miércoles, 29 de octubre de 2008
Hermanos
Leo Ferré - La vie d'artiste
Jacques Brel - Ces gens-là
Charle Trenet & Georges Brassnes - Mon petit oiseau
Gilbert Bécaud - Le train d'amour
Barbara & Georges Moustaki - La dame brune
Edith Piaf - La foule
¿Cómo se puede tener nostalgia por un tiempo pasado que no vivimos? Quizá algunas melodías nos convocan desde el pasado, nos atrapan en su delicadeza, su fuerza, su aspereza. Me ocurre con estos a los que llamo hermanos, pues así los siento en lo más hondo. Hermanos de una época que fue la mía sin serlo. De ahí el sentimiento de desarraigo en un presente árido, estéril, donde estos acordes pasaron, estas pasiones, quedaron olvidadas. Terrible la nostalgia del desarraigado para siempre, que vive extrañamente en los recuerdos que le traen las melodías, las voces de un pasado vivido con esa extraña intensidad, dentro de mí.
lunes, 27 de octubre de 2008
Pavorosa belleza

Esta es una fotografía de dos galaxias en colisión tomada por el telescopio Hubble. Me he quedado embobado mirándola, absorto por la belleza de la instantánea, imaginando los remotos terrores(pues ocurrieron en el pasado) que tal vez hayan vivido las civilizaciones destruidas por la colisión de mundos que no podemos imaginar. Al fundirse dos galaxias, una parte de estrellas se destruye, el resto se funde en una galaxia mayor. Se supone que los agujeros negros situados en el vórtice galáctico suman su masa y de paso engullen unas decenas de miles de estrellas.
Al observar cosas así me invade una avalancha de preguntas. Las más obvias, las que fascinaron mi adolescencia. ¿Por qué una inmensidad tan vasta? ¿Cuál es la estructura real del universo, tan grande que no podemos percibirla? Se sabe que los cúmulos y super-cúmulos de galaxias no se distribuyen de forma homogénea en el universo observable; por el contrario, hay zonas de gran densidad de galaxias y grandes espacios vacíos... los supercúmulos parecen extenderse a lo largo de filamentos, trazar figuras que escapan a nuestra visión de diminutos observadores.
Por desgracia aún estamos en una fase primitiva de la especulación cosmológica y la física teórica; tenemos una teoría para lo muy pequeño, la teoría cuántica, y otra para lo muy grande, la teoría de la relatividad. Ambas presentan notables incompatibilidades que indican que no están completas o que, si una de las dos es cierta, la otra ha de estar forzosamente equivocada. Se cree que el futuro puede deparar una teoría del campo unificado que reconcilie la física cuántica con la relatividad. En ese momento se abrirían puertas insospechadas para la comprensión del universo, amén de aplicaciones prácticas inimaginables (como una fuente de energía inagotable, la posibilidad de plegar el espacio-tiempo, controlar la gravedad o detectar el célebre "taquión ESP", supuesta partícula capaz de superar la velocidad de la luz... todo esto son especulaciones, pero no hay que olvidar que el descubrimiento de la relatividad trajo consigo la energía nuclear)
Pero, sobre todo, todas estas cuestiones me arrastran a la esencial: ¿por qué el ser humano tiene, en general, atrofiado el sentido metafísico, por qué no se abisma en el anonadamiento al pensar en la pavorosa belleza del universo? Y es que la física teórica es el crisol que amalgama a la ciencia, la filosofía, la mística, la poesía; caminos todos que pretenden dar una respuesta a lo que somos y a la inmensa contingencia de una existencia aparentemente azarosa.
A veces, cuando me duermo, me entra un vértigo "trascendental" que se traduce a lo físico. Imagino que estamos en una bola minúscula flotando en el Universo. Siento la presencia de los planetas vecinos. Siento el vacío inconmensurable que se extiende entre las estrellas (si el sol tuviera el tamaño de un garbanzo, la estrella más cercana -un garbanzo distante- estaría a... 180 km. de distancia), y toda esa distancia cae sobre mí, me abruma, me siento caer hacia arriba, hacia las estrellas, succionado por el abismo insondable, apenas una víctima insignificante inmolada al infinito, reclamada por un vacío que, de pronto, sospecho es el mismo que habita en la parte oculta de mi ser. Entonces siento que mis músculos se contraen y sobreviene el vértigo físico: me aferro a la almohada o al colchón con todas mis fuerzas hasta que se me pasa.
A veces, viendo documentales sobre Júpiter o Saturno, he sentido ese mismo vértigo, la sensación de caer hacia el planeta. Numinosa belleza la de esa gravedad y esa sensación que mis palabras, siempre huérfanas, palabras a la intemperie de lo que no sé decir, no aciertan a describir.
viernes, 24 de octubre de 2008
Des-aparecer, cercos, buitre

Todas las cosas conspiran para la desaparición. Des-aparecer es el objetivo. El mundo es la historia de la visibilidad -el mundo que fue contado por los antiguos griegos-: apariciones y des-apariciones o la continuidad bajo la vida y la muerte. Aparición y des-aparición de lo que yo no soy, siéndolo más de lo que me soy a mí misma por debajo de mí. Aparición y des-aparición de lo que no somos, ya que ser es ser limitado, ser es estar cercado, ser es vivir en un cerco: vivir atemorizado en un círculo de fuego sin atreverse a a-cercarse, a romper el cerco aproximándose a las llamas que aprisionan con su horror, con su nada, con su amenaza. La purificación, la destrucción por el fuego. Purificarse: desintegrarse. Des-integrarse: romper los límites que nos hacen ser: ser íntegro, ser una fuera de lo que sigue, a pesar de lo que sigue, por encima de lo que sigue. Yo soy una y mi cerco, un cerco abierto como un ojo, un ojo que deslinda, que traza los lindes con fuego: aquel fuego que brota del párpado, nunca de la córnea. En la córnea, sobre ella, como pantalla translúcida: las lágrimas, sobre la córnea la gigantesca cortina de agua que mana dolorosamente de las entrañas, el agua del dolor que apaga el fuego sin romper el cerco, impidiendo, ahora y luego, la purificación.
Las lágrimas son una desobediencia a la ley del universo: aparición-des-aparición. Las lágrimas son la culpa y el precio por el territorio conquistado: yo soy una y mi cerco.
Destruyamos. Desautoricemos lo escrito. Mi cerco y yo nos construimos en otro cerco: el del lenguaje. Cada lenguaje un cerco. La transgresión: el trabajo de la metáfora. Transgresión lingüística, rápida, penetrante, creadora. La apariencia salta fuera del ojo, el ojo fuera de su córnea. La forma puede volverse música.
La palabra guía dentro del cerco. De cerco a cerco ¿quién anda? ¿Qué aguijón penetra en los espacios que el fuego pone al rojo? De cerco a cerco nada, o tal vez el águila. El lenguaje de los cercos requiere otros conceptos, otras palabras: palabras trashumantes, palabras bereberes, palabras del desierto: sin eco, hechas de sílabas que se desmoronan al pronunciarse, palabras tránsfugas o planeadoras, palabras buitres, palabras carroñeras que limpien los viejos cercos de sus muertos, de sus asesinados y de sus asesinos. El lenguaje de los cercos requiere el vuelo. De cerco a cerco se vuela. Se vuela como los buitres, con el pico ensangrentado, con flecos de carne descompuesta colgados en las comisuras propagando, de cerco en cerco, el virus: el ansia de hacer mundos.
¿Y las lágrimas? ¿Y el agua? Pura convulsión del aire licuado por el frío.
La córnea vaciada de su ojo es el estanque de materia donde Leibniz creía ver el universo: la unidad de todo lo posible. El ojo, sin su córnea, apenas se parece al diseño de un ojo.
¿Y si lo posible fuera lágrimas infinitas? ¿Y si el dolor fuera el infinito anhelo de todo lo posible por existir?
¿Y si las lágrimas fuesen el dolor de existir que se expande por todos los cercos de los cercos?
Desautorizar el texto: dejar al texto huérfano, matar al autor, destruir al que dice yo bajo el texto, al que dice yo sin decir "digo", desplazar al que escribe, dejar huérfano al que escribe, huérfano del texto que ya le precede, que siempre le ha precedido, que le precede en el cerco, que le encierra en su cerco, que le induce a cercarse y a decir yo, des-autorizar el texto cuando dice "lágrimas", con-textualizar al texto con otro texto que lo embeba como un papel secante, des-autorizar al yo cuando escribe "dolor" sin escribir que escribe, y dejar en suspenso el juicio sobre la posible des-aparición de una muy antigua creencia.
¿Y el grito? El grito es la flecha disparada que se eleva, vertical, y alcanza al buitre en pleno vuelo.
Filosofía en los días críticos, Diarios, 1996-1998, Chantal Maillard
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miércoles, 22 de octubre de 2008
Göttingen

Barbara fue invitada a tocar en la ciudad alemana de Göttingen y, en el patio de su antigua universidad, y como regalo especial para los asistentes, compuso de un tirón esta canción, que se convertiría en una de las más conocidas de su repertorio. Este canto a la reconciliación franco-alemana no sentó bien en algunos ámbitos de París, que criticaron duramente a la cantante y no entendieron cómo una judía eslava, que en su niñez sufrió la persecución nazi, perdió a parientes y amigos en el Holocausto y estuvo a punto de morir en un bombardeo de la Luftwaffe, podía cantar la belleza del país "enemigo". Ella llegó a grabar una versión de la canción en alemán.
Cuando visité la tumba de Barbara en Bagneaux, había una corona de flores y una cinta que llevaba inscrita la siguiente leyenda: "Los niños de Göttingen no te olvidan".
Göttingen
Claro que no es el Sena
Ni el bosque de Vincennes
Pero también es hermoso
Göttingen, Göttingen.
No hay avenidas ni cantilenas
Que se lamenten y se arrastren
Pero el amor también florece
En Göttingen, en Göttingen.
Creo que conocen mejor que nosotros
La historia de los reyes de Francia,
Hermann, Peter, Helga y Hans,
En Göttingen.
Y que nadie se ofenda
Pero los cuentos de nuestra infancia
“érase una vez” comienzan
en Göttingen, en Göttingen.
Nosotros tenemos la pálida madrugada
Y el alma gris de Verlaine
Pero por Dios que las rosas son bellas
En Göttingen, en Göttingen.
Cuando nada nos dicen
callan, sonriéndonos
Y aún así los comprendemos
Los niños rubios de Göttingen.
Y tanto peor para los que se asombren
Y que los otros me perdonen,
Pero los niños son los mismos
En París o en Göttingen.
¡Oh, que nunca jamás vuelva
el tiempo de la sangre y el odio
porque hay gente que amo
en Göttingen, en Göttingen!
Y cuando suene la alarma
Si hay que retomar las armas,
Mi corazón verterá una lágrima
Por Göttingen, por Göttingen.
Y para terminar, la prueba del algodón: dos versiones de la canción separadas por 25 años. Atentos a las diferencias entre una y otra: IMPRESIONANTE; creo que con esta comparación queda claro, de una vez por todas, quién es Barbara y cuál es su aportación a la canción del siglo XX. No os los perdáis.
Aquí la original en estudio de 1965:
Y ésta es la versión en directo del disco Gauguin de 1990:
Y una versión de los sesenta en dailymotion:
martes, 21 de octubre de 2008
Paolo Conte, la felicidad una vez más

Ocurrió una vez más. Sabía que el nuevo disco de Paolo Conte no iba a defraudarme y así ha sido. Nunca, en su larga trayectoria, he sentido que el gran compositor de Asti hiciera un disco prescindible, vendido, desinflado o de cara a la galería. Es el único, quizá, de los autores de canciones vivos que nunca ha engañado ni ha rebajado su estándar de calidad (cosa que no puede afirmarse de otros autores que me gustan o gustaron, como Leonard Cohen o Nick Cave).
Psyche es un disco de canciones abiertas, atmosféricas, algunas de las cuales parecen apuntes, bocetos sin resolver, casi haikus a la intemperie de una melodía escueta, minimalista, envolvente. Lejos queda el broche, el universo cerrado y circular de cada una de las canciones de Elegia, su anterior disco, obra maestra de la melancolía en las postrimerías de la vida que pareció ser su último disco. Y más lejos aún, la fiesta dionisíaca y colorida del jazz dixieland de Una faccia in prestito, allá por 1995.
Pero Paolo, siempre idéntico a sí mismo, sabe encontrar márgenes por donde reinventarse. Esta vez aborda sus composiciones con la ayuda de teclados y sintetizadores que, aunque parezcan desentonar en un músico tan clásico como él, realzan el tono y construyen una lánguida atmósfera de interregno, de paseo irónico por el crepúsculo de una vida observada desde la calma de la senectud.
Hay quien dice que Paolo Conte es el Tom Waits mediterráneo. Falso. Sólo su voz aguardentosa, ajena a cualquier canon y belleza convencional, pueden justificar esa comparación. Conte es un músico de otro calibre, con otros quilates... También se dice, escuetamente, que Paolo canta jazz en italiano, y punto. Eterno reduccionismo de cierta crítica perezosa. Es cierta la influencia del jazz en el compositor, pianista y letrista italiano, pero es un jazz que le llega a través del tamiz de la música francesa: es el jazz de Trenet y Gilbert Bécaud, el jazz sutilmente incorporado a los ritmos de Georges Brassens lo que late en sus armonías y melodías. Paolo Conte nunca ha ocultado su admiración por los grandes cantantes franceses y por Francia y París como lugares soñados; no en vano asegura que la región donde habita, Asti, en el norte de Italia, es territorio francés, que por diversas circunstancias quedó en manos italianas. Pero las influencias del italiano no se quedan en el inenarrable mundo de la chanson, el jazz, el music-hall y el cabaret europeo. Sus ritmos están abiertos a todas las influencias imaginables: tango, habanera, son cubano, copla... todos los estilos caen en el crisol de su estilo impresionista y emergen inéditos, porque Paolo Conte, en sus múltiples avatares, es siempre fiel a sí mismo...
Aquí la canción Psyche, del disco homónimo:
Y aquí un vídeo para que veáis a Conte en acción:
domingo, 19 de octubre de 2008
los Desollados

Aquel hombre del futuro remoto sólo abrigaba un deseo en su corazón extraño: quería despellejar a la Belleza. Un día, una inesperada consecuencia de las ecuaciones de la Teoría del Campo Unificado le concedió su deseo. A partir de entonces los atributos de la Estética fueron marchitándose y la Belleza sin piel exhibió su carne viva, fue una pura llaga cegadora que ninguna mirada osaba profanar. Su sola visión despertaba una corrosión interior que provocaba una muerte espantosa en pocos días.
Dicen los oscuros cronistas del futuro que entonces nacieron –nacerán- los verdaderos poetas, que serán llamados los Desollados o los Desnudos.
La insoportable cercanía del otro
Si la sombra de un intocable cae sobre un brahmán, éste habrá de lavarse siete veces para quedar purificado. ¿Qué ocurre si el intocable llega a rozarlo?Si un perro, animal impuro, entra en una casa, aun cuando apenas traspase el umbral, hay que limpiarlo todo, ollas, cacerolas, la ropa, hay que exorcizar la impureza con una febril limpieza masiva.
De niño dormía con mi perrita, ignorante de todas esas cosas.
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