusa desbocada, que tantas obras maestras nos ha ofrecido y que creo entender tan bien.

Schopenhauer decía que la música era la más elevada de las artes porque era la que más se acercaba a la voluntad pura (Die Welt als Willie und Vorstellung). Contemplando obras como ésta me afilio a sus exasperaciones y acepto mi enmudecimiento ante lo sublime.

Una de las interpretaciones más conmovedoras que me ha sido dado ver. La pieza es el estudio nº 11 de Chopin, pero poco importa, porque aquí el intérprete la recrea de tal modo que le pertenece. El traductor es hacedor.

Gracias, maestro.

domingo, 28 de septiembre de 2008

No hay palabras



Il y a si peu de temps,
Entre vivre et mourir,
Qu'il faudrait bien pourtant,
S'arrêter de courir,

Toi que j'ai souvent cherché,
A travers d'autres regards,
Et si l'on s'était trouvés,
Et qu'il ne soit pas trop tard,
Pour le temps qui me reste à vivre,
Stopperais-tu ta vie ivre,
Pour pouvoir vivre avec moi,
Sur ton île aux mimosas,
Et comme deux chevaux,
Courant dans la prairie,
Et comme deux oiseaux,
Volant vers l'infini,
Et comme deux ruisseaux,
Cherchant le même lit,
Nous irions dans le temps,
Droits comme des roseaux,
Quand sous le poids des ans,
Nous courberions le dos,
Ce serait pour mieux boire,
Ensemble à la même eau,

Et si tu m'avais cherchée,
De soir en soir, de bar en bar,
Imagine que tu m'aies trouvée,
Et qu'il ne soit pas trop tard,
Pour le temps qu'il me reste à vivre,
J'amarrerais mon piano ivre,
Pour pouvoir vivre avec toi,
Sur ton île aux mimosas,
Nous aurions la fierté,
Des tours de cathédrales,
Et nous serions plus près,
Du ciel et des étoiles,
Nous saurions le secret,
Des aurores boréales,
Il y a si peu de temps,
Entre vivre et mourir,
Qu'il faudrait bien pourtant,
S'arrêter de courir,

Toi que j'ai souvent cherché,
A travers d'autres regards,
Et si l'on s'était trouvés,
Et qu'il ne soit pas trop tard...

Je voudrais vivre avec toi
sur ton île aux mimosas...
 
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